Vivo al lado del mar... Así empieza un poema de Orelac que radiografía, el alma del nacido junto al mar, ese que, a la par ama y se lamenta de la mala suerte de ese lugar que lo vio nacer pero que jamás permitiría que nadie de fuera le pisase el orgullo de hablar mal de esa tierra, mitad bendita, mitad maldita.
Yo me refiero a Motril, un vergel que muchas veces describo como un lugar donde perder es lo normal... Pero Motril tiene su similitud con la novela de Robert Louis Stevenson "El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" donde Jekyll es la representación de la amabilidad, la bondad y responsabilidad. Al contrario que su “otro” yo, el Sr. Hyde, el cual refleja el lado malvado, no solo a través de su personalidad, sino también de sus imponentes rasgos.
Veamos el Motril Dr Jekyll:
Miro a mí alrededor y veo esos movimientos culturales y artistas reindivicandose en todo las formas de arte posibles, Artes que nos eleva a todos un poco y que hace, aunque sea por un instante, que levantemos la cabeza, no sé si por orgullo de pueblo o por admiración de que haya paisanos empecinados a dejar su huella en una ciudad de la que muchos reniegan de nosotros mismos.
No puedo evitar, siendo uno de esos Motrileños de la diáspora del siglo XX, que al volver siente orgullo de seguir siendo fiel a esa tierra con personalidad propia, tan de aquí y a veces tan poco andaluza... Para bien y para mal, de aquí, de Motril...
Pero quiero creer que, tras esa fama efímera que nos da la prensa, a ese CF Motril peleón que trae la sonrisa a mis paisanos, al espíritu indomable y orgulloso que existe en cada uno de nosotros, consiga que algún día, haga renacer de las cenizas de la añoranza del tiempo donde mirábamos con somera e insultante altanería a Granada capital, la fuerza y el coraje de reinventar un Motril que no merece lo que le pasa y tampoco, a esos que solo saben lamentarse sin aportar nada más que un gris oscuro.
Creamos en una tierra, que nada tiene que envidiar a ningún otro lugar, ni en playas y alrededores, ni de todo lo que puede y quiere ofrecer y que donde tienen que venir gente de fuera para mostrarlo y sacar lo mejor de aquí.
Gracias a los artistas motrileños que onerosamente ponen su granito de arena, a los jugadores de futbol que pelean cada domingo, a los que no se resignan y a los valientes que día a día aportan con su luz al lugar donde uno no puede evitar sentir que... aquí está mi hogar, donde se acaba el mar....
Ahora veamos el lado Hyde:
Motril adolece como en muchos sitios de la obsesión por estrangular determinadas voces irreverentes usando la facilidad con la que los que tienen una cuota de poder temporal recurren a unos polloperas sobre los que influyen para exigir el castigo debido ante informaciones antipáticas o simples opiniones que consideran atentatorias para su impostado honor, son síntomas de que esta enfermedad de la intransigencia va avanzando entre nosotros.
Defender la libertad de expresión de quien piensa como nosotros es sencillo, pero vale muy poco. Hacerlo cuando sientes que las palabras, ideas o modales del otro se te clavan en la espalda del amor propio como banderillas negras, es lo que tiene mérito y nos enriquece a todos.
Es el fruto de la somnolencia en la que viven del nunca pasa nada; y puesto que nunca pasa nada, supongo algo habrá que hacer para acallar a los de levita y vara de mando que se empeñan en escandalizarse, por ejemplo, de que se les fiscalice y muchas veces se critique sus acciones y hechos. Lo que ocurre que Motril es un pueblo amancebado, conformista y borreguíl carente de personas de acción, dispuestas a bajar a la calle para levantar acta de lo que de verdad pasa, dando la cara aun a riesgo de que se la partan.
Pero ya sea un Motril Dr Jekyll o por el contrario sea un Hyde... Motril, Siempre adelante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.