El noble arte de escribir, cada día está mas en auge.
Es una alegría leer jóvenes y no tan jóvenes autores llenar ya sea en blog,
web, libros o revistas, hojas y hojas de literatura. Entrar a valorar si es
buena o mala va en la percepción de cada uno. Pero no deja de ser motivo de
alegría el ver la fluidez de letras, palabras, frases y relatos con las que
nos regalan a diario.Dicho esto, entro en el meollo de la cuestión. No por mucho escribir se puede considerar uno escritor, ni por mucho que edite o publique en cualquier formato. El problema es llegar a la gente. Eso lo hacen unos pocos que gozan de una gran dosis de talento que unida a otra gran dosis de publicidad hace que se encumbren a los primeros sitios de los estantes en las librerías. Puedes escribir tanto como te plazca, pero si careces de talento, solo conseguirás el reconocimiento de los mas cercanos, un reconocimiento engañoso, estéril y a todas luces pernicioso para tu crecimiento como autor.
Pongamos un ejemplo; Sería como darse con la cabeza contra la pared porque crees que tienes la cabeza bien dura, golpeas una y otra vez pero lo único que consigues como mucho es rasgar la patina de la pintura en unos casos o un desconchón al gotelé en otros. Tus amigos equivocadamente te animan a que sigas golpeando, mas, mas y mas, ¿quién sale herido? evidentemente tú. Pues el talento es igual; se tiene o no se tiene, no hace falta reglas gramaticales, ni tan siquiera léxicas.
Quien quiere expresar algo lo hace de un modo directo, entendible y razonable. Hay quien cae en el maniqueísmo de escribir de temas de actualidad, eso es una flor de mayo, mañana el libro carecerá de interés. Los temas atemporales considero no se si estaré en lo cierto que son mejores, pero para ello se necesita tres cosas de las que carecemos muchos: Ideas, fluidez y la principal, el talento suficiente para plasmarlo en una hoja de celulosa.
Lo de escritores incansables y compulsivos suena hasta a choteo aunque esta bien para autoanimarse, los de las tiras de los chicles bazookas también eran incansables e incombustibles o los que se pegan con la cabeza contra la pared una y otra vez, no por ello van ha abrir un boquete. En definitiva y sin acritud ni animadversión hacia nadie:
HAY ESCRITORES QUE INSPIRAN... PENA.
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