domingo, 13 de febrero de 2022

MI OTRO YO.


“Si hoy me dieran la posibilidad de volver el tiempo atrás, no cambiaría nada, pero le diría a mi yo de hace 30 o 40 años. Que cada mañana cuando abra los ojos se aferre a si mismo y se regale un abrazo. Que ame con la intensidad de alguien que se va a ir mañana, porque las personas no duran para siempre...
Que las puestas de sol no son todas iguales y que vale la pena perderse dos segundos de aquello tan importante, por ayudar a alguien. Que siempre que tenga miedo, va a saber cómo resolverlo, y que aun cuando no sepa que hacer... va a pasar, las cosas siempre pasan. Lo malo pasa, y lo bueno también pasa. Que cada minuto valga los sesenta segundos que tiene. Me diría que está bien llorar por un amor que no fue, pero que aferrarse a las ausencias solo quita tiempo de vida. 
 
Que incluso en las noches en la que piense que no va a poder más, le sigue una mañana y otra, y otra...Y así sobrevivir. Que no por ser responsable debería ser sinónimo de infeliz. Y que a veces lo que otro llama locura, es tu boleto a la felicidad. Que confiar en la gente está bien, pero mejor es confiar en uno mismo. Que viaje, barcos, trenes y aviones por descubrir lugares. Porque lo que late adentro es lo que le va a mantener vivo, incluso cuando no funcione. Que se puede vivir de un sueño, y que eso de que "estas en las nubes" tarde o temprano se puede convertir en un elogio. 
 
A mi Yo del pasado, le diría que al final de cuentas somos más fuertes de lo que creíamos. Y sobre todo que le doy las gracias, por haber sido tan valiente. A veces el apuro y el afán de ser perfectos nos hace olvidar todo lo que hicimos, y eso también merece tener su festejo.” Yo le digo que ya era hora de cambiar de actitud, y que hago mía aquella frase de "Para obtener lo que siempre has querido debes hacer lo que nunca has hecho", estoy en una nueva fase, crecimiento por doquier, sé lo que quiero y lo que no quiero, que muchas veces me asalta la necesidad de expresarme, ideas, ideas, ideas, ideas, soy creativo y tengo una imaginación desbocada, escribiré relatos, pintare, encontraré mil formas de expresarme y lo que estoy seguro es que ninguna aliviará el caos que hay en mi cabeza.
 
Yo le diré que estoy cansado de caminar de un lado a otro sin rumbo, solo caminar, mientras pienso en conseguir respuestas a mis problemas cotidianos, pero vuelvo con más dudas, eso no es cómodo, es una sensación muy molesta de hecho, pero caminando parece como si todo se relaja a mi alrededor, el aire se siente más ligero, el cielo más claro, esa es mi rutina últimamente, caminar y pensar. Pero en algo coincidimos mi yo anterior y mi yo actual; No es lo mismo vivir, que sobrevivir; no es lo mismo vivir, que pasar por la vida.
Pero la marea brava de mis emociones me impide saber si algún día estaré en paz. Me persigue un pasado tan tormentoso que no sé si algún día podré desprenderme de él. Me voy a quedar sin identidad y eso ni volviendo a nacer lo podría corregir
Temo que no sé quién soy, pero si dejo de vivir como hasta hoy, entonces no seré nadie. No conozco otra forma de vida, no sé de sensaciones más allá del vacío. No creo que la plenitud del ser humano, nadie la merece.

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