viernes, 29 de diciembre de 2023

EL ESPÍRITU ES EL MISMO.

Son apenas las 8'30 de la noche, aunque hace una pizca de frío, esta pegajoso el ambiente. Hay un tímido aire sofocante. Me reclino en mi silla giratoria, esa que extrañaba ya cual primer amor; giro en mi eje, respiro y disfruto de un rato de escritura.
Anochece este miércoles de navidad. Aunque  por apenas unas horas pisé nuevamente esa urbe motrileña tan surreal y particular que alimentó y acabó de gestar años atrás montones de sueños pendientes, que luego de su paso se fueron derrumbando cual fichas de dominó. 

Me perdí los 10 últimos años del 1990 y 20 años del 2001. Para mi fueron muy importantes. La piedra fundacional de todo lo que vino después. La esencia de la manera de ver el mundo y hacer las cosas viene de esos años. Aquellos años de madurez intensa e incierta me aportaron una gran enseñanza que perduro por siempre en lo más intimo de mi ser. Es absolutamente necesario e indispensable creer en tus ideas y proyectos. En continuar adelante pase lo que pase.

Seguir firme a pesar de las dificultades. Insistir. Buscar maneras. No esperar más del resto que lo que eres capaz de exigirte a ti mismo. Pasaron 30 años y ha sido siempre asi. Y sigo fiel a mi instinto. A fuerza de voluntad. Amor propio. Un convencimiento fruto de la experiencia, de saber que tarde o temprano las cosas llegarán. Con los años uno va aprendiendo a no repetir errores del pasado, a ser mas certero y maduro con las decisiones, a modificar las formas para llegar a otros resultados, pero el espíritu es el mismo. Es levantarse cada día sabiendo que gran parte de tu paz interior depende de uno, de tu constancia, de insistir, aun cuando todos te lleven la contraria. La recompensa de hacer cosas no es ni siquiera el producto final sino haber vivido el proceso. La primera vez cuesta, la segunda un poco menos, luego ya te vas moviendo como pez en el agua en este mundo loco que te llena de miedos para sucumbir en las garras de sueños ajenos.
 
A mi siempre me gustó lo de escribir sentado en el teclado, cerrar los ojos y dejar fluir los recuerdos pasados; crear imágenes con palabras, dar rienda suelta a la libre interpretación. Que importa si es real o es ficción. El mundo es monótono y soporífero; alabadas aquellas cosas que nos sirven de inspiración. Desconozco la razón por la que escribo. Se que me hace bien, me libera, me permite desenmarañar enredos de mi cabeza, proyectar ideas, compartir visiones, imaginar mundos posibles en los que salir a flote. Vivir sin teclear no lo concibo. Para mí en ese momento todo cobra sentido. 

Yo voy a seguir; Voy a seguir con mis anhelos tirando el carro de los sueños. A veces pesan, se pueblan de dificultades, se hacen crudos los inviernos, se cierran puertas, se bloquean caminos. No importa, siempre hay una vía de escape, una tangente, un sendero en apariencia a ningún lugar, un camino por el que nadie va. Esa es la oportunidad. Abrirlo a tu manera hasta que otros puedan caminar a gusto por él. Será tu pequeño gran triunfo, pues nadie más que tú y tus escritos sabrá lo que costó llegar.

📷TÚNEL EN EL INTERIOR DE LA GRAN PIRÁMIDE DE CHOLULA.

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