Mi cuerpo lleva tiempo dándome señales de auxilio, pero mi cerebro se niega a verlo ni cuanto menos quiere aceptarlo, pero lo que es indudable es que cada vez más se va notando en mi aspecto y es cuanto menos tarea imposible encubrirlo a la vista de todos. Mi cara se esta volviendo más fina de lo normal; marcando un rictus cadavérico. Por mi piel se van marcando las coyunturas de los huesos, y todos me dicen en tono preocupados que estoy muy delgada rozando lo famélico. Yo siempre digo que no es cierta la percepción que tienen de mi. Me autoconvenzo pensando que sigo comiendo tan bien como siempre. Es cierto que después de ello, me siento muy pesada y pienso que me gustaría liberarme de "todo lo malo" que llevo en mi interior. cosa que hago furtivamente en mis viajes al aseo. Todos los días le hago una visita a esa bascula tan querida por mi y tan cruel a la vez. Siempre le digo a mi madre que lo hago solo por mera curiosidad; pero por su mirada denoto que sabe que no es curiosidad simplemente. No quiero pasar de los 50 kilos. Siendo una chica relativamente joven...Peso 42 kilos, Tengo la talla 34 y no quiero superarla... Es normal todo esto? Yo fríamente pienso que no; pero una cosa es lo que pienso y otra bien distinta lo que hago.
La penumbra comenzaba a inundar con su tenue luz la habitación en la que se encontraba. Todo en su entorno estaba sombrío, el lugar parecía cada vez más grande, si intentaba enfocar la mirada en algún objeto de pronto las paredes parecían crecer y envolverlo con su oscuridad, vio a su madre sentada en un sillón junto a su cama y al momento se ubicó; estaba en una habitación de un hospital. No sabia que hacia allí, solo recordaba ir en el metro para dirigirse a su trabajo, sentirse mareada y oír voces tenues hasta que cerró los ojos. Una asistente social le ha dejado a mi madre unos folletos y pasquines para que los lea. He intentado quitárselos de las manos y tirarlos a la papelera pero mi madre se aferra a ellos como un creyente a la biblia.
Me da un pasquín con la intención de que lo lea, le ha gustado mucho lo escrito con el y quiere compartirlo conmigo. lo cojo con desgana y leo:Dime porque en tu rostro se dibuja el dolor del hambre infundada. Dime porque en tu torso se marcan tus costillas como arpa de muerte que toca su última nota de insensatez. Dime porque tu cabello cubre tu espalda desnuda, vestida de fina piel que aguarda su triste figura. Dime porque un día más aprietas el cinturón que ciñe tu cintura buscando la extrema perfección. Dime porque encomiendas tu alma a ese amigo falso, de reflejo cristalino, mentiroso compulsivo que traza tu falso perfil entre siluetas imperfectas. Dime porque vomitas la desesperación de tus huesos, dime porque regurgitas el fantasma del silencio. Dime porque pierdes tu mirada, mientras creas un mundo de adulterada belleza y pintas esa infinita pasarela que te arrastra hasta el cementerio. Dime porque mides tus estrechas caderas y sueñas con volver a engalanarte con ese vestido de proporciones minúsculas.
Amparada por el brillo de los fluorescentes;en la habitación del hospital, Casi levita tu cuerpo cansado y comido por la agonía. Dejas brotar lágrimas de desconsuelo y de impotencia por faltarte fuerzas para seguir. le prometes a tu madre que vas a cambiar, que eres consciente del problema y que jamas la suelte de la mano, que la necesitas tener cerca para no desfallecer. Tu madre suspira aliviada al oír el tono de tu voz, le suena convincente y convencida. Te dice que va a ir a la cafetería a tomar algo; que esta un poco cansada. Tu le pides antes de irse que te saque del neceser un espejo de mano que siempre llevas unido a los polvos de maquillaje para retocarte cuando es necesario. tu madre te lo da y con un beso en la frente se despide con un:
- Ahora vuelvo cariño. Nada mas cerrar la puerta coges ávida el espejo y levantandolo a la altura de tu cara una vez más le preguntas:
- Dime espejito, dime quien es la más bonita y delgada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.