viernes, 11 de octubre de 2019

EL ALMA DEL ESCRITOR ESTÁ HECHA DE TIERRA.

Un escritor está más cerca que nosotros del polvo. Ese polvo que invade y lo impregna todo. En público guarda y esconde el verdadero sentir y no se apega a sus anhelos. Por tanto le es mejor dejarlos dormir y no buscarlos. Reconozco y acepto que para ser escritor hay que tener un alma de tierra. Hecha de tierra, un alma que sea moldeable al convertirse en barro por efecto de las lagrimas que caen en ella, o de polvo viajero cuando esa alma esta desértica y yerma. 

Un escritor no mira a los ojos de una mujer, para no enamorarse. Y si se enamora, es solo para despabilar sus adormecidas musas, cómplices necesarias para inspirarse... Un escritor tiene un corazón con cicatrices de mil batallas. Y todas son por causa de los amores no correspondidos, amores que marcan el corazón cual hierro candente. ¡Esos amores son ilusiones! de ahí siempre sus inseguridades. Si esconde la verdad es para darla en privado solo a quien la merezca, pero en el fondo de su ser bien sabe que la verdad la merecemos todos. Un escritor cuando escribe sobre el presente, es porque pone su vista en dirección al futuro, intentando denodadamente cavar la tumba del pasado.

Un escritor joven es melancólico, tímido y romántico. Un escritor viejo es bravo, desvergonzado, irreverente, soez incluso cuando escribe al amor. Un escritor necesita escribir para sentirse vivo, lo necesita para sentir el sutil tacto de la celulosa en sus manos al coger lo escrito para leerlo, pero cuando termina cada escrito es como si dejara un trozo de piel y alma en el papel. Un escritor no miente y no esconde la verdad. Y si miente es porque no sabe o desconoce que es la sinceridad.Un escritor durante el día sueña despierto con toda libertad. Y al dormir es cuando se vuelven realidad. Un escritor con tristeza es solo un hombre que añora la infinita felicidad, esa es una regla primordial. Su ventaja al no ser feliz le hace ser infinitamente real. 

Un escritor cuando escribe la palabra Fin, es porque siempre desea continuar…Un escritor sigue sus propias reglas, normas y leyes pero las reinventa al hallar nuevas que le dan más libertad. Un escritor parece que canta sus escritos, cuando son de alegrías en su vida. Pero sollozará al leer en silencio sus propios escritos melancólicos.Un escritor encuentra tesoros escondidos donde ni siquiera sabe que existían Y es ahí donde encuentra lo valioso: Que es su corazón. Un escritor ama de verdad, Lucha por lo que ama. La muerte intelectual de un escritor no es otra que la depresión, es su peor enemigo. Aunque es del todo capaz y sin lugar a dudas de en el punto álgido de su depresión escribir sus mejores escritos.

Un escritor es pasivo y laxo cuando tiene guerras internas. Es agresivo solo si es provocado, si en su paz y zona de confort es amenazado. Un escritor nunca olvida una experiencia, es más, se nutre de ellas retroalimentándose. Y cuando olvida deliberadamente algún hecho mal vivido, sabe tamizarlo y no deja al menos dormir el sueño de los justos a los sentimientos que los provocaron en el fondo de su ser. Y se nutre para en un futuro de aquellos acontecimientos acaecidos que sirvieron como lecciones. Un escritor es simplemente una persona sencilla. Que oculta tras un velo de letras unas veces complicadas, otras veces sencillas lo vivido y ama y desea lo prohibido. Un escritor no mira como suele mirar un poeta. Ellos radiografían el cuerpo, el escritor radiografía cuerpo y alma. 

Un escritor no muere deprisa. Muere como los héroes mitológicos plantando batalla, usando como armas simplemente su voz y sus escritos. Normalmente se le ve en compañía de una pluma, lápiz y memoria. Su retentiva le acompaña en cada viaje de sus fantasías. Como la retentiva de un hijo que recuerda los consejos de su madre.

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