lunes, 13 de enero de 2025

DAR LIBERTAD.

Arturo tomó consciencia en ese momento en el que termina todo, en el que ella se alejaba sin mirar atrás y contemplaba como su figura se iba haciendo cada vez más y más pequeña desdibujándose hacia el horizonte, y fue en ese instante cuando surgió en su mente mil palabras y no acertaba a decir ninguna, buscando quizás inconscientemente e inútilmente argumentos ante una decisión inapelable.

La impronta de su partida dejó patas arriba su mundo. En ese definitivo instante, en el que la puerta se cerraba ya para siempre, los recuerdos de los momentos vividos caían sobre el como una losa, el aire se llenaba de incerteza creciente, se le hacia difícil respirar y el ánimo decaía, herido de muerte por la indiferencia y una cierta negligencia de los últimos días.

Repuesto del impacto inicial, le surgió la resignada aceptación, y acatar la decisión de ella y fue hasta capaz de conjurar y balbucear un buen deseo para esa nueva vida que se le abría a ella. Pero su mente le decía que esa era una forma de heroísmo estúpido, de ese que tanto apreciaba, en el que se inmolaba por nada, al que nadie valora ni conoce, y que no tiene sentido excepto para sentir que hacia algo bueno por la persona a quien amaba, aunque esta ya nunca lo vaya a saber.

Pero, quizás sí que sirva. En el medio del remolino, cuando no hay timón ni esperanza, cuando ves que el viento te arranca las velas y desarbola tu vida, ese pensamiento positivo, desinteresado y sincero puede ser un pequeño rayo de luz entre las negras sombras que te rodean, efímero pero intenso, algo a lo que asirse en el naufragio de lo que fue una hermosa nave, que conoció islas y saludó faros, que se meció en las calmas y navegó en las tormentas, que tuvo rumbo muchos años, por más que ahora solo sea una olvidada ruina en el fondo del mar.

Y llegó a entenderla porque en algún momento estas consciente de lo que realmente quieres, sientes, dices y haces, pero luego, justo un segundo después te das cuenta que donde estas no es donde quieres, lo que sientes, no es real, lo que dices, no lo entiendes y lo que haces, no te gusta, no te gusta saber que las cosas no son como quieres  y tampoco te gusta mentirle, mentirte a ti, dándote cuenta que todo incluso para ti es una farsa, no sabes hacer algo que no sea hallarte defectos, hallarte problemas, y tu principal problema es ese, tratar de demostrarte, aun que sea solo a ti, que todo esta mal en tu vida, tratando de convencerte de que como te sientes no es correcto, que todas las felicidades del día fueron falsas.

Pero eso no es así; muy en el fondo alguna parte de ti sabe, que eres feliz, que disfrutas de lo que dices, haces y piensas, que disfrutas de tu forma de ser, y después de pelearte contigo mismo, crees que tu felicidad es solo una mascara que en realidad es toda tu felicidad, solo otro rostro de ti, que amas, y disfrutas plenamente, eres feliz acéptalo y vive con eso, porque de otra forma, solo creerás que es una mascara, lo cual jamas fue verdad, por que en realidad esa "mascara" la disfrutaste mejor que nunca, cada vez que la usas eres la persona perfecta la persona que quieres ser y en que en realidad eres.

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