Esas noches donde se abaten sobre mí las sombras donde solo se ilumina mi yo más íntimo, Donde señalando mi verdadero ser saco de mí la imperfección que maquillo cada día a la perfección. Escucho en silencio como el silencio me envuelve en su manto y su musa me atrapa susurrándome al oído la dulzura de su canto. Y donde cada noche la encuentro, donde cada noche vuelvo a jugar con ella, esas noches donde eres hada madrina de brillantes alas y me haces viajar entre nubes...Entre sueños.
Os pido que no rompáis el silencio de la noche, y conjuréis a vuestros duendes, que los míos ya están aquí retozando con la oscuridad invitándome a disfrutar de su magia incitándome a buscar en ella la paz atrayéndome a su lado oscuro para buscar el mio. Es la noche … mi noche, nuestra noche; la recreación de unas horas perdidas en sueños o pesadillas donde al menos yo me busco y me encuentro, donde soy yo y el silencio… Shhh… callad os lo ruego, dejad que el silencio sea mi dulce consuelo.
Cuando amanecía, Luis era como un pedazo de nada perdido entre un montón de imperfecciones. Y eso le causaba terror; saber que se existencia se veía abocada a estar rodeado de un silencio ruidoso, un gigantesco dolor de cabeza de un discurso que se negaba ha aceptar y que no iba a perder su tiempo en comprender. Una vida dedicada a pasar, sin más; en un esfuerzo que no se llegaba a producir ante la seguridad de que nadie sería capaz de valorarlo y comprenderlo. Esa soledad que parte de lo transcendental. Gritos y más gritos de semejantes que se odian, de violencia gratuita, de pensamientos que se niegan a ser olvidados y revientan por la ignorancia. Fobias que se apoderan de sus sueños, pesadillas que se apoderan de su vida, porque creen suya y que no le dejan manejar. Miedo a que todo acabe de repente y que le quite el derecho a sentirse desgraciado; que es lo único que le mantiene en pie la posibilidad de seguir luchando. Estremecerse al ver la felicidad ajena y arrastrase martilleando sus sienes con oscuras ideas de engaños, injusticias e ignorancia. Convencido de que podría destrozar la vida de cualquiera, hundir el equilibrio emocional de cualquier ser vivo con su desgarradora verdad...; era el pretexto perfecto para ser ignorado.
Todo es desolación para él. Esquizofrénico, esa sensación insana de desasosiego; que realmente nunca llega. Una dualidad difícil de digerir y que le destroza por dentro. Pero algo resplandece entre esta gran miseria llamada mundo... No crean saber de que se trata; No pueden verlo.

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