Que Ingrato es el tiempo. Viene, nos saluda y se
marcha. Y nos dejas toda una vida para perseguirte. Bueno, la verdad que al
menos en mi caso hace un poco de juego legal. Al principio decidiste marchar a
mi lado muy despacio, ya sabias de antemano que mi caminar no era muy fluido ni
continuo. Aunque una vez que viste que poco a poco y con entrenamiento,
decidiste apresurar tu marcha. Y ahora que lo pienso tiene hasta su toque gracioso. Yo ahí, corriendo detrás tuya como si de dos niños jugando al pilla pilla se tratase. Y sin darme pabula ni pausa para detenerme a saludar a aquellas personas que me reconocían, apenas un hola, un hasta luego efímero y rápido y a seguir. Eres un jodido incansable... bueno, no te creas, que me tomé mis descansos, porque si no cualquiera te coge. Si, a veces con las cosas más nimias recuperaba ese oxígeno, ya sabes, que si tumbarse en el césped al amparo de alguna mano amiga; esa canción en medio del concierto, ese beso cruzado en medio del frío... Bueno, no te enojes. También te tuve presente. ¿Recuerdas? Sí, aquellos momentos que contaba a cada golpe de segundo, imaginando que de aquella serías más veloz para dejarme verla antes.
Y después, calculando cuanto podría apurarte antes de separarnos de nuevo. Y así te estuve recordando. Y otra vez a correr. Me dejé un trabajo jugando al escondite, aburrido de esperarme porque tú y yo practicábamos otro juego. Me perdí unas sonrisas en aquel día porque no llegaba a verte la sombra. Aún hoy me duele la velocidad con que dejé que esos llantos se quedaran atrás... ya sabes, eres un enemigo veloz. Me he pasado una vida detrás y aquí me tienes, fatigado. Ufff, déjame coger un poco de aire. Lo siento, pero yo paro, no puedo más. Déjame que me siente. Impasible te detienes ante mí, aquí, ahora cuando ya gasté mi energía en atraparte. Después de todo mi esfuerzo, al menos podré decir que un día el tiempo se detuvo ante mí y me tendió la mano. Ahgfff, gracias por ayudarme a levantarme.
Sí, sé que ahora nos quedaremos aquí hablando tú y yo una larga eternidad. Pero antes, déjame que deje una carta a ese pellejo de nieto que me ha salido...Un sobre se deja caer. En su interior, una nota:De todo lo que te pueda yo decir, sólo elegiré esto, para que lo recuerdes bien y no se pierda con otras palabras: “Me he gastado toda una vida jugando con el tiempo. Gástate todo un tiempo jugando con la vida”

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.