Emprende el viaje a Ítaca, pero demórate lo más que puedas. Haz muchas escalas, teniendo siempre presente tu isla, la que estas buscando. Al final llegas a Ítaca y ¿que vas a descubrir? Que la verdadera Ítaca era el viaje. (Homero)
jueves, 24 de febrero de 2022
COMICS.
domingo, 13 de febrero de 2022
MI OTRO YO.
jueves, 10 de febrero de 2022
LUJURIA.
domingo, 6 de febrero de 2022
MICRORELATO.
sábado, 5 de febrero de 2022
ADELANTÁNDOSE A LA VIDA.
En el barrio le decían que era un tipo muy acelerado, obsesivo y a la vez con mucho temor por el futuro, maestro de la contradicción en un grado supino, marchaba como alma que lleva el diablo por las calles antes de salir de casa, Que siempre solía responder a preguntas que aún nadie le había hecho, que felicitaba a su familia y amigos un día antes de cada cumpleaños, que se presentaba antes de que lo llamaran, planificaba reuniones aún no programadas y solía ganar discusiones que aún no se habían llevado a cabo. Que Corría antes que caminar y caminaba antes de llorar, juzgaba antes de mirar, amaba antes de conocer, olía las flores antes de saliesen de su capullo y veía amaneceres a medianoche.
Tanta era su prisa cuasi ansiosa que cruzaba puentes sin construir, aullaba de dolor sin ser herido y se vengaba sin llegar a ser traicionado; destruía antes de haber hecho, se decepcionaba con la gente sin haber ni tan siquiera confiado, aprendía lecciones antes de recibirlas y se quebraba sin haber estado completo.
Él mismo pregonaba a viva voz ser un adelantado y siempre enfocado y se sentía orgulloso de ello; comía sin tener hambre, bebía sin sed, hablaba sin haber pensado lo que decir, dejaba sin haber tenido, ganaba y a la vez perdía sin haber jugado, sabía los finales sin haber ni tan siquiera empezado, llegaba a metas sin participar, erraba sin haberse arriesgado y lo que realmente sucedió es que murió antes de realmente haber vivido.
viernes, 4 de febrero de 2022
¿A QUE HUELE LA LUNA?
jueves, 3 de febrero de 2022
SIMPLEMENTE PALABRAS.
Simplemente palabras, otra vez palabras, letras sucesivas hiladas sin sentido alguno en una noche sin compañía de mi musa, simplemente acompañado de mi mismo voy, soy el mejor amigo que tengo, ese que me ha llevado lejos y también hundido. No se si las palabras las busco, las atraigo, pero surgen, palabras que entrelazan sintácticamente y de manera ordenada, problemas, aventuras, historias, aparecen sin aviso. Tengo miles de palabras estampadas sobre esos temas guardadas en el interior de mi cerebro, no salen a luz todavía, porque no es lo que quisiera que quede plasmado en papel de mi paso por la tierra.
Lo cierto es que encuentro en la risa y la creatividad la manera de sanar tanta melancolía acumulada, sufrimientos ajenos que se cuelan entre mis dedos cuando escribo, en esa mezcla entre locura y tristeza. Que se yo. Lo cierto es que yo No elegí las penas, ni yo ni supongo que nadie puede elegir a la carta ese sentimiento. Aunque a veces me diga a mi mismo aguanta el bajón, está arraigada en mi sangre. Muertes, desarraigos pasados se encarnan en mi cual fantasmas. Es mi karma, con el convivo. Compartir a modo de letras alegría es mi vía de escape, la imaginación la manera de soltar amarres. No lo entenderíais, porque ni yo lo comprendo. Está dentro Y como puedo a veces lo suelto. Porque así suelo estar en todos lados y en ningún lugar...
A veces escribo para poder llorar. Porque si algo he aprendido es que un abrazo es algo que no se puede comprar. Escribo de noche porque es donde el silencio perdura, donde la soledad no es tan cruda... Pongo música muy bajita de volumen y me dejo. Detrás de un teclado es más fácil abrir el corazón. Por eso lo hago. Cuando escribo me siento acompañado. Creo que es el motivo por el que no dejo este habito. Si cierro los ojos podría estar hasta mañana, dejando salir sensaciones que retumban en mi alma. Pero es que un dia de repente todas mis musas desaparecieron, todas ellas se esfumaron, se elevaron, y se disolvieron, como el humo de un cigarro aliñado que va descolocando de uno a unos mis sentimientos.
No, yo no soy de esos, no señor...No soy uno de esos patanes junta letras que se revuelven en su propia crapulencia, escondidos, casi a traición, hartos de esperar encontrar una musa, para, encerrándola en la más cutre de las habitaciones del más cutre de los moteles, hacerla suya, robándole la inspiración que seguro ansía algún otro juntador de frases y reflexiones.
Cada vez que me visitaba una musa, tenía la sensación de que se iría como vino, y cada vez se quedaría menos conmigo. No, yo no trato a la musa como una naranja en un exprimidor, primero trato de saborear su apariencia, y después, cada trocito de su piel. Y cierro los ojos, y cuando los abro, se ha ido al mejor postor de sueños e ilusiones ambiguas. ¿Dónde están las musas? Las que me visitaban hace tiempo que se fueron, y no dejaron más que una fina estela plateada a modo de camino para seguirlas, pero el camino es tan largo y confuso... Nunca termina, nunca las encuentro, y por el camino, trato de apañarme con falsas musas, traficantes de inspiración momentánea, que se marcha por la noche sin hacer ruido, mientras duermo, escapando de mi abrazo eterno.
Quiero tener una musa cerca cuando el amanecer alumbre su cara digna de la reina del Olimpo. Quiero estar con ella desde el nacimiento del sol hasta que las estrellas, de igual brillo que sus ojos, rodee la luna que complementa el mas bello cielo azul oscuro. Que en sus ojos encuentre mi otra mitad. Que tanto parecido me asuste. Que me Asuste pensar que mi corazón enloquece cuando la oigo, cuando la veo, cuando la siento. Quiero momentos con ella, sin mediar palabras, puras miradas, ser mi medicina, mi complemento ideal. La única capaz de hacerme sonreír. Pero lejos de ello esa musa no existe y las que hubieron dudo muchísimo que vuelvan.
miércoles, 2 de febrero de 2022
MICRORELATO.
