No corras tan deprisa, no te apures tanto por
llegar, ¡si solo somos una visita terrenal! Párate, recuerda siempre que para
lograr el equilibrio hace falta aprender a pararse sobre las piedras del
camino. Aunque sean puntiagudas o cantos rodados, párate y guarda equilibrio en
ellas. Vive y disfruta ese momento, mira a tu alrededor, observa lo que tienes.
No importa si es poco, tampoco si es mucho. Nada de lo poco, nada de los mucho
lo podrás llevar al final del tiempo. Repróchate solo; el no tener hambre, el no pasar frío, el estar cubierto. Que aun quedan, por oír tañir campanas. Que el mundo aun ha de seguir girando, trayendo anocheceres y mañanas; generará amores, risas, llantos desconsolados y desencuentros pero a pesar de todo, tendremos confianza. Porque nos sentimos vivos, ¡a pesar de todo!.
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