Y la sirenita insistió una y otra vez en un vano e inútil intento de quedar varada en la arena, producto de la frustración y hastío fruto de sus desilusionantes devaneos amorosos con un "tiburón", un "ballenato", un romance con un "pez sable "(que nunca pagaba una cena) con una "manta", pesada como ella misma, anduvo en una colonia de parlanchines " peces loro" que solo le producían dolor de cabeza.Y por todo ello en un último intento se dirigido compulsivamente coleteando furiosa hacia el acantilado rocoso como ultima salida, en busca de una muerte segura. Se golpeó brutalmente contra los riscos plagados de lapas, mejillones y percebes.Y en su último hálito de vida; a Ariel se la oyó gritar: ¡"Estoy hasta el coño de príncipes "besugos", "bacalaos" y peces "payaso". Por no hablar de "pulpos", "rémoras" y demás "morralla"!.
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