domingo, 28 de febrero de 2021

EDGAR ALLAN POE.

 

Edgar Allan Poe siempre fue un hombre enigmático. Perteneciente al Romanticismo oscuro, pasaría a la historia por sus cuentos de terror y por ser el precursor del relato detectivesco, pero con lo que no contaba Poe es con que incluso después de muerto generaría misterio.

Su fallecimiento se produjo el 7 de octubre de 1849 con apenas cuarenta años de edad; según cuentan, cuatro días antes de su óbito Poe deambulaba por las calles de Baltimore delirando. La persona que lo encontró le llevo rápidamente al hospital donde el autor quedó ingresado falleciendo el día antes mencionado; es como mínimo sospechoso que en esos días de ingreso Poe no fuera capaz de decir alguna palabra con coherencia.

Por supuesto como en todo buen misterio, existen varias hipótesis al respecto: suicidio, asesinato,(Los perpetradores, según Evangelist Walsh, fueron los hermanos de su prometida Elmira Shelton. George Figgs conincide en que Poe fue asesinado pero por otra persona que posiblemente gastó su vida por desprestigiarlo.) enfermedades venéreas, incluso que había sido secuestrado por varios agentes electorales que le obligaron a beber para captar su voto, y una vez cumplido el objetivo, abandonaron a Poe a su suerte.

No se sabe con exactitud cuál pudo ser la causa de la muerte de Poe, pero lo que sí se sabe es que el escritor era bastante inestable, tanto es así que después de quedar viudo intentó rehacer su vida con algunas mujeres; aunque su fijación por la poetisa Sarah Helen Whitman le hizo intentar suicidarse para que ella accediera a la petición de matrimonio, finalmente el intento de acabar con su vida no surtió el efecto deseado por Poe, aunque Whitman si accedió a casarse con él, aunque poco tiempo después ella canceló el compromiso.

Después de ponernos un poco en situación respecto a la inestabilidad de Poe, no nos extraña que aquella fatídica noche caminara delirando por las calles de Baltimore; según declaraciones de la época encontraron a Poe en un estado deplorable: despeinado, poco aseado y con la mirada perdida. Su salvador fue el Dr. John Joseph Moran que se encargo de cuidarlo y de acompañarlo junto a su esposa cuando este entraba en estado de delirio, incluso cuando ya se encontraba en su fase de agonía.

Tampoco es que podamos corroborar con exactitud lo ocurrido esos días previos al fallecimiento pues casi todos los registros y documentos médicos han ido desapareciendo con el tiempo ¿otro misterio? Podría ser, pero sigamos con la historia.con un certificado de muerte que sólo aclara que falleció a causa de hinchazón de cerebro, y su muerte es digna de cualquier página de sus propias obras. Estas son las hipótesis de su muerte:

 1. Golpes.

En su artículo “Autobiographic Notes: Edgar Allan Poe”, E. Oakes sostiene que Poe fue linchado por unos rufianes que estaban vengando a una mujer presuntamente lastimada emocionalmente por él. Otras hipótesis dicen que Poe, incapaz de manejar el licor (como es bien sabido), tomó demasiado y salió a las calles solo a deambular, donde unos rufianes lo asaltaron y lo dejaron inconsciente en la calle.

 2. Cooping.

Otros creen que Poe fue víctima del “cooping”, una práctica de fraude electoral extremadamente común en Baltimore alrededor de 1850, que consistía en emborrachar y secuestrar personas para disfrazarlas y forzarlas a votar varias veces por un candidato específico. El bar en donde Walker se encontró a Poe era uno de los lugares donde los mafiosos tiraban a sus víctimas después de utilizarlas. Esto explica que era día de elecciones, y el alcohol explica el estado delirante y moribundo del escritor. Aunque esa teoria es improbable dado que Poe era muy conocido.

 3. Alcohol.

La mayoría de las ideas que han surgido en torno a su muerte tienen que ver con que Poe no manejaba bien el alcohol. Se ha documentado que después de una copa de vino, el poeta ya estaba cayéndose de ebriedad. Muchos creen, por lo tanto, que Poe bebió hasta morir.

 4. Monóxido de carbono.

El investigador Albert Donnay argumentó en 1999 que la muerte de Poe fue el resultado de un envenenamiento con monóxido de carbono., del gas de carbón que se usaba para iluminar interiores en el siglo XIX. Sin embrago, las pruebas de laboratorio fueron inconclusas y la teoría de Donnay fue desacreditada.

 5. Envenenamiento por metales pesados.

Las pruebas de laboratorio, no obstante, sí revelaron niveles de metales pesados en la sangre de Poe. Sus niveles de mercurio eran elevados como resultado de una epidemia de cólera a la que estuvo expuesto en julio de 1849, durante la cual su doctor prescribía cloruro de mercurio.

 6. Tumor cerebral.

Una de las teorías más recientes acerca de la muerte de Poe sugiere que el autor sucumbió a un tumor cerebral, el cual influenció su comportamiento antes de su muerte. Una de las veces que  los restos de Poe fueron exhumados (porque lo enterraron varias veces), uno de los médicos notó algo extraño en el cráneo del escritor: una masa moviéndose dentro. Los periódicos del momento sugerían que el absceso era el cerebro de Poe, encogido pero intacto después de casi tres décadas bajo la tierra.

Hoy sabemos que no pudo ser  el cerebro de Poe, que es una de las primeras partes del cuerpo en descomponerse. Pero forenses patólogos creen que pudo haber sido un tumor cerebral, ya que pueden llegar a calcificarse después de la muerte.

 7. Asesinato.

En su libro Midnight Dreary: The Mysterious Death of Edgar Allan Poe, John Evangelist Walsh presenta otra hipótesis más sobre la muerte de Poe: que fue asesinado por los hermanos de su prometida millonaria, Elmira Shelton.

A decir verdad, ninguna de estas teorías termina de explicar la curiosa muerte de Poe. Quizá la verdadera razón sea una combinación de todo lo anterior, unida al hecho de que Poe incursionaba en lugares ignotos y oscuros en su imaginación y que este tipo de búsqueda acaba por “calcificarse”, al igual que un tumor cerebral.

El funeral de Poe se celebró un día después de su fallecimiento; fue un servicio sencillo al que acudieron muy pocas personas: un tío y un primo. La esposa del Dr. Moran aportó el sudario y fue oficiado por un reverendo primo de la esposa de Poe.

Edgar Allan Poe está enterrado en el cementerio de Baltimore. Originalmente no tenía lápida ni elementos de ornamentación, tan solo estaba marcada por un bloque en la que se podía leer “Nº.80”. No fue hasta veinticuatro años más tarde, cuando un poeta visitó la tumba y publicó un artículo sobre la podredumbre de la sepultura del escritor e instó a ponerle un monumento más apropiado. A este proyecto se le unió una maestra de escuela que aprovechó el interés creado para solicitar fondos. Gracias a estos esfuerzos dos años después se encontraban dispuestos a exhumar los restos de Allan Poe, pero como siempre el misterio volvió a rodear a este escritor: antes de dar con sus restos, el personal del cementerio exhumó a otra persona. Finalmente cuando fueron encontrados por fin, pudieron volver a enterrar a Poe con el monumento y algunos años más tarde los restos de su esposa fueron depositados junto al escritor.

Siguiendo con el misterio que rodea a Allan Poe, hay versiones que atestiguan que los restos del escritor no están allí aunque la lápida conmemorativa rece lo contrario. Incluso que el cementerio de Baltimore no acoge al poeta y que sus restos se encuentran en otro cementerio. Para seguir con el misterio, cada 19 de Enero, durante siete décadas, entre las doce y las cinco de la mañana, un hombre con sombrero y abrigo negro regaba la lápida de Poe con una botella de bourbon y dejaba tres rosas rojas a sus pies. En 2009 desapareció, suponemos que también por fallecimiento, sin haberse revelado nunca quién era aquel misterioso hombre, al que todos vieron pero nadie se acercó a preguntar nunca.

Desde luego todo un misterio para uno de los maestros universales del terror que hace que incluso hoy en día siga rodeado de ese halo que tan bien supo describir en sus obras.

FUENTES:

Paloma Contreras.

Pijamasurf.

sábado, 27 de febrero de 2021

SOBRE LAS " LEALTADES".

...A colación del ajedrez; muchas veces pienso que no somos más que pequeñas piezas en un gran tablero de ajedrez, victimas de un juego al que nunca fuimos invitados, pero al cual debemos jugar sin elección…
Como si de la vida misma se tratase debemos pensar bien cada movimiento, cada jugada, porque como en todo buen juego de estrategia que se precie, la paciencia es una virtud necesaria si queremos sobrevivir.

Pero este juego es mucho más complicado del que muchos creen, ya que a diferencia del ajedrez tradicional, al empezar a jugar, no nos entregan un manual con las instrucciones, nadie nos dice cuales son las reglas para poder ganar la partida, aquí debemos ser autodidactas y aprender nosotros solos cómo comer y no ser comidos. Un factor clave en el ajedrez es tener lealtad a tus ideas. Honestidad, congruencia y amor, eso es también para mi la lealtad; aceptar y defender lo que eres y no lo que "debes ser" para encajar en una expectativa social. 
Cuando hay lealtad, todo lo demás es lo de menos...

Y repito por activa y por pasiva; aunque parezca sencillo no lo es, resulta complicado y más aún para mi, que a fin de cuentas soy un simple peón, aprender a moverse entre reyes y torres que te miran con recelo, esperando a que cometas el más mínimo fallo para aplastarte sin contemplación alguna…

Llegados a este punto, debo confesar que nunca fui bueno jugando al ajedrez de la vida. Quizás se deba a que, a diferencia de las demás piezas, yo no me muevo por lógica ni por razonamientos, sino por sentimientos e impulsos de mi corazon, y ya se sabe que en este tipo de juegos, esa no es una opción muy adecuada...

viernes, 26 de febrero de 2021

EL PERRO "PACO"

“En apariencia es un perro; pero no puede asegurarse que no sea otra cosa o haya sido. Lo mismo puede ser un ex personaje que un ex bohemio. Es negro azabache, de regular tamaño, y lana entrefina; de raza mezclada de Terranova, y no sé si asturiana. Sus ojos brillantes tienen más expresión que los de un tenor de ópera italiana. Ha viajado mucho, según suponen algunos hombres que alternan con él”

Paco, antes de serlo, era un perro callejero al que le gustaba pasear entre la Carrera de San Jerónimo y la Puerta del Sol. Un día, decidió entrar en el Café de Fornos a ver si sacaba un mendrugo de pan. El marqués de Bogaraya, que llegó a ser alcalde de Madrid, le ofreció un hueso, que el perro aceptó de sumo grado. Las buenas lenguas dicen que le puso al perro de nombre Paco por ser el día de San Francisco de Asís cuando entró en el Café; las malas, que le puso ese nombre por recordarle su cara a uno de sus enemigos.

Como el marqués era asiduo comensal del Café Fornos, Paco se pasaba por allí todos los días a ver si conseguía algo. Si no pillaba cacho, cruzaba al Café Suizo a probar suerte, donde siempre encontraba un terrón de azúcar o un trozo de bizcocho ofrecido por los tertulianos allí congregados. Así que Paco se fue haciendo asiduo parroquiano, y adoptado, sin casa, primero por la aristocracia y al final, por el pueblo de Madrid entero. Fue objeto de poemas, artículos, una polka (que fue compuesta con el perro delante, y dio su beneplácito a la pieza al final de esta) y canciones; incluso el rey Alfonso XII le escribió un pequeño libro, Memorias autobiográficas de don Paco.

El perro Paco dormía en las cocheras del tranvía de la calle de Fuencarral y nunca accedió a ser acogido por dueño alguno. El animal en cautividad dejaba de comer y beber hasta que exhausto, era puesto en libertad. Sus paseos por la Puerta del Sol, calle de Sevilla, Carrera de San Jerónimo y El Retiro eran saludados por todos e incluso era mostrado a los provincianos que llegaban a Madrid como una curiosidad más de la ciudad. Sin duda el perro Paco era la figura más interesante de esta corte, el héroe favorito de los madrileños. Al perro Paco le gustaba ir a las carreras de caballos en el hipódromo de la Castellana, no se perdía las paradas militares ni las procesiones, pero donde verdaderamente se divertía era en los toros.

Paco se relacionó con lo más distinguido de la sociedad madrileña; tenía amigos y protectores en todos lados. Le invitaban al teatro, la zarzuela y los toros. Estos últimos eran lo que más le gustaba. Los días que había corrida, llegaba hasta la plaza caminando con el resto de aficionados, y ocupaba su localidad en el tendido del 9. Se hizo también crítico taurino, ya que si la faena no le gustaba, llenaba de ladridos la plaza, que enseguida eran acompañados por los silbidos del personal.

Parece que la salud mental del perro Paco fue deteriorándose con el tiempo. Los golpes y testarazos recibidos de los morlacos llegaron a convertir a este perro callejero, aunque bien alimentado, en un peligroso mordedor. En el mes de mayo de 1882 Paco agredió a un transeúnte y a una niña en la calle de Sevilla, por lo que fueron muchos los comentarios en prensa pidiendo al ayuntamiento ¡Qué le den la morcilla! (matar con morcilla envenenada) porque el perro Paco se ha hecho insoportable.

El día 21 de junio de 1882 el gremio de vinateros celebró una becerrada en la plaza de toros de Madrid. El novillero José Rodríguez “Pepe el de Galápagos” (que posteriormente sería elegido concejal del ayuntamiento) remataba ya su faena cuando el perro Paco saltó al ruedo para realizar la suya. El becerro se lanzó a por el animal con tan mala suerte que tropezó contra el novillero e hizo que éste diera con sus huesos en el suelo. Al levantarse iracundo fue directamente a por el perro que le entorpecía, asestándole una estocada entre las costillas ante el estupor del público.

El cabo de areneros (encargado de mantener en condiciones convenientes, durante la lidia, la superficie de arena del redondel.de la plaza) recogió al animal herido y trató de reanimarle, aunque nada se pudo hacer por su vida.

Paco murió a los pocos días por culpa de las heridas causadas por el estoque. Fue disecado y expuesto en el Café, e incluso se decidió recaudar dinero para enterrarlo en El Retiro y hacerle un monumento conmemorativo. El pueblo de Madrid se volcó en esta ofrenda. Tanta fue la recaudación que … alguien desapareció con ella. Paco nunca tuvo su monumento conmemorativo. Ni su tumba señalizada. Está enterrado en el Parque de El Retiro, pero nadie sabe su ubicación.

Fuentes:

Hemeroteca B.N.E.

Hemeroteca ABC.

Bib.cervantesvirtual.com

Urbancidades.wordpress.com

Paloma Contreras

jueves, 25 de febrero de 2021

ESPEJOS DEL ALMA.

... Por fuera aparentaba una mujer adulta.
Por dentro era una niña abandonada, una niña desangelada.
Que irreventes son los espejos; Pensaba mientras veía su cuerpo desnudo reflejado en el. 
Creía que reflejaba una crisálida y sólo diluye mi silueta como una luciérnaga que sus ojos rielan en el borde.
Pero es que ocultarse de los sentimientos propios es como tratar de borrar el rostro con el canto de una moneda.
Mientras cogia del suelo su ropa y volvía ha envolver en tela su cuerpo desnudo pensó en voz alta:
-¿De qué sirve quién seas, lo que poseas o lo que hayas estudiado si no tienes una paz y bienestar emocional? ¿De qué sirve que seas muy inteligente en conocimientos si las emociones no las puedes manejar?"...


miércoles, 24 de febrero de 2021

FÁBULA DEL RATÓN, LA GALLINA, EL CORDERO Y LA VACA. (POPULAR)


Un ratón, mirando por un agujero de la pared, vio al granjero y su esposa abrir un paquete.
Quedó aterrorizado al ver que era ¡ una trampa para ratones!
Y se fue corriendo despavorido al patio a advertirle a todos.
"¡Hay una ratonera en casa! ¡Hay una ratonera!"
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, le dijo:
"Disculpa, sr ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, pero no me perjudica en nada".

Entonces fue hasta el cordero y le dijo lo mismo: "Disculpa, sr ratón, pero no creo poder hacer algo más que pedir por ti en mis oraciones".
El ratón se dirigió a la vaca y ella le dijo:
"Pero ¿ acaso viendo mi envergadura estoy en peligro? Pienso que no!".
El ratón volvió a la casa preocupado y abatido por la ratonera que había comprado el granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo como si la ratonera hubiese atrapado una víctima.
La mujer corrió a ver qué había atrapado.
En la oscuridad ella no vio que la ratonera había atrapado la cola de una serpiente venenosa.
La serpiente rauda y veloz mordió a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital y al poco ella volvió con fiebre alta a casa.
El granjero, para reconfortarla, le preparó una nutritiva sopa; agarró el cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la mujer no mejoró, los amigos y vecinos fueron a visitarla y ver el estado en que estaba; el granjero se fue al corral y mató al cordero para alimentarlos.
La mujer no mejoraba y al poco tiempo murió; el esposo no tuvo otra que vender la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral...

Moraleja:

La próxima vez que alguien te cuente su problema y creas que no te afecta por que no es tuyo y no le prestes atención, piénsalo dos veces, el que no vive para servir no sirve para vivir. El mundo no anda mal por la maldad de los malos, sino por la apatía de los buenos...
Así que cuando alguien necesite de ti por sus problemas tiéndele la mano o dale una palabra de aliento...

martes, 23 de febrero de 2021

REFLEXIÓN.


 "Hay quienes dicen que la poesía tan sólo son letras y rimas; que es el modo de plasmar la cursilería para los enamorados." Yo soy un negado de la poesía lo admito y lo acepto. Pero he de reconocer que en efecto los hay quienes estan enamorados de la vida y lo plasman en cuartillas, tal vez porque no hay opción o porque es la única respuesta viable; probablemente por motivos de reafirmación unas veces o por desencuentros otras. Lo único que puedo aportar a modo de opinión al respecto es que leer, escuchar y sentir es simplemente hermoso.


lunes, 22 de febrero de 2021

RABITOS DE PASAS.

Anoche me fui a la cama, como cualquier día; con la única intención de dormir unas horas e intentar relajar tanto mi mente como mi cuerpo, para afrontar de la mejor manera el día de mañana, o sea, hoy. No había terminado de caer en los gratificantes brazos de Morfeo cuando mi mente, sin avisar previamente, comenzó a redactar sobre un papel en blanco una historia inimaginable; mis dedos plasmaban lo que iban recibiendo, la historia era perfecta, puntos, comas, signos de exclamación, guiones, las palabras brotaban solas, la historia seguía siendo perfecta. 

No podía parar, no quería parar, si me levantaba para tomar notas reales, corría el riesgo de perder esa historia perfecta, así que decidí continuar en mi papel imaginario, todo parecía perfecto; estaba emocionado, por fin había encontrado la historia perfecta, por fin escribía como los escritores de verdad, por fin me sentía escritor.

Os tengo que decir que al final me dormí; por supuesto, hoy no me acuerdo de nada, no sé ni tan siquiera el tema de ese gran relato, debería tomar rabitos de pasa.
Lo siento, pero no os preocupéis; tan pronto me venga la inspiración os la comento.

domingo, 21 de febrero de 2021

¿LIBERTAD?

Muchas veces; Bueno mas bien la mayoria de la veces viendo el dirimir cotidiano enmascarado en noticias desde locales a mundiales me pregunto: ¿Qué es la libertad? ¿que entendemos por esa palabra?
 A veces me encuentro luchando constantemente contra la corriente, imaginando que rompo las cadenas que me atan a una estaca invisible en una celda imperceptible. Soy la furia, la impotencia y el desasosiego que nacen de la frustración de ser esclavo. El ave vuela libre por los cielos, y es la libertad lo que agradece, ¿pero es realmente libre?  ¿No es su límite acaso, aquélla línea donde comienza el espacio? Y entonces, ¿es realmente libre?

La libertad siempre está presente. Se mueve al ritmo del latir de un corazón. Fluye como las aguas de la tierra. Arde como un fuego fatuo. Brilla como la estrellas y las constelaciones en el cielo. A veces toma forma terrenal, infernal o celeste; Pide prestado un cuerpo, un envoltorio limitado para su idiosincrasia infinita, camina, conoce, siente e intenta expandir esa ansia de libertad que porta. A veces soy yo quien se embriaga en libertad, y ya no sé si es adicta a mi cuerpo o yo soy adicto a ella, es una dicotomía en la que navego. La siento vibrar cuando me acaricia con el viento, fluye en mis venas como los ríos de la tierra cuando el agua se escurre por mi piel. Floto en humo sostenido por sus hilos invisibles enseñándome un pedacito del infierno terrenal en la mano. Me siento liberto unas veces y a veces perdido y encadenado a ese pedacito de averno terrenal. Me tiño de sombras difusas que se creen la balanza del caos y el orden, de la justicia y el placer, de lo que está mal, pero hace bien, y de lo que es al revés.

Perdonadme si sueno incrédulo, altanero, pedante o insensato, pero yo aún creo en la libertad humana, en las sonrisas sinceras, en los buenos amigos, en las buenas personas, en los buenos corazones. aún creo que existen almas bondadosas e íntegras que son capaces de admitir la verdad incluso cuando no es conveniente hacerlo, incluso cuando ello pudiera perjudicarles de alguna manera. Aún creo en el perdón, en las buenas intenciones, en las buenas condiciones, aún creo en el respeto y en la responsabilidad, en aquellos que luchan y viven acorde a sus propios deseos sin dañar ni pasar por encima de los demás.

Aún creo... De verdad, creo en la libertad de la humanidad. Porque en tiempos de crisis la esperanza es lo que la flor en el desierto. Aún creo en nosotros, en lo que somos, en lo que fuimos y, también en lo que algún día seremos, cuando el caos ceda y el orden aparezca, como el cálido sol después de una tormenta, cómo el silencio que sigue a la explosión, cómo el llanto del niño cuando su madre le da a luz. Aún creo a pies juntillas en la libertad, porque si no lo hago... ¿entonces quién podría? 
 

sábado, 20 de febrero de 2021

EL CABARET DE LA MUERTE.

El cabaret de la Muerte era un local con espectáculo, establecido en París en 1892 y que provenía de Bruselas, donde fue inaugurado.

Formaba parte de una corriente de la época, el cabaret filosófico, y junto al Cabaret del Cielo y el Cabaret del Infierno, formaban un trío que se podía visitar seguido. De Cabaret de la Muerte pasó a llamarse Cabaret de la Nada, ya que este nombre hacía menos tétrico y más atractiva la visita. La fachada del local era íntegramente negra decorada con escenas que desde el primer momento nos indicaban dónde íbamos a entrar.

Al traspasar la puerta, un olor a cera, flores de velatorio y tierra húmeda, acompañados de gritos destemplados y plegarias nos daba la bienvenida. A través de un estrecho pasillo oscuro, tapizado con figuras mortuorias, huesos, cruces, lápidas, guadañas y féretros entreabiertos los visitantes eran conducidos por un enterrador hasta una gran sala, la cual, iluminada con una luz mortecina, nos dejaba ver una sala llena de ataúdes que servían de mesa, todo esto ambientado por sonidos de llantos y quejidos. En el reloj, sonaban las 12.

El enterrador, vestido de frac, entregaba a cada uno de los visitantes un cirio a los que le dedicaba siempre unas palabras “a ti, gusano de tierra”, “a ti, moribundo en vida”, ”a ti, espectro viviente”…

Entonces, el enterrador se dirigía a los allí presentes de manera ceremoniosa “Hombres y mujeres que pronto habéis de dejar este mundo de vicios, ¿qué tomáis para apaciguar vuestra sed de placer?” Una voz también dice: “¡Señores y señoras, si quieren pueden hacer su testamento. Morirán cualquier día, hoy de un ataque al corazón, mañana pueden estar sus parientes velándoles…Sí, moriréis, moriréis aunque no sea vuestro deseo, os separaréis de vuestros seres queridos, las madres de los hijos, los hermanos de las hermanas, los novios de las novias…” Quien dice todo esto es el sacerdote, ataviado con una sotana negra y de cara pálida y ojos hundidos.

El ritual comienza. Las paredes de la sala en la que nos encontramos están llenos de huesos formando diferentes adornos, y en cada esquina de la sala un monje vestido de blanco con una vela negra en la mano completan la decoración.Sobre las mesas-ataúdes se van colocando las bebidas ya consumidas y el sacerdote, fémur en mano, va rezando cosas ininteligibles para, de vez en cuando, buscar respuesta en el público gritándoles “Tú, animal de la tierra!” “¡Tú, pecador inmundo, contesta!”

Cuando los cirios que se han entregado al principio están casi derretidos y apenas hay luz en la habitación, el sacerdote continúa: “Mirad con esos ojos que se comerán los gusanos, este cuadro”. Una calavera brillante proyecta una luz sobre él, en el que podemos ver un pierrot cantándole a la luna. Pero la luz va desapareciendo y ahora ya no es un pierrot sino la muerte sobre un campo de vegetación la que canta a la luna. Otro cuadro representa a dos soldados atravesando a sus enemigos con una bayoneta que, gracias a la incidencia de la luz, pronto se transforman en dos esqueletos. En un tercer cuadro, podemos ver a esqueletos y féretros bailando el can-can; aunque la obra maestra es la llamada “amor histérico”, en el que dos esqueletos hacen el amor al pie de un mausoleo que representa a Cupido.

Desde el fondo, en una esquina de la estancia, uno de los féretros se abre por un lado; de él sale la mano de un cadáver que nos busca, se agita nerviosa, se escucha su respiración agitada, los ahogos, rascar en la madera, golpes…la mano deja de moverse, cae arañando el suelo. “Así sufriréis si os entierran vivos…os ahogaréis, gritaréis, pero será en vano…ella, la compañera del hombre no os dejará partir…¡Amén, amén, amén!”

La visita continua a través de pequeños pasillos llenos de nichos y lápidas, con apenas iluminación. Llegamos a una nueva sala, donde un viento caliente con olor a formol invade la estrecha habitación. Al fondo de la galería, un féretro colocado de pie espera el cadáver mientras suena la Marcha Fúnebre de Chopin. Un hombre alto y también vestido de frac, se coloca dentro del ataúd, y es cubierto por una sábana blanca. El cuerpo va desapareciendo al trasluz dejándonos ver un esqueleto; este desaparece, dejando la sábana suspendida de un clavo, volando en el aire.

Las Tentaciones de San Antonio, un verdugo de la Inquisición y El entierro de un pobre diablo son los frescos que adornan esta habitación. El sacerdote, que sigue mascullando oraciones, nos invita a sentarnos en unos bancos de piedra fría.
“¡Sentaos, no os doláis por el frío, que más frío será el nicho en el que descansaréis mañana!”

 Sobre una mesa un esqueleto repasa un libro, mientras un pequeño conejo blanco juega a su alrededor; una monja sacude un plumero en su cráneo, que suena como un tambor; un poco más allá, una mujer se presenta desnuda… y de repente, desaparece todo, se llena de luz la habitación y estamos en un salón blanco, no hay sacerdote, ni ataúd ni frescos en las paredes.

Una flecha roja señala la salida del Cabaret de la Muerte.

FUENTE: Paloma Contreras.