El sol de verano, la lluvia de invierno, el café de las mañanas, las historias que leemos, las risas que compartimos, los besos de nuestros seres queridos, las caminatas en las tardes, conocer personas nuevas, reencontrarse con viejos amigos... Son cosas que para un corazón viejo no son sólo cosas, sino que es la vida misma manifestándose ante nosotros. porque espero sólo vida de la vida, porque no hay nada fuera de eso
que pudiera complacerme.
Soy un corazón viejo que cree en los reencuentros y que piensa que las despedidas no son más que una pausa en la línea interminable de nuestras vidas, una pausa que continúa aún después de la muerte.
Soy un corazón viejo que entiende la maravilla escondida en los momentos pequeños; en charlas inspiradoras de amigos y familia, en momentos de paz cuando la noche aparece después de un largo día o cuando simplemente la vida gira inesperadamente para recordar que no importa cual viejo te sientas, la vida siempre trae cosas nuevas que mostrarte. Un corazón viejo que sabe que la vida es una línea constante de altibajos, encuentros y desencuentros, subidas y bajadas que siguen siendo buenas para el alma.
Y es que, como corazón viejo; entiendo que no hay mucho que esperar de la vida, sino lo que la vida misma es capaz de traer. Soy ambicioso; Nuestros sentimientos y anhelos llenan la vida de sentido y nos dan la oportunidad de recordar que, no importa cuánto vivas, cual larga o corta sea la despedida; un corazón viejo recuerda siempre que sólo los pequeños placeres le hacen sentir plenitud. Soy un corazón viejo que entiende a las personas no por como viven sino por lo que son, porque conozco la bondad en el ser más despiadado y la más pura maldad en el ser más generoso.Tomo mi tiempo para escribir como un amante distraído esperando ansioso la llegada de su amor. Pasan los días, las semanas, los meses y yo sigo aquí, sentado y deseoso, feliz y tranquilo, ilusionado con la vida que no hace más que seguir.Soy un corazón viejo que cuando recuerdo la libertad imagino que recorro playas abiertas donde la brisa invade mis sentidos. Imagino la fina arena de la playa bajo mis pies, el aire cálido impactando en mi cara y el dulce sonido del viento y las olas rompiendo creando melodías inauditas sólo para mí; y entonces esa sensación se vuelve real, porque al imaginarlo no sólo mi cabeza puede dibujarla, sino que mi cuerpo puede sentirla también. La vida que vive en mi corazón viejo no es la que me esclaviza, es mi propia mente la que decide atarse a lo que ve, porque vive en la creencia que lo que ve es todo lo que hay.
Y es cuando por instantes logro ver a través de mis velos, que no es más libre el ave que por los cielos vuela de lo que yo mismo lo soy y sentirás lo que es la libertad y comprenderás que si ésta existe,
existe no para volar, sino para disfrutar del vuelo. Porque el ave no es
más libre de lo que tú eres, la única diferencia es que ella disfruta
del vuelo, aunque su límite esté entre la Tierra y el cielo.., Porque no son las cadenas del cuerpo las que pesan, sino aquellas que atamos al corazón. Porque es nuestro espíritu el que es libre, y sólo podemos esclavizarlo cuando el ruido de fondo le impide ser escuchado.
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