Soy bastante incrédulo y escéptico, siempre dudo. Crítico no por deporte, sino porque creo que todo puede ser enfocado a mejor. No tengo la mejor de las maneras, Nadie entiende o ni yo consigo expresarme. Me siento sapo de otro pozo. Lo cierto es una y otra vez te das con la cabeza y en vez de darte un respiro insistes, porque eres de cabeza dura, porque llegaste hasta ahí por perseverancia, por empatía al dolor ajeno, por buscar, por ir donde nadie te invitó, por buscarle la vuelta, encontrar el atajo; A veces sale bien otras no.
Aunque a algunos les pueda parecer superfluo; Es el riesgo y el precio de exponer el alma, el corazón. Es que definitivamente las redes sociales no están hechas para las confesiones, ni los sentimientos profundos. No están hechas para las elucubraciones existenciales, ni para las preguntas filosóficas, ni mucho menos para hablar del dolor, de la tragedia.
Antes los escritores lo hacían de madrugada sobre folios inmaculados para que alguien lo leyese tal vez pasado meses, años. Ahora es instantáneo y a la vez fuera de contexto. El texto que se escribe a modo de reflexión, no es para leer en cualquier lado porque puede salirse del contexto. Pero repito es el riesgo de la vanidad. De esa necesidad de escribir. Es la manera de escaparnos de todas las maneras posibles de nuestra propia tragedia; escribiendo buscamos la manera de transformarla, de hacer alquimia con sufrimientos, con tristezas, que existen en nosotros y en todos todos los mortales. Y normalmente lo logras, Es que nada es eterno. ni la felicidad ni la tristeza. Son momentos, instantes.
Entre medio esta la vida normal, las cosas monótonas, repetitivas, rutinarias, desagradables, enfrentar los problemas sin exaltarse. Ver el devenir de esta sociedad. La mía es marginal claramente, sin lugar a dudas voy a contramano del mundo y el privilegio de poder hacerlo a veces se paga caro. O bueno yo lo veo así, no se como será para otros. No tengo estomago para aguantar muchas cosas. Los que leen a escondidas tus reflexiones y nunca dicen nada son la mayoría de las veces lo que esparcen habladurías y tonterías sobre tu persona pero nunca te las dicen de frente. Y yo lo sé, cada palabra que escribo es una piedra en mi camino artístico.
Tal vez en 20 años o cuando sea mero inventario de osario alguien ponga en valor mis reflexiones, ahora además de algunos me gusta en tu red social la mayoría de las veces solo generan problemas al que lo da, es comprensible. Nunca pertenecí al mundo de los crédulos, prefiero desconfiar de todo, de mis propias certezas, incluso de lo que estaba convencido hace tiempo. Lo único que si me mantengo firme es que las convicciones están por encima de muchas cosas. , pero a esta altura prefiero estar al margen que avalar cosas que no estoy de acuerdo. Que socavan a futuro nuestra libertad. Esta todo tan precario que cuesta ver más allá de lo inmediato.
Porque yo añoro algún día construir algo de lo que seamos dueños absolutos de nuestras decisiones, que sea propio, que sea lo que siempre soñamos, inversamente proporcional a lo que criticábamos por ahí. Y no se, por hoy no hay el mínimo atisbo de conseguirlo. Ya ni se con quien contar para realizar mis grandes sueños. Siempre creí que era posible hacerlos pero lo cierto es que la realidad te pasa por encima y terminas tarde o temprano por necesidad o por cansancio cediendo. No se. A mi me mueve algo llamado libertad y claramente no cuadra con casi nada de este mundo. Y si cuando la veo irse, alejarse, perderse en ese mar de confusiones, de informaciones falsas, interesadas y maniqueadas, de banalidades, se me viene el mundo y me convierto en un mono con tijeras. Yo espero que sepáis disculparme, yo no nací para la tibieza, ni para el arte de las apariencias. Las heridas no se ven, pero supuran todavía.
Somos parte de un teatro de marionetas con hilos invisibles. Hay tanto humo que a veces parece que es solo de los incendios y no es así. La niebla impostada se lleva toda la claridad posible. Es el vértigo de lo inmediado. Siempre de una cosa a la otra. Los dolores siguen siendo lo mismo y están en el fondo allí donde nadie quiere llegar, porque pinchan los erizos y los secretos ocultos de antiguos naufragios son capaces de dejarte desnudo y cuestionandotelo todo.

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