Sí miramos atrás y Reflexionamos todo lo ocurrido, es del todo necesario hacer un recuento de momentos gratos y otros, no tanto; pero todos sin lugar a dudas cargados de vivencias y por ende de aprendizajes .
Este año hemos dicho adiós a quienes tal vez no pensamos que se nos adelantarían, seres que los extrañaremos y añoraremos abrazados a la convicción y esperanza de que nos volveremos a encontrar. Mientras eso ocurre (si es qué pasa), solo nos queda disfrutar de la vida y los que nos quedan con todos nuestros sentidos.
Este año que se va hemos vivimos conflictos, retos, situaciones adversas, críticas en las que nos vimos obligados a sacar la casta y constancia para poder hacer frente a ellos. En otros momentos puntuales no hemos tenido la fuerza o las herramientas, pero las desarrollamos, las creamos y eso nos ha hecho trascender y progresar.
Unas metas no se cumplieron a pesar de haber puesto nuestro mejor esfuerzo y empeño , pero eso es algo que ya no está bajo nuestro control. Otras metas si se cumplieron y nos dio la satisfacción de sentirnos completos y plenos. Y las no cumplidas nos dejaron aprendizaje.
Relaciones que se terminaron porque quizá no estabas preparado o preparada para ver una verdad o entender una realidad. Aunque doloroso o sorprendente, siempre será mejor vivir con los pies sobre la tierra y no en la nube de la fantasía. Se cerraron puertas, pero se abrieron otras.
Verás, te voy a ser sincero. Este año hemos vivido mucho, hemos vivido de verdad, nos hemos dejado la piel con los que han merecido la pena y hemos dicho adiós a aquellas que se marcharon. Nos hemos desgastado el corazón, y el estómago de tanto reír y llorar.
Los miedos a veces nos visitaron de madrugada pero hemos aprendido a encerrarlos. Hemos viajado, hemos conocido lugares que enamoran, hemos fallado, la hemos cagado 2024 veces por decir un número, porque ya hemos perdido la cuenta.
Hemos aprendido, o eso creemos, y si no lo hemos hecho ya lo haremos en el futuro.
Y yo a título personal querido 2025 quería pedirte algo. Sé que aún no has comenzado, sé que no me conoces, sé que llegarás entre sonrisas, música, campanadas y copas.
Sé que serás testigo de los primeros bailes y las palabras a medianoche.
Presenciaras la primera resaca, los regalos, los te quiero y las ganas. Por ello, quería pedirte que nos trates bien, que sí, que venga lo que tenga que venir, que pase lo que tenga que pasar, pero que seas bueno, que las lágrimas no superen a la risa, que nos veas luchar y triunfar y que nos regales la vida.
Quiero que este año sea un cuento con final feliz, con obstáculos, batallas a capa y espada, versos, amor, amistad, salud…lo que se pide siempre.
Pero además por pedir te pido que cuides de los míos, que improvises, que si tengo que gritar lo hare, que si he de dejarme la piel seré la primera en hacerlo….
Querido 2024 ¿Sabes qué? No estaba deseando tu llegada, no por nada, sino porque cuando vienes significa que el tiempo pasa y que se cierra una nueva etapa aunque no lo parezca. Ya sabes el miedo que dan los cambios y más cuando no sabes lo que te deparará.
El futuro está en tus manos, y en las mías, así que prométeme que serás bueno, que serás profesor, salvavidas, hogar, medicina y droga, que quiero que cuando llegue tu último segundo mi yo más sincero suplique que te quedes…
Pero ya sabemos que no todo es para siempre, así que por favor, querido 2025, haz que dure, haz que nos sintamos bien, haz que vivamos sin prisas….Sorpréndenos, y no nos falles, que tenemos 2025 razones para ser felices.
Y ya a título personal; Que tengáis todos y todas una buenísima entrada de año y que al menos se cumpla algún deseo de los muchos que soñamos...

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