martes, 20 de julio de 2021

Y DE REPENTE.

 

Y de repente todas mis musas desaparecieron un dia, todas ellas se esfumaron, se elevaron, y se disolvieron, como el humo de un cigarro aliñado que va descolocando de uno a unos mis sentimientos. No, yo no soy de esos, no señor...No soy uno de esos patanes que se revuelven en su propia crapulencia, escondidos, casi a traición, hartos de esperar encontrar una musa, para, encerrándola en la más cutre de las habitaciones del más cutre de los moteles, hacerla suya, robándole la inspiración que seguro ansía algún otro juntador de frases y reflexiones. Cada vez que me visita una musa, tengo la sensación de que se irá, como vino, y cada vez se quedará menos conmigo. No, yo no trato a la musa como una naranja en un exprimidor, primero trato de saborear su apariencia, y después, cada trocito de su piel. Y cierro los ojos, y cuando los abro, se ha ido al mejor postor de sueños e ilusiones ambiguas. ¿Dónde están las musas? Las que me visitaban hace tiempo que se fueron, y no dejaron más que una fina estela plateada a modo de camino para seguirlas, pero el camino es tan largo y confuso... Nunca termina, nunca las encuentro, y por el camino, trato de apañarme con falsas musas, traficantes de inspiración momentánea, que se marcha por la noche sin hacer ruido, mientras duermo, escapando de mi abrazo eterno.

Quiero tener una musa cerca cuando el amanecer alumbre su cara digna de la reina del Olimpo. Quiero estar con ella desde el nacimiento del sol hasta que las estrellas, de igual brillo que sus ojos, rodee la luna que complementa el mas bello cielo azul oscuro. Que en sus ojos encuentre mi otra mitad. Que tanto parecido me asuste. Que me Asuste pensar que mi corazón enloquece cuando la oigo, cuando la veo, cuando la siento. Quiero momentos con ella, sin mediar palabras, puras miradas, ser mi medicina, mi complemento ideal. La única capaz de hacerme sonreír brindarme la llave de la felicidad que tanto tarda en llegar a mi vida.

Pero lejos de ello esa musa no existe e inicio un vuelo sin quererlo buscando inspiración solo, mientras atravieso todas y cada una de partículas que forman esa nube tan peculiar que es mi inspiración, que cada vez se torna más y más oscura. Puedo notar la sensación del aire pasar cerca de mi, como si el viento recorriese mi piel, y el bello se inclina por la velocidad de mi vuelo, siempre en la misma dirección. Siento como aumenta la velocidad, hasta llegar a convertirse en un estado frío, por el que alcanzo a ver a lo lejos, puntas de diamante, en forma de brillos prismáticos. Poco a poco, éstos se van descubriendo como tal, son colmillos de cánido. mandíbula que viajaba en sentido opuesto y que deja entrever extraños pero intrigantes reflejos a través de sus dientes cual espejo. Las contemplo, muy lentamente. Avanzan, ya nada corre a cuenta de mí, nada está en mis manos. A medida que se acerca puedo ver más claramente lo robusto y la dureza de la tez del canido, y por entonces estalla en mi cabeza una bomba de luz intensa y cegadora, que experimento de forma cálida y vivaz. Se acerca, ya está aquí, a mi lado, sus fauces pasan alrededor de mi cuerpo y rozan con intensidad mi piel, dibujan mi perfil, que un dia fue fuerte y robusto, y que ahora lo siento deforme e inútil. sus colmillos se clavan en mi carne como hierros punzantes.

Y el color de mi silueta contrasta con el rojo vivo de la sangre, tenaz y ardiente respecto al resto del espacio, que ya es completamente oscuro. Ésta brota sin cesar, y aunque algunos de sus dientes emprenden su marcha pasando de largo, simplemente lo hacen para dejar llegar otra andanada de marfil puntiagudo la cual provoca un derrame de color sanguíneo brutal, que sale sin cesar y se alza al aire.  Por fin, la nube de gas decide soplar, un vendaval que me cosquillea hasta hacerme daño en el interior de mi cuerpo y me hace sentir que pronto llegará el fin. Pero antes, vuelvo a sentirme ciego ante la llegada de los relámpagos. Cargados de furia y descontrol, llenos de malicia y sucio olor a putrefacto. Que dolor; que horror. Estallidos y sonidos punzantes, y con ellos, retorna el desencanto, y vuelvo a mi lado oscuro de la inspiración.

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