martes, 17 de septiembre de 2019

CHUSA EN TRES ACTOS. ( Acto segundo)

Siempre he pensado que los grandes acontecimientos de la vida vienen sin ser vistos. Nunca algo planeado sale como deseamos y desde luego jamás sabemos reaccionar ante lo que nos atropella. Ahí está la magia de lo absurdo, la contradicción del choque entre dos personas. Y así sucedió que una noche, recibí su llamada. Oí su voz y escuche lo que me decía. Mi cuerpo temblaba. No conseguía creerlo. Ella, la única mujer que consiguió despertarme tras años de recuerdos, deseaba pasar la noche conmigo. 

La incredulidad es un escudo firme ante el miedo a lo inesperado. Sentí algo extraño, algo que no recordaba. Noté el alboroto de mil seres diminutos en mi interior. El aire me quemaba, los ojos me dolían, todo sonido era ensordecedor. Percibí el ruido de mi ser, la melodía de una palabra, el estruendo de un sentimiento. Ahora que sé lo que sé, puedo decir que estaba volviendo a sentir. Lo que sucedió después, se pierde en el laberinto de la pena y el dolor. Qué curiosa es nuestra memoria que selecciona solo lo que nos hace daño y olvida aquellos momentos que consideramos hermosos. Lucho conmigo mismo hasta que el sudor se derrama por mi frente y consigo recordar. Recuerdo sus labios… ¡Dios! Aquellos labios. 

Sé que me sumergí en ellos y renace en mí la sensación que me invadió en aquel instante. Miles de suaves plumas de un renacido ave fénix bondadoso acarician mi piel y me hacen temblar. Mi pulso se acelera hasta crear un zumbido constante y melodioso. No respiro, ella me cede el oxigeno para un cuerpo mortal y horrible que ya he dejado atrás. No la beso. No siento mi cuerpo. Estoy dormido y sueño con habitaciones inmaculadas de un blanco cegador. Maldigo mil veces mis recuerdos. 

El resto de aquella noche eterna, está borroso en mi cabeza, y en parte agradezco que así sea. Prefiero no recordar como subí al cielo, para no compararlo con mi descenso a los infiernos. Pero no es necesario comparar lo que no tiene igual. No hace falta subir muy alto para que la caída resulte mortal…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.