miércoles, 10 de mayo de 2023

SOMOS OBSOLESCENCIA PROGRAMADA.

 

Esta mañana charlando con un buen amigo sobre achaques de la edad y su pastilleo necesario se me ha venido esta reflexión poco después.Que el ser humano también padecemos obsolescencia es evidente; O sea, que vamos a palmarla. Estamos diseñados para pasar, tarde o temprano, a formar parte de la “sopa cósmica” según algunos, a ganar el premio gordo celestial o el “ calvario infernal” según otros, y los hay que esperan un paraíso lleno de huríes (cosa que no acabo de determinar si se trata de un premio o de un castigo).
El hecho cierto es que de aquí nos vamos. Que nos morimos, vaya. Y eso es una putada. Y lo es porque, a poco que te hayas esforzado, dejas bien jodidos a los que te quieren y te van a echar de menos. Si has sido un capullo, te van a añorar poco y entonces tu desaparición es un descanso bien merecido para quienes te soportaron. De esos hay a porrillo.
A mí me asusta que me puedan añorar más de la cuenta. Porque se sufre. Un buen amigo psicólogo y que de esto sabe dice que añorar a los que mucho quisiste está muy bien, salvo patologías o duelos mal cerrados. Me dice sin preliminares y sin anestesia que yo no he superado ni de coña la muerte de mi padre que acaeció hace algunos años.
Mi padre era un tío cojonudo, un personaje, un genio en muchas cosas, un orate en otras. Un hombre apasionado sin medias tintas, cabezón y ciclotímico. Es un misterio por qué le quisimos tanto y de manera tan desmedida y duradera. Mi madre parecía estar a su sombra y era simple bondad.
En fin... Seamos realistas, ser recordado caduca en un par de generaciones, ¿Quién se acuerda de los tatarabuelos?, salvo que hayas hecho algo muy gordo, bueno o malo,seas un prohombre o seas un prócer de la patria con derecho a estatua o nombre de calle (aunque para la perpetuación de estatuas y nombres de calle es mejor que seas santo o científico que militar, por aquello de que si cambian las tornas se monta la marimorena y te quedas sin estatua y sin calle). Vánitas vanitatis. A Nerón se le recuerda por montar un guirigay del quince que se le fue de las manos y entró malamente en la historia.
Yo, pensaba de pequeño que eso de que eres polvo y en polvo te convertirás iba por otros derroteros de mayor enjundia sexual, pero qué va, va de morder el polvo y ser pasto de bichos. Pues no me hace gracia. Como yo siempre he sido muy friolero prefiero que me incineren bien aliñado. Hubo un tiempo en que barajé la posibilidad que mis cenizas se mezclaran con especias para hacer aliño de choto y se repartieran entre mis allegados, a fin de cuentas yo siempre sería más sabroso que un socorrido hueso de jamón, pero no puede ser. Descarté la idea cuando me dijeron que es una patochá campestre de las mías y que Sanidad tiene eso prohibidísimo, cosa que me cuesta entender pues permiten aditivos y comida basura que son veneno para ratas.
Definitivamente quiero que mis cenizas se entierren debajo de un almendro viejo, un olivo centenario o una higuera chula. Que haya sombra y algo de humedad para que surja vida. De poder elegir, preferiría que salieran patatas gordas como puños. Lo de arrojar las cenizas al mar, no lo veo. Al mar siempre le he tenido mucho respeto y me da algo de miedo, de yuyu ancestral. A mi del mar lo que me gusta son los frutti di mare, a la parrilla o al espeto, pero no sé si de eso disfrutarán mis biznietos con la porquería de mar que estamos dejando. Al paso que vamos, los chiringuitos playeros acabarán sirviendo Chipirones en su Tinta de Chapapote o Milhojas de Polietileno con su Salsa de Polietilentereftalato. Maldito sea mil veces el plástico en todas sus formas. El plástico lo carga el diablo, es un crimen de lesa humanidad.
Pero tampoco me hagáis mucho caso, amad sin medida, apasionadamente, acariciad a vuestra gente, a vuestros hijos, a vuestros nietos; os los podéis comer a besos; sembrad cuarto y mitad de semillas de amor y de pasión por la vida y dejad que fructifiquen y crezcan. Y regadlas, joer. Y vuelta a empezar. Ahí quedará vuestra huella, vuestro rastro, en un movimiento exponencial per sécula seculorum.
En definitiva; lo real es que somos tan solo pequeños pedazos de circunstancias que se repiten continuamente en la vida. Somos recuerdos. Somos esa vieja película que vemos pasar todos los días por las calles, caminos, parques, buses, bares. Somos simplemente partes pequeñas, andantes, que buscan un destino. Somos momentos que suman. Nacimos para moler y moler los momentos. Y así vivimos; cada vez más pequeños, cada vez más insignificantes, cada vez más aplastados por nosotros mismos, como la arena que el tiempo convierte en polvo cuando antes era piedra.
Somos el mundo dando vueltas, el corazón latiendo en cada cuarto vacío, el ojo llorando sobre los recuerdos tan cansados ​​y repetidos. Somos los momentos que construimos con los demás granos de polvo que nos encontramos en la vida.
En fin, espero que se demore mi foto en una esquela tenebrosa o en esas horrorosas fotos esmaltadas que pueblan los camposantos de nuestra tierra.

viernes, 5 de mayo de 2023

MI PERRA ES UNA POSEÍDA.

Ya os dije que se llamaba TIFA, un nombre muy poético que destila dulzura literaria por todas partes. Pero me ha declarado la guerra, cosa que sorprende a los que pasan un par de minutos con ella. Mi hijo la saca de paseo, la cuida, la quiere y los dos se llevan la mar de bien. Yo, que colaboro con buena voluntad en la ocurrencia sé que es un bicho, probablemente venida de otra Galaxia, o enviada por Pedro Botero para que me vaya acostumbrando a lo que me espera en los infiernos. Mi vecino, observador neutral, la llama “el demonio de Tasmania”, aunque yo creo más bien que está poseída y necesita con urgencia un exorcista.

Me come bien pero va a acabar con más componentes electrónicos que un transistor; por lo pronto, el sacrosanto mando de la tele está en cuidados paliativos y da ya hasta penica verlo; se ha comido 2 bolígrafos con su correspondiente tinta ( uno azul y el otro rojo ), un matamoscas, tropecientas macetas, hasta el punto que ya solo planto cactus ( como los que colgué hace poco) pero le da lo mismo, los desentierra igual; es una come piedras compulsiva de manual y no hay silla, sillón, sofá o cama que no le apetezca más para dormir y sestear que hacerlo en su colchoncito perruno. Di que es tonta, la tía. Ah, y pega unos saltos de record olímpico que me va a obligar a poner alambre de concertina en la terraza en modo 3.000 watios.

Cuando mi hijo, más santo que nunca y en vías de canonización, la saca de paseo, pega unos tirones que ni un tío de Bilbao; se lía a lametazos, chupeteos y mordiscos con perros de 50 kg, cuando ella solo pesa 10; Tiene más novios que la Charito la de la calle de la montera, los lleva más tiesos que Gerineldo y tiene más estrategias y tácticas que Von Clausewitz; cuando se le encara un perrazo de esos más feo que Picio y con dientes de a metro, se limita a ponerse panza arriba como una perrita indefensa y el otro se ablanda ante tamaña sumisión.
Nunca entenderé a los desalmados que abandonan perros por esos andurriales de Dios. TIFA es una mezcla de podenco y de vete tú a saber qué, osea... Una mil leches. Su nivel de asilvestramiento es notable y a sus dos años hace lo que le viene en gana. Eso sí, es muy obediente...por los cojones.

Mis nietos, como no podía ser de otra forma, están encantados, pero claro, llegar “a mesa puesta” (paseada, meada, correteada, bien comida y descansada) es estupendo. Y cuando se cansan de carantoñas y excitantes juegos, se largan a otra habitación armados con sus juguetes y me dejan a la perra con un subidón para nota.
Cuando le meto a la ínclita peluda un paquete de época, me pone una carita tipo "Fray Leopolda" y se acabó el paquete; se come la chuche que le doy, sigue dándole a la piedra que se está zampando y pelillos a la mar. Yo creo que entiende lo que le digo, pero se hace la longuis para que no siga con el rollo patatero.
Pero no lo puedo evitar: la quiero; Mis hijos ya saben que van a tener la custodia compartida de TIFA cuando yo falte, porque, a buen seguro, ésta nos entierra a todos.


 

jueves, 4 de mayo de 2023

SOLEDADES.

Una mayoría de seres humanos suelen aliviar sus soledades por medio de las creencias religiosas o supersticiosas. Pero yo, que ando más bien justito de ese tipo de creencias, he necesitado siempre de los afectos para poder trascenderme. Cada cual es rehén de sus propios traumas y de sus propias pulsiones, de sus fobias y sus filias. Y cada cual lo gestiona como puede.

Yo he tenido siempre una inusual necesidad afectiva: necesito querer. Querer, más que sentirme querido –aunque eso también, como todo el mundo, ¿para que nos vamos a engañar? querer, para sentirme vivo, para sentirme humano, para sentir que existo: "amo, luego existo" sería la máxima. Y esa necesidad me ha causado más de un problema porque me ha llevado a tomar malas decisiones.

«Pues quiérete más a ti mismo» me dice un buen amigo con la mejor intención, reproduciendo como un calco la famosa frase de la psicología positiva. Sí, sí, si yo me quiero mucho a mi mismo, quizás demasiado. Pero no creo que esa sea la solución. Porque, a veces, en busca de autoprotección o para lamerme las heridas, he buscado el aislamiento y la soledad para «quererme más a mí mismo». Pero sucede que cuando llevo demasiado tiempo en mis soledades, amándome a mí mismo, sin interactuar con nadie fuera de mi zona de confort, sin ningún contacto con otra mente y sin más voz que mi propia voz. O insultando a los rebañaorzas que pululan por el facebook, me agobio muchisísimo. Pienso que si se produjera un holocausto nuclear en el que quedara yo sólo sobre la faz de la tierra, la supervivencia no sólo me resultaría sumamente difícil sino totalmente absurda e indeseada. Y como yo, la mayoría de la gente, creo. Somos, queramos o no, seres interdependientes.

Yo por suerte, yo tengo la suerte de estar rodeado de buena gente y amigos para mandar un WhatsApp o llamarles, cuando no lo hacen ellos. Pero hay personas para las que nunca hay nadie al otro lado del teléfono o las únicas llamadas que recibe son las de un teleoperador a la hora de la siesta. Esa es la soledad deseada.

Ahora bien... también existe la soledad no deseada.
Que no es otra cosa que la dolorosa experiencia de vivir en un entorno que no satisface las necesidades afectivas y emocionales del individuo, cuando su red de relaciones sociales es deficiente y no encuentra los cauces adecuados para desarrollar y expresar sus sentimientos y su afectividad.
No sé trata de una realidad objetiva, sino una apreciación subjetiva, pero no por ello menos preocupante puesto que afecta directamente a la base de la salud mental. Y para esto no nos sirve la autoestima porque la soledad no deseada a lo primero que afecta es, precisamente, a la autoestima.

Desde mi punto de vista, opino que la soledad no deseada, la precariedad económica y la competitiva presión social, son las tres patas del endiablado taburete al que se sube el suicida para consumar su plan.

Y esto no se soluciona con prozac, con mascotas o con recetas de autoayuda y positividad. Esto solo se soluciona recuperando valores como, la empatía, la solidaridad o la afectividad, construyendo comunidades y entretejiendo redes afectivas que nos cuiden y nos protejan mutuamente.
Solo, sólo se va al infierno. 

martes, 2 de mayo de 2023

ABUELO OBERTO...

Así me llama mi nieto Daniel. Y yo voy y me derrito. Sobre todo, cuando me lo dice con la sonrisa puesta y la guasa saliendo a borbotones, me derrito. Cosas de abuelos.
Pero de algo que si me doy cuenta es que el lenguaje de los pequeños, y no tan pequeños, me da a mí que es algo reduccionista y parece que sus vocabularios menguan al ritmo que marcan los comics, mangas y demás inventos digitales que huelen a chamusquina.
A lo peor es que les falta leer más, a la antigua. Y nadie está diciendo que se refugien en Homero o en la literatura española del Siglo de Oro. Que lean lo que quieran...pero que lean. Lo que sobra en esta película llamada vida son los torquemadas de las letras y los prescriptores de letras vacías y palabras chungas.
Soy de una generación devoradora de palabras al por mayor, de Marcial La Fuente Estefanía, sombreros de vaqueros y duelos al sol, tebeos de Tintín y sus pantalones bombachos, Capitán Trueno y su Goliat hasta que llegaron Goscinny y Uderzo cargados de menhires y galos irreductibles. Y todo eso mucho antes de que, a golpe de magia potagia, llegara Harry Potter y Cia con un viejo tren cargado de escobas voladoras y profes más peligrosos que una caja de bombas.
A mi en particular cuando se apague la luz de mi cabeza y ya solo me quede aliento a trompicones, pediré un audiolibro. Por caridad. Porque tan solo oirlo las nubes desaparecerían como por ensalmo y el sol alumbraría la noche desde el monte conjuro de Motril.
Ya sé que me he pasado por el forro el motivo de estas letras que no era otro que celebrar las chanzas de mi nieto y los libros; pero qué bonito es perderse por los cerros de Úbeda, entre olivos que aún recuerdan a un caminante tranquilo de corazón herido, llamado D. Antonio Machado, en su paseíllo cotidiano de Úbeda a Baeza al atardecer. Cuando nos cruzamos, le saludo levantando mi imaginario sombrero hongo y él me corresponde con un saltito a lo Chaplin.
No me gustaría que a nuestros nietos y nietas nos ocurriera como a nosotros, que supimos, cuando ya no había remedio, que aquel mundo imperial en Cinemascope y color DeLuxe que nos habían prometido en el colegio y en tantos discursos y sermones, no existiría nunca…
A nosotros, que hemos ido llegando tarde a todo:
a la infancia, a la adolescencia, al sexo, al amor, a la política…
A nosotros, que nos quitaron, año tras año, el significado de cuanto nos rodeaba, aunque fueran las cosas más pequeñas, menos importantes…
Decidles que en nuestra vida recordamos a Marilyn Monroe…
y a Miguel Hernández, a García Lorca. A Bruce Springsteen, a Isaac Asimov y a muchísimos mas. Ahh y a Luis Mariano, que nunca lo dejaron en paz con eso de si era gay.
Y de un tal Walt Disney de quien nos enteramos que existió cuando ya había muerto.

 

lunes, 1 de mayo de 2023

SIEMPRE ORGULLOSOS OBREROS. ( Feliz día del trabajo.)


¿Que vamos a ser nosotros?
Ahora que la nueva reubicación industrial nos ha dejado sin fábricas en el primer mundo y las que quedan son cibernéticas automatizadas que apenas necesitan mano de obra .
Ahora que el carbón es ya insostenible y la poderosa industria del metal se perdió en en una reconversión industrial, detrás del viejo sueño europeo.

Ahora que apenas queda materia prima para seguir produciendo, que ya no quedan árboles para talar en los bosques ni peces para pescar en los mares y apenas queda espacio para seguir edificando.
Ahora que ya no hay cajeras en los supermercados sino cajas automáticas, ni empleados en los bancos sino cajeros automáticos y banca online; ahora que nos servimos el combustible en la gasolineras y nos montamos los muebles nosotros mismos.

Ahora que ya no quedan comercios ni comerciantes; ahora que sólo quedan camareros de zonas turísticas durmiendo en el asiento trasero de un Seat Ibiza y repartidores precarizados (riders), con bicicleta y título universitario, durmiendo en cajeros automáticos.
Ahora... nosotros, los empleados sin empleo, los jubilados sin júbilo, los estudiantes sin futuro, los trabajadores sin cuenta propia.

Para eludir esta pregunta no llaman a todos "ciudadanos" y no hacen creer que somos clase media pasando una mala racha.
Pero nosotros sabemos bien qué somos. Somos obreros porque nos arrebataron los medios y dependemos de alquilar nuestro trabajo, nuestras manos o nuestros conocimientos a cambio de techo y comida. Somos obreros porque somos hijos y nietos de obreros, descendientes directos de aquellos que crearon este mundo con su esfuerzo, que lo construyeron con sus propias manos. Somos obreros aunque tengamos una maestría, una diplomatura, una licenciatura o un doctorado. Somos orgullosa clase obrera.