viernes, 23 de octubre de 2020

ILUSIONES.


Hubo un tiempo en que vivía sin ilusión. A pesar de contar siempre con el gran apoyo de mi familia, había algo dentro de mi que me mantenia triste y acongojado y me hacía llorar constantemente. Me levantaba sin ganas de nada, nada me hacía ilusión. No encontraba un motivo para vivir, un motivo para luchar. Cuando creía encontrar una ilusión, me aferraba tan fuertemente a ella, que era mi razón de vivir, Pero era algo temporal y en el momento en que ésta desaparecía, me derrumbaba. Sentía que caía y caía y que ya no podía levantarme. Era capaz de motivarme, no me sentía con fuerzas para nada, porque la tristeza y el desangelo que sentía me hacía sentirme muy débil, muy vulnerable. Tanto era así, que cualquier cosa por nimia que fuese me hacía enfadar y enrabietarme. Cualquier cosa aunque fuese nimia me marchitaba. Estaba tan vulnerable que me la pasaba todo el día enclaustrado en mi mundo interior, del que no podía ni quería salir, era mi zona de confort.

 Nadie me ayudaba a salir de esa situación, no me sentía apoyado, todo lo contrario, me sentía muy incomprendido. Necesitaba imperiosamente un empuje externo, alguien o alguna situación que me ilusionara, no sé , quizás un viaje, conocer un sitio nuevo, salir de la rutina diaria, abandonar por unos días mi ciudad me haría bien, olvidaría un poco todo lo que me dolía, todo lo que me hacía sufrir, y quizás pudiera un día volver con otra ilusión, con otras ganas, con impulsos vitales renovados. Quizas ese viaje podría cambiar mi vida para peor, es una duda por la que merece la pena arriesgarse; Tambien dependería en gran medida de mi mismo, aunque también el entorno me influirá enormemente. Conocer gente nueva sería algo bueno sin duda para mi, compartir experiencias, darme cuenta de que no soy la única persona en el mundo que estoy pasando por algo así, sino que seguramente hay mucha gente, más de la que pienso que también sufre, Que tampoco son felices.

 Es duro vivir así, pero a veces sin lugar a dudas ocurren cosas en la vida que llegan a lo más profundo de nuestro ser, cosas que nos hicieron felices en su día pero que con el tiempo nos llenan de amargura y desconsuelo. Pero algo es incuestionable; Así es la vida, no todo son risas y alegrías. A veces también se necesita llorar, por qué no, y es la mejor manera de liberarnos de penas, luego poco a poco hay que sacar fuerzas de uno mismo, ir buscando pequeñas ilusiones, pequeñas cosas, que con el tiempo pueden convertirse en grandes cosas, porque "TODO EL QUE SIEMBRA COSECHA". Eso no lo dudo. Lo que ocurre es que a veces somos demasiado impacientes y queremos ya tener todo lo que deseamos. Lo que hay es que disfrutar de las cosas buenas cuando aparecen y no dejarlas escapar, y si algún día se van, habrá que tomarlo con resignación y aprendizaje, quizás el destino nos guarde otra cosa, incluso mejor que la que tenemos.

 Hace poco, cuando perdí del todo la ilusión y la esperanza de volver a encontrarla, un buen amigo en tono desenfadado comentó, de forma un tanto graciosa, que nadie debería desilusionarse en lavida, ya que, si siendo espermatozoides aún, fuimos los primeros en llegar de entre más de un millón como nosotros, por qué habríamos de esperar menos de nosotros mismos. El hecho de haber sido ya los más rápidos incluso antes de tener uso de razón e identidad propias es algo que cada uno debería plantearse a la hora de afrontar algún reto y, como no, las desilusiones que se presentan en la vida de cada uno de nosotros. Una reflexión que al oírla o leerla suena absurda, pero que si escarbamos encontramos un aprendizaje.  

 Pero, realmente, ¿hemos perdido alguna vez la ilusión o simplemente se nos ha quedado olvidada en algún cajón de casa? O quizá alguien nos la robó mientras dormíamos o en cualquier momento de despiste. Por eso, la desilusión viene acompañada casi siempre de la desconfianza hacia los demás e incluso hacia nosotros mismos y piensas que así nadie te la podrá volver a robar. Un saco de ilusiones en la infancia, un saco que, sin darnos cuenta, estaba roto por una esquina y se nos han ido quedando en el camino. De las cuales, algunas las hemos dejado caer inconscientemente y otras, por pereza quizá o por su sentido banal en aquella época concreta en la que se nos cayó, creímos oportuno dejarla donde tocaron tierra. Y, al fin y al cabo, eran ilusiones, ilusiones que más tarde echaríamos de menos, hasta el punto de vivir sumergidos en el pasado, enterrados hasta los ojos, privándonos de cualquier efecto externo, extinguiendo nuestros sentidos y convirtiéndonos en topos humanos, refugiados en lugares oscuros, incapaces de enfrentarnos a la luz, al presente y al futuro.

 Un refugio seguro pero insulso, carente de emoción. Yo he perdido la ilusión muchas veces y, ocasionalmente incluso la esperanza de volver a encontrarla. Y muchas veces volvió, ella solita a mi vera, pero despacito, sin hacer ruido. Ahora la espero pacientemente, tarde o temprano tendrá que volver. Mientras tanto, aquí estaré, meciéndome en la oscuridad, sumergido en diálogo interior, monólogo bipartido, escuchando el eco del silencio que producen los ojos de la noche al mirarme. Pero esperaré, no tengo otra opción, siempre vuelve...No sé nada ni pretendo saber, sólo miro y escucho. Y, cuando dejo a un lado posibles ilusiones pasadas, actuales, falsas o acertadas y antiguas o presentes realidades, me dedico a observar los rostros, simplemente, y leo pues que las semejanzas entre unos y otros son tales que me congojo. Creo que haré ese viaje que mi interior me pide.

jueves, 22 de octubre de 2020

CASI MEJOR ECHAR LAS PERSIANAS.


Claro que hay un hecho incuestionable y licito. No es otro que todos tenemos derecho a escribir, publicar y vender, ¡faltaría más! porque la generosidad de los lectores; en mi caso de blog, nos permite estar ahí. Pero antes que aprendiz de escritor soy lector, yo diría que un ávido lector, siempre lo he dicho y así quiero que se me reconozca. En mi día a día convivo con un libro entre las manos, yo desde hace mucho no concibo la vida sin enriquecerme y llenarme de lo que me ofrece un libro, esas fantásticas fábulas, historias y mentiras; unas veces crueles y otras no tanto, que salen de la pluma de gente a la que admiro. 
 
Dada la vorágine y malas expectativas literarias en la que estamos inmersos actualmente, hay muchísimos escritores y escritoras con sobrado talento que les impide lanzarse al mar que nos ofrece unas cuartillas y una pluma, porque viven en el temor que acabaran perdidos entre las olas del ostracismo y la indiferencia. Pero hay otro motivo que ocurre mas frecuentemente del que creemos, ¿qué motivo? Pues es uno tan simple como el que no valen para poner zancadillas, menospreciar el trabajo de los demás, ni cuanto menos hacer sombra ni luz de gas a nadie. 

Y mucho menos bombardear al personal con ridículas y constantes súplicas de que les lean como veo muy a menudo. Otro motivo ya propiamente técnico es que se ven avocados a ser hasta de publicistas de sus escritos, tocando puertas, peloteando a unos y a otros para que promocionen su obra, aun siendo un primer espada de las letras y renglones se ven inmersos en temas burocráticos ajenos a ellos y que serian mas propios de las editoriales y liberar carga y así el escritor o escritora dedicarse a lo que realmente sabe hacer o lo que es lo mismo: lo que es en si una hoja y un lápiz, Claro que para recoger hay que sembrar, pero ¿no sería más honesto sembrar con esfuerzo y trabajo, y demostrando lo que vales como escritor en vez de untando vaselina? No sé; por poner algún ejemplo: cuidando tus publicaciones en las redes sociales (me refiero a evitar las faltas de ortografía y las expresiones sacadas de la manga y de contexto léxico, cosa que ahí entono yo el MEA culpa. Pero en mi pena va la penitencia), regalando algún relato o escrito a tus lectores para que vean de qué pasta estas hecho o simplemente viviendo y dejando vivir, otorgando a los lectores el derecho a decidir si leerte o no.

Veo con preocupación que no somos conscientes de que la «era digital» está generando que los libros se publiquen de forma masiva, y no nos damos cuenta de que la calidad literaria está disminuyendo a pasos agigantados. Estos tiempos que estamos viviendo serán recordados en un futuro, de aquí está surgiendo una inmensa cantera de autores que serán los que representen a la literatura española en los próximos años… ¿Os gustaría que nos identificaran como la generación “todovalecontaldepublicar”? 

Creo que las editoriales deben y tiene que ser mas valientes si pretenden subsistir, tienen que decidir separar el grano de la paja y buscar nuevos valores literarios, cuando se va de fracaso en fracaso muchas veces hay que hacérselo mirar y quizás enfocar el tema desde la perspectiva del raciocinio y la lógica. Porque somos lectores, consumidores de un producto por el que pagamos, aunque sea un precio simbólico, y nos merecemos que se nos dé un buen servicio. ¡Por menos he visto a la gente devolver un vaquero en la tienda! insisto, todos tenemos derecho a escribir y publicar lo que nos dé la real gana, pero a los lectores no hay que tomarlos por tontos. Si tú no pones de tu parte antes de publicar, acepta que columnas como esta te piquen. Luego, ya si acaso te rasgas las vestiduras…AUNQUE CASI ES MEJOR ECHAR LAS PERSIANAS.



miércoles, 21 de octubre de 2020

ESCRITORES Y POETAS SIN NOMBRE.

A mi modo de ver; siempre desde una postura subjetiva, los escritores de prosa y los poetas se asemejan tal cual a carpinteros de la literatura; en la que la mayoría usan clavazón muy afilado pero con cabeza en forma de corazón; porque es lo que ponen cuando se enfrentan a unos folios vacíos. Escribir son unos ojos mirándote y los tuyos correspondiéndole. Escribir debería ser tan natural como es la visión de un cuerpo desnudo; es plasmar en un papel el nacimiento de la vida, con sus pros y sus contras; pero la vida está llena de dicotomías. Escribir es hacer letras tangibles una voz dulce y gutural salida directamente del corazón...la ilusión, la desesperación por amarse, la alegría y la tristeza de un adiós.

La escritura está en todas partes, se refleja en los niños, en el brillo de unos ojos enamorados, en una puesta de sol y en una luna llena; en el nacimiento de una flor, en el ronroneo empírico y acompasado del sonido de la lluvia. La mayoría de la gente se pierde estos regalos que le da la vida, no saben valorar lo que el día nos depara, así ni para lo bueno ni para lo malo;  no saben valorar las señales maravillosas que nos da la naturaleza y por ende la vida.

Yo, quiero ser escritor. Lo sé, lo sé por la forma que tengo de ver las cosas. Un escritor no mira, observa; no oye, escucha; percibe los sentimientos a kilómetros. Yo quiero ser escritor y lo sé por mi capacidad, por mi intuición. Saber ver o escuchar no es algo que se aprenda, es un don que no todos tienen. Algunos incluso no lo saben o están demasiado ciegos para verlo. Saber entrelazar frases como rimar no es escribir, para escribir hace falta transmitir. Un escritor sabe que en una melodía no solo se escuchan unas simples notas, con sus alteraciones o silencios; en una melodía se esconde un secreto no revelado que no todo el mundo podría percibir. Porque percibir el secreto de ésta es como encontrar un tesoro, es como encontrar el alma que habías perdido. La música enternece, mima, cura al igual que las palabras bien escogidas. 

Si, yo quiero ser escritor, escribo pensamientos y sensaciones que luego acabarán en un cajón porque, en un mundo tan superficial, si no tienes nombre o " padrinos " no eres nadie. Pero no importa, no escribo para la gente, escribo para mi, porque me alegra la vida; un bolígrafo y un papel me cura las heridas, me seca las lágrimas y me hace reír. Conozco demasiados escritores sin nombre, anónimos, que guardan sus obras, las rompen y les da igual. No escribas por los demás, escribe por ti mismo y no esperes que el texto que escribes te solucione la vida. Yo escribo y no gano dinero por ello, ni nombre, ni premios, ni tan siquiera un libro en una librería; pero tengo el convencimiento irreal o cierto de que saber escribir medianamente es como una bendición que me ha sido concedida. Ya se que todo el texto hasta ahora suena pedante, pero... ¿que sería un escritor sin su vitola de pedantería?

Quiero ser escritor por todo esto, por saber agradecer una palabra bonita, por saber valorar un gesto y valorar lo que nadie valora. Quiero ser escritor por no pararme a pensar en las faltas de ortografía o si un texto ha quedado perfecto. Lo soy por saber escuchar las melodías; por ver algo bonito en lo normal, por llorar con una imagen o por emocionarme con un texto. Quiero ser escritor, insisto, por creer en el amor, en la verdad, en la libertad, en las personas. Lo soy por creer en un amor eterno, ese amor en el que no hace falta hablar para decir un “te amo”, en el que una rosa significa más que una simple flor o en el que una canción representa más que cualquier hecho.

Los escritores deambulamos entre mil caminos para perdernos traficando con frases y versos; aquellos escritos que sobre la piel se emponzoñan, Letras que fueron, son y serán alimento y cebo de almas errantes y necesitadas que anhelan con el sueño de revolcarse entre sus sentimientos una vez mas, y confundirse en la maraña de frases y rimas que les hace reconfortarse al sentirse espáticos con lo que están leyendo. Sentimientos que fluyen y transmiten a su mano mientras beben un café caliente, vino, absenta, ron; Lo hacen también unas veces llorando y otras muchas  sonriendo tras el velo del humo de mil cigarrillos... Ronroneando con el diccionario y rumiando pensamientos que escriben; que muchas veces son buenos y dignos de ser leídos. Merecen el éxito porque son admirables y estupendos poetas y escritores... Y todavía no lo saben.

 

martes, 20 de octubre de 2020

MICROFABULA.

 
No temas, que no te como,

dijo el búho al ratoncito

mirándole con unos ojos

que daban escalofríos.

¿Me mientes para comerme o porque te gusta mentir?,

yo soy comida de búho

lo aprendí de chiquitín.

No te miento, ratoncito

y te lo demostraré;

voy a bajar hasta el suelo

pero no te comeré.

Pobre ratón ignorante

de insidias y mentiras

por confiado terminó,

siendo del búho comida.


MORALEJA: La que tu quieras. Pero te recomiendo que la leas cada cuatro años y veas en tu buzón propaganda electoral.

lunes, 12 de octubre de 2020

REFLEXIÓN.

“Hay gente que se quiere a tiempo, a destiempo y todo el tiempo. El ser humano es el único que cuando se ve con lupa, empequeñece”. 
Es una verdad autentica; Cuando alguien se propone buscarle algún defecto a otra persona, puedes tener la plena seguridad de que los encontrará, porque no existe ni un solo ser humano que sea perfecto. Y soy terriblemente imperfecto. Nunca me gustó la perfección, al menos no la que nos han querido hacer creer esta sociedad.

domingo, 4 de octubre de 2020

LA MONJA DE SAN PEDRO MÁRTIR. ( TOLEDO)

"En San Pedro Mártir se aparece una figura con forma de monja desde que ese edificio alberga la Universidad. Hubo un tiempo en que la asociación de alumnos se dedicaba a recoger testimonios y llegaron a acumular ciento y pico. Y no sólo de alumnos, sino de profesores y otro personal. Eso lo ha visto todo el mundo. Suele ocurrir cuando está medio atardeciendo. Ése es uno de los edificios que lo dejan abierto en época de exámenes hasta las dos de la mañana para que la gente pueda estudiar. A partir de las once de la noche no queda nadie, porque a todo el mundo, si tiene que bajar a sacar un café o algo de las máquinas que están en los patios, que es por donde suele aparecer, o tienen que ir al patio, a la gente le da miedo y por eso se va", explica.

¿Y quién es esa supuesta monja que se aparece en San Pedro Mártir? "Puede ser doña María de Orozco o doña Inés de las Roelas. Son dos mujeres nobles que están enterradas allí. Doña María de Orozco, a la que apodan "la Malograda", tuvo su sepulcro junto con el de su marido enfrente del Museo de Santa Cruz, en el hospital de Santiago de los Caballeros. Aquello cayó en desgracia con la desamortización y, en un momento dato, el techo se rompió y destrozó por completo el sepulcro de su esposo. Y para que no pasara lo mismo con el suyo, que es de las mejores obras de escultura gótica funeraria que tenemos en este país, lo trasladaron a San Pedro Mártir. Y doña María de Orozco parece ser que no está muy contenta por haberla separado de su marido y de su lugar original de enterramiento y por eso se aparece".

Respecto a la otra dama que da origen a ese posible espectro, doña Inés de las Roelas, "tenía una capillita privada en San Pedro Mártir y allí la enterraron. Lo que sí es cierto es que entre la gente de la nobleza cuando eran enterradas se les amortajaba con un hábito de monja. Tal vez por eso la gente identifica en esa forma nebulosa blanquecina a una monja".

Lo cierto es que la historia de San Pedro Mártir está muy ligada a sucesos espeluznantes. "Era el lugar del que salían los presos y los procesados en los grandes autos de fe que se celebraban en Toledo. La parte de lo que hoy llamamos el Teatrillo de San Pedro Mártir sirvió para realizar sesiones de la Santa Inquisición, de hecho se conservan los escudos arriba, pero no era una casa de la Inquisición. Se celebraban allí las sesiones por ser convento dominico. Entre los inquisidores, siempre uno, al menos, fue dominico. Ese era el lugar, como era muy grande, en el que, cuando se producían grandes autos de fe en la ciudad de Toledo, se les llevaba allí. Salían en procesión con el mismo recorrido que la procesión del Corpus Christi, y terminaban en Zocodover, donde se celebraba el auto de fe. Al día siguiente se ejecutaban las sentencias al lado, en el brasero de la Vega".