Emprende el viaje a Ítaca, pero demórate lo más que puedas. Haz muchas escalas, teniendo siempre presente tu isla, la que estas buscando. Al final llegas a Ítaca y ¿que vas a descubrir? Que la verdadera Ítaca era el viaje. (Homero)
domingo, 25 de julio de 2021
LA MIRADA DEL ESPEJO.
viernes, 23 de julio de 2021
MI OTRO YO.
No recuerdo con nitidez dónde ni porque perdí las ganas de escribir; o la pregunta más razonable sería cuándo. Tuvo que ser hace relativamente poco tiempo, porque no me queda ni la sombra, ni el mínimo atisbo de al menos intentar crear algo; por no hablar de la intención de plasmar en papel algo. Me empieza a desesperar el estar frente a la pantalla del ordenador; ese cachito de pantalla, blanco, expectante, como si se tratase de un muerto esperando... ¿esperando qué? Nada esperan los muertos... Quizás se fue contigo el ánimo. Me lo dejaría olvidado alguna ociosa tarde de besos y abrazos. O una de las noches de lágrimas y rabia; ¿quien sabe?
He estado leyendo un poco; cosas de hace años. ¡Qué joven e ingenuo era! Pero lo innegable es que mis escritos eran mas estructurados, más admirables que estos dedos de ahora; cínicos, que aborrecen metáforas, hipérboles, imágenes y mensajes. He crecido, si, ¿y qué? ¿qué me ha regalado el tiempo? Me han marcado los mismos fallos en el correr del tiempo, no sea que los olvide de casualidad. Y me he echado en mi espalda el peso de un tedio y apatía que se asemeja a un quintal de bloques de plomo negruzco.
El tiempo me ha regalado desprecio a lo bonito, a lo que alguna vez creyera puro, a las ideas, a las palabras, a las acciones. Me ha vestido de ingenuo, bufón, pobre. yo que tantas veces me creí listo...Es curioso como las personas tendemos a infligirnos daño a nosotros mismos, y es aún más curioso pensar en que disfrutamos haciéndolo. Probamos sin el mas minimo atisbo de temor el veneno para sentirnos más vivos de lo que estamos, y evadimos toda realidad para poder sentirnos más reales.Es curioso también anhelar un silencio inexistente, el cual no nos beneficia pero ayuda a eludir el entorno que nosotros mismos creamos y necesitamos.
Algunas personas viven de la ilusión, aunque cada vez sea menor su número; otras viven del día a día, de la invariabilidad de las situaciones rutinarias y de la pertinente calma aparente que ello conlleva. El problema es que ahora no sé cómo actuar, ni porqué, ni para qué. No hay nada que me llame la atención, ni que despierte a mi mente para poder transformarlo en palabras. Cuanto menos todavía en estos días de julio, que siento como si en la cabeza tuviese un zumbido que me incapacitara para cualquier reflexión o contemplación de algo.
Veo con cierto recelo las relaciones sociales, el tener que devolver comentarios por facebook a un montón de personas que realmente no conocemos. Pero si no lo hago, si no me meto en ese frenético compás que todos bailan, entonces ¿qué me queda? Ese es el problema de mi yo actual, que ya no siento que mi socialidad tiene una importancia intrínseca, ya no me siento un ser indisoluble que habita en el mundo, me siento un ser fagocitado por el mundo, un ser que ayuda a conformar el mundo.
Un yo íntimo; al que todo ya le aburre, y en yuxtaposicion un yo social; formado por las percepciones del resto de seres sobre lo que de mi observan, saben, y creen. Porque realmente gran parte de nuestra vida es la obra que pintan otros, y que nosotros simplemente somos meros obsevadores. En ese aspecto, siento un gran vacío cuando pienso en mi yo social, un yo que tiene hambre voraz, pero que nunca deleitara los placeres de esta sociedad materialista y hedonista, porque mi yo íntimo, el resquicio de ese yo íntegro de tiempos pasados, aborrece todo aquello.
Y me veo viviendo entre dos visiones del mundo, sin aprovechar ninguna de ambas, y consumiendo mis días en una inacción que es causa, y a la vez efecto, del más mortal enemigo de la mente humana, el astio emocional. un astio que me impide crear y plasmar mis seres y estares.Pero escribo a golpes de cadencia tediosa. Al fin, aunque solo sean unas lineas. Escribo y me tomo un poco menos en serio mi yo social.
miércoles, 21 de julio de 2021
NOTAS.
En el autobús todo son miradas furtivas. La visión de una mirada resta importancia a lo que se observa. Se indaga y todo es equivocación. Tengo cientos de cajas llenas de miradas perdidas. Y no valen nada. Yo digo por qué no seré así de arrogante sin palabras y ella, mientras me observa fríamente, piensa en alto por qué no será así de encantadora. El silencio se ríe de los dos hasta la siguiente parada donde nos despedimos con la mirada.
Llego a casa y lo primero que hago es ponerme a buscar notas perdidas, notas escritas en el autobús. Pienso que de ellas brotaran ojos, bocas, piernas y manos... que se agarraran a mis entrañas para luego devorarlas. Me vaciaran. Quedaría vacío. Vacío de vida. Y lleno del tiempo que nunca debí haber perdido... Si las encuentro, las subrayo; simplemente para tener ocupada mi mente en algo fácil, que no ocupe espacio. Si no, caigo en el hastío. Llevo dándole vueltas para poder explicarme a mi mismo que para que un aprendiz de escritor pudiera ser feliz debería exponer historias nunca antes contadas de una forma novedosa, debería buscar un continuo devenir de vivencias, personas, personajes históricos, diccionarios, enciclopedias, sueños ajenos, periódicos, palabras de otras lenguas, libros... Debería indagar, comparar, investigar, aprender, memorizar, pero sobre todo innovar. Debería convencer.
Todas mis ideas y mis propósitos literarios se habían convertido en algo tan obligado que, aunque propio, era a la vez tan ajeno, y tan independiente a mi... Me había convertido en un sufrido esclavo de lo que comenzó siendo un deseo, pasó a ser una pasión y devino en una triste y mundana necesidad. Mis ideas ahora son parches, retales del pasado que uno con hilos prestados. Ahora mi cabeza está hipotecada. Ahora soy un esclavo de la escritura automática.
Sales buscando inspiración en las noches en lugares obscuros donde es bastante fácil jugar a la comba con los cordones umbilicales que nos unen a todos, cuando las alfombras de humo pasean al ruido que perfora los oídos, y los brebajes y polvos mágicos deslían todos nuestros nudos en la cabeza. Donde todo es mucho más patético, pero a la vez mas fácil para encontrar inspiración para tus escritos; ambientes bucólicos, que con los ojos cerrados siembran una sonrisa...
Pero al final como de costumbre cuando amanece florecen en ti los fantasmas de lágrimas de impotencia sobre tu cara cuando abres los ojos y te descubres dentro de una cárcel de hormigón armado, cañerías, cables y ondas hertzianas, perfume de petróleo y sales de baño.... Todo eso y el olor a chotuno bañado en humo que ha impregnado tus sábanas. luego el agua tibia te purifica, vuelves a nacer e instantáneamente te haces otra vez al ambiente. Y sales de nuevo buscando la parada de bus para continuar con tus notas.
martes, 20 de julio de 2021
Y DE REPENTE.
Y de repente todas mis musas desaparecieron un dia, todas ellas se esfumaron, se elevaron, y se disolvieron, como el humo de un cigarro aliñado que va descolocando de uno a unos mis sentimientos. No, yo no soy de esos, no señor...No soy uno de esos patanes que se revuelven en su propia crapulencia, escondidos, casi a traición, hartos de esperar encontrar una musa, para, encerrándola en la más cutre de las habitaciones del más cutre de los moteles, hacerla suya, robándole la inspiración que seguro ansía algún otro juntador de frases y reflexiones. Cada vez que me visita una musa, tengo la sensación de que se irá, como vino, y cada vez se quedará menos conmigo. No, yo no trato a la musa como una naranja en un exprimidor, primero trato de saborear su apariencia, y después, cada trocito de su piel. Y cierro los ojos, y cuando los abro, se ha ido al mejor postor de sueños e ilusiones ambiguas. ¿Dónde están las musas? Las que me visitaban hace tiempo que se fueron, y no dejaron más que una fina estela plateada a modo de camino para seguirlas, pero el camino es tan largo y confuso... Nunca termina, nunca las encuentro, y por el camino, trato de apañarme con falsas musas, traficantes de inspiración momentánea, que se marcha por la noche sin hacer ruido, mientras duermo, escapando de mi abrazo eterno.
Quiero tener una musa cerca cuando el amanecer alumbre su cara digna de la reina del Olimpo. Quiero estar con ella desde el nacimiento del sol hasta que las estrellas, de igual brillo que sus ojos, rodee la luna que complementa el mas bello cielo azul oscuro. Que en sus ojos encuentre mi otra mitad. Que tanto parecido me asuste. Que me Asuste pensar que mi corazón enloquece cuando la oigo, cuando la veo, cuando la siento. Quiero momentos con ella, sin mediar palabras, puras miradas, ser mi medicina, mi complemento ideal. La única capaz de hacerme sonreír brindarme la llave de la felicidad que tanto tarda en llegar a mi vida.
Pero lejos de ello esa musa no existe e inicio un vuelo sin quererlo buscando inspiración solo, mientras atravieso todas y cada una de partículas que forman esa nube tan peculiar que es mi inspiración, que cada vez se torna más y más oscura. Puedo notar la sensación del aire pasar cerca de mi, como si el viento recorriese mi piel, y el bello se inclina por la velocidad de mi vuelo, siempre en la misma dirección. Siento como aumenta la velocidad, hasta llegar a convertirse en un estado frío, por el que alcanzo a ver a lo lejos, puntas de diamante, en forma de brillos prismáticos. Poco a poco, éstos se van descubriendo como tal, son colmillos de cánido. mandíbula que viajaba en sentido opuesto y que deja entrever extraños pero intrigantes reflejos a través de sus dientes cual espejo. Las contemplo, muy lentamente. Avanzan, ya nada corre a cuenta de mí, nada está en mis manos. A medida que se acerca puedo ver más claramente lo robusto y la dureza de la tez del canido, y por entonces estalla en mi cabeza una bomba de luz intensa y cegadora, que experimento de forma cálida y vivaz. Se acerca, ya está aquí, a mi lado, sus fauces pasan alrededor de mi cuerpo y rozan con intensidad mi piel, dibujan mi perfil, que un dia fue fuerte y robusto, y que ahora lo siento deforme e inútil. sus colmillos se clavan en mi carne como hierros punzantes.
Y el color de mi silueta contrasta con el rojo vivo de la sangre, tenaz y ardiente respecto al resto del espacio, que ya es completamente oscuro. Ésta brota sin cesar, y aunque algunos de sus dientes emprenden su marcha pasando de largo, simplemente lo hacen para dejar llegar otra andanada de marfil puntiagudo la cual provoca un derrame de color sanguíneo brutal, que sale sin cesar y se alza al aire. Por fin, la nube de gas decide soplar, un vendaval que me cosquillea hasta hacerme daño en el interior de mi cuerpo y me hace sentir que pronto llegará el fin. Pero antes, vuelvo a sentirme ciego ante la llegada de los relámpagos. Cargados de furia y descontrol, llenos de malicia y sucio olor a putrefacto. Que dolor; que horror. Estallidos y sonidos punzantes, y con ellos, retorna el desencanto, y vuelvo a mi lado oscuro de la inspiración.



