Pasa la función sin especiales incidencias. Se apagan las luces, la música se disipa y nos quedamos solos en el camerino una noche más. Si tan sólo pudiésemos dar un salto hacia adelante, un salto poderoso, contundente, que nos liberase... En la noche al acabar la función de teatro de marionetas el silencio era ley hasta que un estruendo de cristales sonó en la puerta trasera del teatro...
Una noche de tormenta las marionetas decidimos escapar del teatro donde actuabamos; cortarmos los hilos que nos sujetaban a los palos cruzados que nos hacían movernos y salimos por la puerta trasera del teatro. Corriámos locas, extasiadas, bajo la tormenta y nada nos importaba. Tropezábamos con nuestros hilos y al caer al suelo nos sumergíamos, con un estallido, en grandes charcos de agua y barro; nos incorporábamos nuevamente y continuábamos con nuestra vesánica huida.
Nos cruzábamos en nuestra huida con gente que nos miraban con gestos inquisitivos. Otros; Los muchos, nos miraban de arriba abajo y se les dibujaba una sonrisa. Esas eran los mejores gestos porque nos invitaban a apartarnos de la inseguridad que siempre nos habia acompañado. Siempre hemos sido bastante pasivos, nos han manejado como han querido de aquí para allá.
Pisoteabamos el asfalto arcilloso con nuestros pies de madera pintada de negro. Sonreíamos mientras agitamos nuestros escuálidos brazos espantando a los gatos callejeros... Y tras una esquina nos sorprendió el titiritero. Se rie de un modo sardonico mientras, nos toma y nos encierra en el baúl. Nunca más volveremos a salir.
El ser humano vive en un mundo de marionetas y titiriteros, donde el mundo global es el teatro y nuestra ciudad el escenario en el cual actuan medran los titiriteros a su antojo, mientras controlan a las marionetas por medio del terror y la ignorancia. Es imposible que una marioneta se mueva sola.
Aún a pesar de esta situación, cada vez son mas marionetas que ya estan ya hartas de que las controlen, porque han tomado conciencia que no son como todas las demás, si no que han conseguido abrir los ojos y que van a luchar para manipular las manos del titiritero que las manipulan y conseguir la verdadera libertad por medio de la palabra.
Recordad que mientras la mayoría pensamos en atrapar nuestros sueños desde la comodidad que nos ofrece un mullido almohadón, los hay quien a esas mismas horas luchan enconadamente por conseguirlos, y luchan contra elementos palpables y tangibles, con demonios que tocan, huelen y ven. Nada que ver con los oníricos Luciferes en los que navegamos nosotros.

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