Así estoy, a pesar de todo, soñando estar a tu lado remando entre tormentas aún estando asustado por los impetuosos vientos… Es el eterno problema de un aprendiz navegante bregando entre olas blancas y simas marinas… vivir de los efímeros sueños y en los días de lluvia refugiarse en el recuerdo. El mar me invade. Junto a él; frente a el apenas soy nada. Quizás un sueño o tal vez una anécdota. Me siento como la más patética expresión de la mortalidad. Y sin embargo, el y yo somos lo mismo. corazones heridos por el tiempo.
Ese mar, que susurra compasadamente la canción de las sirenas. Un Bell canto que tranquiliza al ir al unísono con el tañer de las arpas doradas que acompaña el tímido eco de las olas. Un sonido heredado a las conchas y nácares de la playa, que inmortalizan para siempre el tono de las aguas. Ese es el mar que puedes ver aun cerrando los ojos. Profundo. Aguas unas veces sumisas y tranquilas que balancean en mi imaginación al niño que fui mientras jugaba desnudo bajo las olas.
Es muy fácil mirar el mar, porque mirarlo es mirarte a ti, su color azulado siempre atrapa cualquier mirada, hasta a la mas esquiva. Un color que comienza en el marcado perfil de la orilla hasta que se pierde con el cielo, trazando un horizonte imposible de alcanzar. Inmenso. Sentir la sensación que ríe, que sonríe tantas veces mientras hablas, así suenan las olas. A la vez que saltan de un lugar a otro, inquietas, casi bailando. Yo algunas veces cuando me siento a mirarte también hablo, pero solo cuando me invitas a soñar despierto.
Somos simplemente recuerdos naufragados en la noche, instantes azorados y asolados por las fuerzas del azar. Embestidos por bandadas de en su día ruidosos segundos que un día quedaron atrás y ahora vuelven revoloteando a nuestro alrededor. O quizás aún sigan ocultos en las profundidades abisales, escondiendo sus terroríficos rostros, sumergidos en el fango, mientras aguardan nuestra visita cuajados de odio y amargura. Los recuerdos suelen tener malos instintos.
El amor y el desamor a veces se confunden mientras bajo mi ventana discuten las golondrinas…entre quejidos y píos descompasados. Siempre entre desacuerdos estuvieron nuestras manos cercanas y lejanas…los alientos y desalientos, las ganas y las desganas … Fuimos horas, minutos y tiempos cercanos y lontanos …pero seguimos en la misma coordenada a pesar de que las nubes del tiempo anuncien tormentas…los cariños nunca amainan…

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