sábado, 20 de julio de 2019

MEZQUINDAD DESARRAIGADA,

Compañero impávido de ciento y un viajes,
Testigo sordo y mudo de mis mil virajes.
Ahogaría mi desarraigo con la vileza del alcohol,
gaznate ahora impoluto y virginal de agrio néctar.

Ahogaría mi desarraigo con voracidad,
alcohol bendito, borra mi mezquindad. 
Asiria con una presteza e impersonal ansia desvelada,
Un cilindro de papel y hierba, muerte lenta y sibilina.

Inhalaría su placentera carga de humo, alquitrán y nicotina,
Pulmones podridos incapaces de dar aire a mi alma desangelada.
Asistiría impávido e impertérrito a mi lasciva defunción,
Reo de cárcel sin rejas, aguador en el desierto de la necesidad.

Ávido navegante emocional entre la demagogia y la necedad,
Socarrón del verbo proscrito, proxeneta de poetas por afición.
Todo en esta vida en tránsito lo mueve el ego y la mezquindad,
Yo cual aprendiz y a la vez docto discípulo de malquerencias.

Viví, vivo y viviré encadenado de por vida a mis vivencias.
Pues para mí no es cuestión de ego ni orgullo, sino de necesidad.

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