Era navegante de olas blancas y vuelos eternos... vivía de los efímeros sueños y en los días de lluvia se refugiaba en sus recuerdos.Y una fría noche de luna llena, se comió el mar a bocanadas... O más bien el bravo piélago lo engulló a él. Apareció en el rompeolas tragando espumas, saboreando algas saladas, con sueños en los bolsillos y la ropa mojada...

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