jueves, 24 de febrero de 2022

COMICS.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana; yo vivía en una cuesta demasiado empinada del callejero de Motril y los tebeos eran mi cota de maya, como salvavidas.
Salvavidas para flotar entre un océano de cosas malas que la marea arrastra hacia uno y lo rodean sin piedad cuando todavía no eres más que un bosquejo de ser humano titubeante e inseguro que comienza a salir del cascarón.

Y ya que se iba a la deriva, lo mejor era ir a la deriva con salvavidas, un buen bocadillo de Tulicrem y bien arropado entre Hazañas Bélicas, spiderman, Cortos Malteses, Mafaldas, Capitanes Trueno, Jabatos, Mortadelos, Obélix o Estelas Plateadas.
Yo entonces quería ser Peter Parker y estudiar por la mañana, trabajar por la tarde y perseguir por los tejados a los malos por las noches, pero por desgracia no me picó ninguna araña radiactiva.

Así que pasaron los años y aunque ya no vivo en una cuesta tan empinada como aquella, sigo leyendo cómics españoles y europeos y esperando todavía por la picadura de alguna araña radiactiva despistada que no ha llegado.
El traje lo guardo en el armario, aunque supongo que tendré que confeccionar otro pues aquel de entonces me quedará ya algo pequeño. Pero mientras tanto sigo amando, leyendo cómics.

Los comics nos enseñan que para infortunio y desgracia de los cobardes, este mundo empieza a estar lleno de valientes, a veces sin causa.
Para desesperación de los cobardes, los intrépidos se encuentran aventajados por la persuasión que supura cada fibra de su ser.
Es la desventura del cobarde operar desde las tinieblas donde se sienten protegidos en su zona de confort. 

En su defensa, prefieren afrontar sus batallas desde el otro lado de la cama, de la línea, de la pantalla; evitando así las secuelas de una batalla que con antelación está perdida. Trágico final para aquellos que han tenido que acorazar la cobardía que desbordan sus almas.

domingo, 13 de febrero de 2022

MI OTRO YO.


“Si hoy me dieran la posibilidad de volver el tiempo atrás, no cambiaría nada, pero le diría a mi yo de hace 30 o 40 años. Que cada mañana cuando abra los ojos se aferre a si mismo y se regale un abrazo. Que ame con la intensidad de alguien que se va a ir mañana, porque las personas no duran para siempre...
Que las puestas de sol no son todas iguales y que vale la pena perderse dos segundos de aquello tan importante, por ayudar a alguien. Que siempre que tenga miedo, va a saber cómo resolverlo, y que aun cuando no sepa que hacer... va a pasar, las cosas siempre pasan. Lo malo pasa, y lo bueno también pasa. Que cada minuto valga los sesenta segundos que tiene. Me diría que está bien llorar por un amor que no fue, pero que aferrarse a las ausencias solo quita tiempo de vida. 
 
Que incluso en las noches en la que piense que no va a poder más, le sigue una mañana y otra, y otra...Y así sobrevivir. Que no por ser responsable debería ser sinónimo de infeliz. Y que a veces lo que otro llama locura, es tu boleto a la felicidad. Que confiar en la gente está bien, pero mejor es confiar en uno mismo. Que viaje, barcos, trenes y aviones por descubrir lugares. Porque lo que late adentro es lo que le va a mantener vivo, incluso cuando no funcione. Que se puede vivir de un sueño, y que eso de que "estas en las nubes" tarde o temprano se puede convertir en un elogio. 
 
A mi Yo del pasado, le diría que al final de cuentas somos más fuertes de lo que creíamos. Y sobre todo que le doy las gracias, por haber sido tan valiente. A veces el apuro y el afán de ser perfectos nos hace olvidar todo lo que hicimos, y eso también merece tener su festejo.” Yo le digo que ya era hora de cambiar de actitud, y que hago mía aquella frase de "Para obtener lo que siempre has querido debes hacer lo que nunca has hecho", estoy en una nueva fase, crecimiento por doquier, sé lo que quiero y lo que no quiero, que muchas veces me asalta la necesidad de expresarme, ideas, ideas, ideas, ideas, soy creativo y tengo una imaginación desbocada, escribiré relatos, pintare, encontraré mil formas de expresarme y lo que estoy seguro es que ninguna aliviará el caos que hay en mi cabeza.
 
Yo le diré que estoy cansado de caminar de un lado a otro sin rumbo, solo caminar, mientras pienso en conseguir respuestas a mis problemas cotidianos, pero vuelvo con más dudas, eso no es cómodo, es una sensación muy molesta de hecho, pero caminando parece como si todo se relaja a mi alrededor, el aire se siente más ligero, el cielo más claro, esa es mi rutina últimamente, caminar y pensar. Pero en algo coincidimos mi yo anterior y mi yo actual; No es lo mismo vivir, que sobrevivir; no es lo mismo vivir, que pasar por la vida.
Pero la marea brava de mis emociones me impide saber si algún día estaré en paz. Me persigue un pasado tan tormentoso que no sé si algún día podré desprenderme de él. Me voy a quedar sin identidad y eso ni volviendo a nacer lo podría corregir
Temo que no sé quién soy, pero si dejo de vivir como hasta hoy, entonces no seré nadie. No conozco otra forma de vida, no sé de sensaciones más allá del vacío. No creo que la plenitud del ser humano, nadie la merece.

jueves, 10 de febrero de 2022

LUJURIA.

Siempre me he sentido atraído por esas cosas que contienen una pizca de riesgo, una cucharadita de travesura, una tacita de decisiones instantáneas, una onza de verdades directas y un poquito de morbo fresco.
 
Y es que la vida así se vive tomando riesgos que traen cambios, travesuras que te cambian el humor que no te limitan.
Verdades que no te ensucian el alma y no debemos olvidar el morbo que te mantiene la mente ocupada.
Veo a mi musa, Me imagino recorriendo aquella espalda con los dedos y después, preso de ansiedad, apartar la mirada. Nuestras noches de insomnio pasaron a ser los únicos momentos en los que estaba vivo.
Las paredes de mi habitación me arrinconaban al caer la noche, y aparecía allí ella entre las brumas del insomnio, dispuesta a bendecir lo impuro con sus labios. Yo, sin embargo, nunca me atreví a teñirla de pecado. Me limitaba a rozar su rostro con la punta de los dedos mientras con la otra mano asía el bolígrafo.
 
Porque mi musa es lujuria. Lujuria son sus formas. Cómo se viste es lujuria. Los quiebros de su voz son lujuria. Lujuria es su mirada, su sonrisa, su balanceo al caminar cuando aparece en la noche. Lujuria que me acompañas no me abandones, hazme prisionero de tus pasiones. Déjame morir contigo, abrázame hasta el abismo, y que sea el fuego quien nos devore. Pero al despuntar el alba, se desvanecía de nuevo como si de vaho estuviera hecha. Pero al verla alejarse se me escabullía el aire de los pulmones y yo regresaba a mi letargo interior.

domingo, 6 de febrero de 2022

MICRORELATO.

 


Ya lo sé, soy un hombre nostálgico. Ahora vivo sentado sobre cenizas, rumiando recuerdos de cuando todos estos muros eran algo más que pedruscos ahora desparramados. Un Tropel de fantasmas se arrastran entre sus sombras, aferrándose a las migajas que la pólvora quiso dejar..

Desde mi ventana veo el esqueleto de la ciudad, ahora hueca, se extiende a mi alrededor como un espejismo. Sé que, algún día, alguien volverá. Este lugar no ha perecido en las memorias, y sin embargo aquí me encuentro, solo, como el triste guardián de toda esta miseria. Esperando que alguien se digne a alzar de nuevo mi hogar despedazado..

sábado, 5 de febrero de 2022

ADELANTÁNDOSE A LA VIDA.


 

En el barrio le decían que era un tipo muy acelerado, obsesivo y a la vez con mucho temor por el futuro, maestro de la contradicción en un grado supino, marchaba como alma que lleva el diablo por las calles antes de salir de casa, Que siempre solía responder a preguntas que aún nadie le había hecho, que felicitaba a su familia y amigos un día antes de cada cumpleaños, que se presentaba antes de que lo llamaran, planificaba reuniones aún no programadas y solía ganar discusiones que aún no se habían llevado a cabo. Que Corría antes que caminar y caminaba antes de llorar, juzgaba antes de mirar, amaba antes de conocer, olía las flores antes de saliesen de su capullo y veía amaneceres a medianoche.

Tanta era su prisa cuasi ansiosa que cruzaba puentes sin construir, aullaba de dolor sin ser herido y se vengaba sin llegar a ser traicionado; destruía antes de haber hecho, se decepcionaba con la gente sin haber ni tan siquiera confiado, aprendía lecciones antes de recibirlas y se quebraba sin haber estado completo.

Él mismo pregonaba a viva voz ser un adelantado y siempre enfocado y se sentía orgulloso de ello; comía sin tener hambre, bebía sin sed, hablaba sin haber pensado lo que decir, dejaba sin haber tenido, ganaba y a la vez perdía sin haber jugado, sabía los finales sin haber ni tan siquiera empezado, llegaba a metas sin participar, erraba sin haberse arriesgado y lo que realmente sucedió es que murió antes de realmente haber vivido.

viernes, 4 de febrero de 2022

¿A QUE HUELE LA LUNA?

Ese gris metálico cautivador me hace imaginar lo inimaginable.
Siendo recordado lo vivido, evoco un pasado agradable y ya lejano porque lo cierto es que si miramos la luna no estamos viendo el presente, sino la luz que emitió hace minutos, horas e incluso años. Vista alzada y memoria alejada, y entonces surge que no hay pregunta más lógica que hacerse en una noche plenilunada:
¿A qué huele la luna?
 

jueves, 3 de febrero de 2022

SIMPLEMENTE PALABRAS.

 


Simplemente palabras, otra vez palabras, letras sucesivas hiladas sin sentido alguno en una noche sin compañía de mi musa, simplemente acompañado de mi mismo voy, soy el mejor amigo que tengo, ese que me ha llevado lejos y también hundido. No se si las palabras las busco, las atraigo, pero surgen, palabras que entrelazan sintácticamente y de manera ordenada, problemas, aventuras, historias, aparecen sin aviso. Tengo miles de palabras estampadas sobre esos temas guardadas en el interior de mi cerebro, no salen a luz todavía, porque no es lo que quisiera que quede plasmado en papel de mi paso por la tierra.

Lo cierto es que encuentro en la risa y la creatividad la manera de sanar tanta melancolía acumulada, sufrimientos ajenos que se cuelan entre mis dedos cuando escribo, en esa mezcla entre locura y tristeza. Que se yo. Lo cierto es que yo No elegí las penas, ni yo ni supongo que nadie puede elegir a la carta ese sentimiento. Aunque a veces me diga a mi mismo aguanta el bajón, está arraigada en mi sangre. Muertes, desarraigos pasados se encarnan en mi cual fantasmas. Es mi karma, con el convivo. Compartir a modo de letras alegría es mi vía de escape, la imaginación la manera de soltar amarres. No lo entenderíais, porque ni yo lo comprendo. Está dentro Y como puedo a veces lo suelto. Porque así suelo estar en todos lados y en ningún lugar...

A veces escribo para poder llorar. Porque si algo he aprendido es que un abrazo es algo que no se puede comprar. Escribo de noche porque es donde el silencio perdura, donde la soledad no es tan cruda... Pongo música muy bajita de volumen y me dejo. Detrás de un teclado es más fácil abrir el corazón. Por eso lo hago. Cuando escribo me siento acompañado. Creo que es el motivo por el que no dejo este habito. Si cierro los ojos podría estar hasta mañana, dejando salir sensaciones que retumban en mi alma. Pero es que un dia de repente todas mis musas desaparecieron, todas ellas se esfumaron, se elevaron, y se disolvieron, como el humo de un cigarro aliñado que va descolocando de uno a unos mis sentimientos.

No, yo no soy de esos, no señor...No soy uno de esos patanes junta letras que se revuelven en su propia crapulencia, escondidos, casi a traición, hartos de esperar encontrar una musa, para, encerrándola en la más cutre de las habitaciones del más cutre de los moteles, hacerla suya, robándole la inspiración que seguro ansía algún otro juntador de frases y reflexiones.

Cada vez que me visitaba una musa, tenía la sensación de que se iría como vino, y cada vez se quedaría menos conmigo. No, yo no trato a la musa como una naranja en un exprimidor, primero trato de saborear su apariencia, y después, cada trocito de su piel. Y cierro los ojos, y cuando los abro, se ha ido al mejor postor de sueños e ilusiones ambiguas. ¿Dónde están las musas? Las que me visitaban hace tiempo que se fueron, y no dejaron más que una fina estela plateada a modo de camino para seguirlas, pero el camino es tan largo y confuso... Nunca termina, nunca las encuentro, y por el camino, trato de apañarme con falsas musas, traficantes de inspiración momentánea, que se marcha por la noche sin hacer ruido, mientras duermo, escapando de mi abrazo eterno.

Quiero tener una musa cerca cuando el amanecer alumbre su cara digna de la reina del Olimpo. Quiero estar con ella desde el nacimiento del sol hasta que las estrellas, de igual brillo que sus ojos, rodee la luna que complementa el mas bello cielo azul oscuro. Que en sus ojos encuentre mi otra mitad. Que tanto parecido me asuste. Que me Asuste pensar que mi corazón enloquece cuando la oigo, cuando la veo, cuando la siento. Quiero momentos con ella, sin mediar palabras, puras miradas, ser mi medicina, mi complemento ideal. La única capaz de hacerme sonreír. Pero lejos de ello esa musa no existe y las que hubieron dudo muchísimo que vuelvan. 

miércoles, 2 de febrero de 2022

MICRORELATO.


Ya lo sé, soy un nostálgico. Vivo sentado sobre cenizas, rumiando recuerdos de cuando todos estos muros eran algo más que pedruscos ahora desparramados. Un Tropel de fantasmas se arrastran entre sus sombras, aferrándose a las migajas que la pólvora quiso dejar casi en pie.

Desde mi ventana veo el esqueleto de la ciudad, ahora hueca, se extiende a mi alrededor como un espejismo. Sé que, algún día, alguien volverá. Este lugar no ha perecido en las memorias, y sin embargo aquí me encuentro, solo, como el triste guardián de toda esta miseria. Esperando que alguien se digne a alzar de nuevo mi hogar despedazado.