Gracias a todos los que coinciden conmigo en mi muro de mis redes sociales y me dibujan sonrisas. Gracias por dejarme creer que a través de un relato corto o una reflexion la vida se puede contar, sentir, llorar...y pensar. Os agradezco que forméis parte de mi pequeño mundo, de mis quejas, de mis penas y de mis muchas alegrías. Gracias por ayudarme algunas veces a ver la araucaria torcida, por reconducirme con consejos, y maniobrar mi corazón de junta letras rebelde, entusiasta y fantasioso.
Gracias por hacerme volar sin ser etéreo, todavía ando en ello. Gracias por tanto, por adjetivar muchísimas veces mis días. Gracias a mis amigos cercanos por ser el eco de mis palabras, por ser los médicos que sanan con la mano abierta y el abrazo apretado. Gracias por corregirme sin desmenuzarme ni tan siquiera agrietarme. Gracias a los buenos días y noches, a los no tan buenos, a los adioses que no fueron un final.
Gracias por empatizar muchas veces con el trozo de mi vida que os regalo a diario. Gracias a todos por formar parte del agua que riega mi jardín. Gracias por florecer a mi lado, por ser la melodía de un día cualquiera. Que mi muro que es el vuestro siga siendo un paraje en el que seguir construyendo sueños, de los que no se derriban, de los que se cumplen si tienes fe, de los que seguirán haciéndonos querer vivir con al menos una sonrisa. ¡Gracias a todos!

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