Levantó la mirada sin esperar demasiado. Estaba rodeado de un paisaje inimaginable y ni siquiera era capaz de apreciarlo. El canto de los pájaros se intercalaba con el rumor del viento, pero para el solo existían sus pensamientos, esa voz que cobraba más fuerza que cualquier imagen o sonido que pudiera percibir. Qué raro era vivir sin ver, oír, oler... sentir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.