martes, 19 de octubre de 2021

LA ARQUEOLOGÍA IGNORADA.

Hay muchas leyendas; Yo mas bien diría  que Múltiples sobre este tema. Proceden de todos los rincones del planeta, desde tiempos inmemoriales, aunque también existen relatos, muchos, de expedicionarios, en la literatura, de arqueólogos, de personas comunes, que aseguran que la Tierra, alguna vez, estuvo habitada por gigantes. Pero, ¿hay evidencias? ¿son solo leyendas?


Tal vez en tiempos remotos existió realmente una raza de belicosos gigantes que acabaron extinguiéndose en innumerables guerras y cuyo recuerdo ha pervivido en forma de leyendas. Algunos creen que los últimos de esta raza, expulsados a regiones remotas por hombres más pequeños pero más numerosos, involucionaron hacia un estado animal.

Quizá la más conocida de todas las historias documentadas es la de los Patagones, estos seres que quedaron registrados en la bitácora del marino portugués Fernando de Magallanes (1510-20) durante la búsqueda de un paso entre el Atlántico y el Pacífico, estrecho que encontró y hoy lleva su nombre."Vimos cerca de la playa (en la Tierra del Fuego) un hombre que era tan grande, que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura", escribió en su diario Antonio Pigafetta, marino fiel a Magallanes. Los llamaron "Patagones", por el tamaño desmedido de sus pies y de allí deriva la palabra Patagonia, claro.  Sin embargo, otras aseguran que Magallanes recogió el nombre de una novela popular en ese entonces, Primaleon (1512), que presentó una raza de gente salvaje llamada Patagonians.

El explorador neerlandés Jacob Le Maine navegó por Sudamérica en 1615 y dejó un mapa de la zona que hoy es Puerto Deseado, Santa Cruz, Argentina, con un curioso detalle: describió el punto H, como el lugar "donde encontraron el sitio del entierro de un gigante, cuyos huesos medían entre diez y once pies de largo", o sea, más de tres metros.José de Acosta, un jesuita, antropólogo y naturalista español que desembarcó en América en 1571, por ejemplo, escribió en su Historia Natural de las Indias que los chichimecas, pueblos originarios que ocuparon parte de México y llegaron hasta Potosí, eran gigantes "que arrancaban las ramas de los árboles como nosotros deshojamos lechugas".

Gigantes diseminados por todo el territorio estadounidense.

Se han encontrado restos de gigantes por todo Estados Unidos. En 1833 un grupo de soldados sacó a la luz en Rancho Lompock (Nevada) los restos de un hombre de 3,5 metros de altura, rodeados de armas descomunales. En junio de 1877 unos prospectores descubrieron cerca de Eureka (Nevada) los huesos de una pierna y un pie gigantescos, correspondientes a un ser humano de 3,65 metros. En 1891, en Crittenden (Arizona), una brigada de obreros encontró un sarcófago que contenía a un ser humano de más de 3 metros de estatura. También a finales del siglo XIX, en Isla Catalina (California), se hallaron los restos de unos gigantescos pelirrojos. En Montana, en 1903, el profesor S. Farr desenterró un esqueleto humano de 2,75 metros de altura.

En 1911 unos buscadores de guano encontraron en una caverna de Lovelock (Nevada) un grupo de gigantes pelirrojos momificados. Los indios paiute hablaban de una antigua raza de gigantes caníbales que llamaban Si-Te-Cah,a los cuales habían combatido y expulsado al monte Shasta, cerca del cual se encuentra dicha caverna. Restos similares se hallaron en el lago Humboldt. En 1923 se desenterraron en el Gran Cañón (Arizona) los restos petrificados de dos gigantes de 4,5 y 5,5 metros de altura.

El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatándole que durante la II guerra mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros.En Cumberland (Reino Unido), en algún momento de la Edad media se descubrieron los restos de un gigante de 4,5 metros, cubierto por una armadura. En 1895, durante unas excavaciones realizadas en el condado de Antrim (Irlanda), un tal Dyer halló un gigante fosilizado de 3,70 metros de altura. Se exhibió en Dublín y más tarde en Liverpool y Manchester. Después de una disputa legal entre Dyer y su socio, un hombre llamado Kershaw, nada más se supo del coloso pétreo. Asimismo, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética) se encontraron esqueletos ndientes a un hombre de 3,5 metros.Monografias.com de enormes dimensiones.

Durante la construción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.

Muchos de estos restos fueron enviados a museos (incluido el prestigioso Smithsonian), pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Buscar una ubicación en el tiempo y una explicación satisfactoria a la presencia de estos colosos es una tarea compleja.

Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, cachiporras, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. En Bathurst (Australia) se halló, también junto a unas herramientas, un gigantesco molar que, según los expertos, podría haber correspondido a un ser humano de 7,5 metros de altura y 500 kilos de peso.

Los aborígenes australianos habitantes de la zona donde se descubrieron restos del Meganthropus cuentan que, en tiempos remotos, un hombre-bestia de tres metros de altura y totalmente cubierto de pelo, armado con un hacha de piedra, mataba y devoraba a cuantos se cruzaban en su camino. Estos seres reciben el nombre de almasty en Rusia, dzönglai edmai en India, metoh-kangmi y yeti en el Himalaya, bigfoot en Estados Unidos y sasquatch en Canadá. Quizá son los últimos descendientes de una raza de gigantes que una vez dominó el mundo...

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