CONFESIÓN.
- Vamos a ver, relájate, mejora un poco el humor y después hablamos.
-No estoy de mal humor.
-Ya veo.
-Así es como soy yo.
-Entonces el problema no es tu humor, sino tu personalidad. No me gusta, para nada.
-Supongo que esa confesión nos va a ahorrar mucho tiempo en el futuro.
-Muy cierto.
Los dos se alejaron y nunca más se volvieron a relacionar, posiblemente fueron mucho más felices.
ACRÓSTICO.
N o quedan ya palabras.
O jos que se cierran.
S in un beso.
T iempo de olvido.
A nsia que se funde.
L ágrimas de sueños.
G ozos añorados.
I gnorancia lúcida.
A lma que se escurre.
S ilenciosa entre mis dedos.

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