Por mucho que me duela o que me parta el corazón, sé que las personas a las que traicione o mentí alguna vez jamás me perdonaran, por mucho que este de rodillas a diario mientras busco su perdón, sé que jamás volverán a verme a la cara, así que solo llenare esta bañera vacía con las goteras que sale de mí, ¿seré yo el que este vacío ahora?, no lo sé, sin embargo tal vez pueda ahogar mis gritos cuando esté realmente lleno.
Quizá he sido producto tan sólo la corriente de las altas expectativas de los demás que he seguido sin rechistar, sin pensar que eran inalcanzables.
Y a pesar de todo, no es éste un discurso de bandera blanca ondeando por la resignación de la derrota.
Sólo escribo palabras en voz alta porque, en este momento, me es necesario hacerlo. Y luego las dejó marchar.
Al parecer descubrí bastante tarde el costo por vivir, ese precio que debemos pagar por todas las risas, los buenos momentos, los detalles que se quedan grabados en la capa más profunda del corazón.

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