martes, 15 de octubre de 2024

MITOMANÍA.

El otro día me vino a la cabeza el gran Terenci Moix; creo que ha sido tiempo después de leer una reseña sobre un documental sobre su persona.

Y me vino a la cabeza su adoración por las grandes estrellas de Hollywood que reflejaba en sus escritos. Tenia escritos varios libros sobre anécdotas y costumbres de actrices y actores de la época dorada del Star System, pero como tengo la insana costumbre de regalarlos...

Mis inmortales del cine. ¿Mitomanía de la buena?. Nostalgia en modo "luxe". Bogart & Bacall, Bette Davis, Rita, Gregory Peck, La Taylor, Paul Newman, Cooper que estás en los cielos, Hepburn y Tracy, Clark Gable...

Ya lo contaba Garci en uno de sus libros: Cuando salía de su piso pobre de corrala de Santa Engracia y de ver a su padre con los pantalones remendados y se metía en un cine de la Gran Vía a ver una comedia americana y entraba en otro universo de sofisticación y glamour que le dejaba noqueado al primer asalto.

Lujosos apartamentos de ensueño con balcones a la gran ciudad, aspiradoras blancas y licuadoras doradas, hombres atractivos en frac que encendían elegantemente cigarrillos a hermosas mujeres en bata de seda, muebles-bar y habitaciones que giraban, moqueta roja en el salón...

Garci decía que aquello lo dejaba en shock durante muchos días. Y todos esos rostros sobre iluminados de sonrisa impecable y dientes blancos y felices en pantallas enormes le imantaban y lo dejaban pegado a la ya vetusta y ajada butaca de aquel cine de la Gran Vía Madrileña .

Como diosas y dioses ante los que arrodillarse. Sin televisión ni móviles ni ordenadores; Imaginémoslo. Cuando ir al cine era un ritual sacro como ir a misa los domingos o llevar a los niños al Cortylandia de Madrid en Navidad.

Y claro que te tenía que noquear como un directo a la mandíbula de Tyson aquella entrada en el mundo de los sueños. Como Pinocho cuando llega al país de los juguetes. No era ni mejor ni peor, simplemente distinto.

Pero todavía admiro esa pasión por algo bueno, en este caso el cine, que sentían algunas personas y que le daba sentido a la vida, Una filosofía de vida, una forma de existir.

Así que cada vez que puedo y me apetece sigo frecuentando de vez en cuando a Terenci y a Garci y a todo ese Star System inmoral e inmortal del Hollywood dorado porque pienso que en las películas ya nadie fuma, ni bebe, ni sonríe, ni besa como se fumaba, bebía, fumaba y besaba antes.

Y eso ni es bueno ni es malo pero a Terenci, a Garci y a mí nos gusta. Así que aquí continúo esperando a que se vuelvan a poner de moda los muebles-bar y las batas de seda mientras veo por las noches viejas películas de gente que sigue y seguirá viva a pesar de que ha muerto hace mucho tiempo.

Los milagros existen. Solo hay que saber buscar. Y lo confieso; una de las frases de cine que me gustaría poder decir al menos una vez en la vida con mejor pulso que Clint Eastwood: "Vamos, alégrame el día"

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