Es como lluvia que cae sobre un cristal empañado en vaho.
Es como vivir en la plena soledad un beso fingido.
Es como cuando te corroe la tristeza, una noche de primavera sin estrellas.
Es como andar por un sendero sin huellas a tus pasos...
Es como sentir que la pena te corroe los huesos y tú piel se seca tendida como una sabana con el viento.
Es como la congoja y hastío del poeta que no encuentra su Musa y en cambio solo oye su lamento.
Es como llorar con los ojos secos por aquellos a los que se los suyos se volvieron áridos y desiertos.
Es como los abrazos robados, los desencuentros... Los besos volátiles y efímeros.
Es como las miradas que se esconden entre la faz de los niños traviesos.
Es como bailar descompasado en el silencio sordo, allá donde el corazón de hielo se hizo fuego.
Es como llorar tu pena, tu tristeza, esa es mi condena.
Es como llorar por ti y tu fuego fatuo.
Es como recordar los besos dormidos, besos mal dados en una apresurada tarde de encuentro fugaz.
Yo sigo agotando y desgastando las horas con la paciencia del tiempo, con la paciencia del reo que espera ser liberto.
Yo sigo buscando en cada una de mis pisadas la huella de mi musa intentando seguir el oído de su lamento.
Yo sigo llorando el fuego que fluye de mis venas convertido en lava candente quiere fundirse en las piedras.…
Yo sigo impávido el silencio que te condena.
Yo sigo viviendo a veces un sueño, a veces un Inhóspito silencio.
Yo sigo siendo huesos viejos, envueltos en capas de cartones donde aprenden a volar las polillas…
Mientras tanto; fuera sigue lloviendo y duelen los huesos.
Esa osamenta Huérfana de besos.
Todo se queda en soledad.
Porque la lluvia traspasa el cristal de mi tiempo.
Un cristal traslucido y verde…como tus ojos a la luz del viento…
Y cuando me besa la soledad me vuelvo frío y cogiendo papel y lápiz templo el calor de los años transcurridos en cada verso que intento y escribo...

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