martes, 31 de diciembre de 2024

2025.

Hola 2025, deberíamos empezar a presentarnos. Somos esas personas que te esperan, que te han dejado hueco en la cama para que las sorprendas cada noche.
Sí miramos atrás y Reflexionamos todo lo ocurrido, es del todo necesario hacer un recuento de momentos gratos y otros, no tanto; pero todos sin lugar a dudas cargados de vivencias y por ende de aprendizajes .
Este año hemos dicho adiós a quienes tal vez no pensamos que se nos adelantarían, seres que los extrañaremos y añoraremos abrazados a la convicción y esperanza de que nos volveremos a encontrar. Mientras eso ocurre (si es qué pasa), solo nos queda disfrutar de la vida y los que nos quedan con todos nuestros sentidos.
Este año que se va hemos vivimos conflictos, retos, situaciones adversas, críticas en las que nos vimos obligados a sacar la casta y constancia para poder hacer frente a ellos. En otros momentos puntuales no hemos tenido la fuerza o las herramientas, pero las desarrollamos, las creamos y eso nos ha hecho trascender y progresar.
Unas metas no se cumplieron a pesar de haber puesto nuestro mejor esfuerzo y empeño , pero eso es algo que ya no está bajo nuestro control. Otras metas si se cumplieron y nos dio la satisfacción de sentirnos completos y plenos. Y las no cumplidas nos dejaron aprendizaje.
Relaciones que se terminaron porque quizá no estabas preparado o preparada para ver una verdad o entender una realidad. Aunque doloroso o sorprendente, siempre será mejor vivir con los pies sobre la tierra y no en la nube de la fantasía. Se cerraron puertas, pero se abrieron otras.
Verás, te voy a ser sincero. Este año hemos vivido mucho, hemos vivido de verdad, nos hemos dejado la piel con los que han merecido la pena y hemos dicho adiós a aquellas que se marcharon. Nos hemos desgastado el corazón, y el estómago de tanto reír y llorar.
Los miedos a veces nos visitaron de madrugada pero hemos aprendido a encerrarlos. Hemos viajado, hemos conocido lugares que enamoran, hemos fallado, la hemos cagado 2024 veces por decir un número, porque ya hemos perdido la cuenta.
Hemos aprendido, o eso creemos, y si no lo hemos hecho ya lo haremos en el futuro.
Y yo a título personal querido 2025 quería pedirte algo. Sé que aún no has comenzado, sé que no me conoces, sé que llegarás entre sonrisas, música, campanadas y copas.
Sé que serás testigo de los primeros bailes y las palabras a medianoche.
Presenciaras la primera resaca, los regalos, los te quiero y las ganas. Por ello, quería pedirte que nos trates bien, que sí, que venga lo que tenga que venir, que pase lo que tenga que pasar, pero que seas bueno, que las lágrimas no superen a la risa, que nos veas luchar y triunfar y que nos regales la vida.
Quiero que este año sea un cuento con final feliz, con obstáculos, batallas a capa y espada, versos, amor, amistad, salud…lo que se pide siempre.
Pero además por pedir te pido que cuides de los míos, que improvises, que si tengo que gritar lo hare, que si he de dejarme la piel seré la primera en hacerlo….
Querido 2024 ¿Sabes qué? No estaba deseando tu llegada, no por nada, sino porque cuando vienes significa que el tiempo pasa y que se cierra una nueva etapa aunque no lo parezca. Ya sabes el miedo que dan los cambios y más cuando no sabes lo que te deparará.
El futuro está en tus manos, y en las mías, así que prométeme que serás bueno, que serás profesor, salvavidas, hogar, medicina y droga, que quiero que cuando llegue tu último segundo mi yo más sincero suplique que te quedes…
Pero ya sabemos que no todo es para siempre, así que por favor, querido 2025, haz que dure, haz que nos sintamos bien, haz que vivamos sin prisas….Sorpréndenos, y no nos falles, que tenemos 2025 razones para ser felices.
Y ya a título personal; Que tengáis todos y todas una buenísima entrada de año y que al menos se cumpla algún deseo de los muchos que soñamos...

lunes, 30 de diciembre de 2024

LA RUTINA.

Parecía mentira como después de tanto tiempo no se habían dado cuenta de su presencia. Obviaban que andaba sobrevolando sobre ellos.

Les venía siguiendo, desde el día en que estalló aquella esperada y previsible según sus allegados "tormenta de amor."

Colgada a sus espaldas, les iba agotando poco a poco las ganas de seguir. El cansancio se iba apoderando de ambos cada año que pasaba. Sus voces cada vez mas sordas ya no eran escuchadas. Un gélido frío les invadía cada vez que sus cuerpos trataban de juntarse. Sus miradas opuestas empezaban a explorar nuevos caminos para escapar de la rutina. Su vida empezaba a parecerse a escalar dunas de arena sin haber conseguido objetivo alguno. La dejadez había empezado a esculpir aquellos rostros envejecidos, tristes y sin ilusión. Eran como mariposas muertas en sus estómagos al dejar de oír su canción. Lágrimas guardadas en tarros y risas perdidas en algún rincón.

Colgada a sus espaldas, les iba empujando hacia un precipicio, donde seguir de frente suponía lanzarse al vacío, hacia lo inesperado y mirar atrás, era ver el tiempo robado. Colgada a  sus espaldas, aquella pareja advirtió la presencia de la rutina, quién con ayuda de un amor roto, consiguió romper los lazos que les mantenían juntos pero a la vez infelices.

¡Que el día a día tenga algún beso, algún abrazo, algún pequeño detalle, por nimio que sea...! es el primer paso para luchar contra el monstruo de la rutina y que ésta no mate al amor.

domingo, 29 de diciembre de 2024

TANTOS OJALÁ...

Un ojalá tardío es un lamento a la vida cuando ésta viene a saldar las cuentas. Un despertar a la realidad cuando te golpea con fuerza y no deja que te levantes de nuevo. Es un recordatorio de resignación ante un cúmulo de «por si acasos».
Una liberación de los miedos que te atormentaron tiempo atrás y que te permite ver las cosas con claridad desde el lado equivocado del camino.
Ese ojalá te permite llegar a lo más profundo de tu alma, donde residen tus mayores deseos, aquello que más anhelas. Una epifanía mental en un momento que crees perdido, que ya no hay solución. Ese torbellino de claridad y arrepentimiento puede afectarte más de la cuenta si te dejas llevar por los sentimientos opuestos entre sí. Piensa, por un momento, que nada está perdido hasta que se acaba el juego. Vive tu vida pensando en lo que va a ser, en ese momento en que te llegaría un ojalá tardío, e intenta adelantarte a sus efectos encaminándote hacia lo que realmente quieres.
Ojalá la vida nos hubiera sorprendido en otro momento, en otro lugar, con otros sentimientos. Ojalá ambos nos hubiéramos animado a volver a empezar o simplemente mirarnos con otros ojos. Ojalá no hubiéramos sido tan mezquinos de amor. Ojalá hubiéramos tenido otras voluntades. Ojalá los rotundos adioses hubieran sino un simple hasta luego. Ojalá no hubiéramos formado una alianza tan imbatible con la soledad. Ojalá hubiéramos podido darnos cuenta que éramos dos locos desesperados buscando una excusa para salir de la tristeza donde quedamos enjaulados, ojalá nos hubiéramos dado cuenta que éramos la más hermosa excusa.
Pero aun con todos esos ojalas cumplidos, nuestro destino no era terminar juntos. Ojalá seamos capaces de burlar al destino para vernos otra vez.
Me encantaría retrotraerme en el tiempo y ver esa versión mía del pasado e implorarle con el alma que no te deje ir. Qué si bien el amor puede parecer complicado y estúpido a veces, valía la pena tomar el riesgo.
Ojalá aquella versión mía hubiera abierto más su mente en vez de cerrarse al miedo. Si yo pudiera hablar conmigo mismo en aquel entonces, le diría que el amor es universal, qué es bueno dejarse llevar por él y que eso de vivir esperando sólo es comparable a una muerte lenta.
Quiero regresar el tiempo sólo para escucharte hablar una vez más y disfrutar de cada expresión o ademán tuyo cuando te pones eufórica; quiero que tus ojos me miren de nuevo cuando hablo sin sentido y que me hagas sentir como si fuera alguien muy elocuente o inteligente. Quiero vivir nuevamente aquella mañana, cuando “ En el parque” de Miguel Ríos sonó en la radio y ambos cantamos, nuestras miradas delataban lo sorprendidos que estábamos por amar. Sólo necesito regresar a aquel momento en que tanto vacilamos para unir nuestros labios, revivir aquella emoción que me recorrió cuando tomaste mi rostro para besarme. Tus labios no los olvido, trato de pensar en ellos tanto como puedo para que la sensación de tenerlos sobre los míos nunca se vaya…
Si es que existen más realidades, ojalá yo haya apostado por ti y estemos siendo endemoniadamente felices. Ojalá no hubiera demostrado tanta inseguridad, ojalá te hubiera hecho saber que nadie me había hecho sentir tan valioso… ojalá te hubiera hecho sentir como lo más especial de mi vida.

sábado, 28 de diciembre de 2024

MET"AMOR"FOSIS.

Cuando todo por lo que has luchado pierde sentido, cuando la existencia se torna más absurda, cuando la derrota y la desesperanza acechan, es el amor propio el que nos salva, el que nos recuerda las batallas libradas y las tormentas atravesadas. Nos recuerda también que, sin una dosis suficiente de amor, soportar la vida es imposible. Eso provoca una MET"AMOR"FOSIS en la vida.
Le di mis mejores momentos Saqué de mi ajada chistera las mil y una sorpresas, me desvivía por darle vida a aquel cuerpo. Más tarde, ya mi corazón latía por tan solo una de sus sonrisas. El simple hecho de solo pensarla me llevó a una enfermedad Una vez enfermo, encontré lo peor. Mi gran amor, aquel por el que mi vida había cambiado por completo, no estaba a mi lado. Nunca lo estuvo en realidad. Solo que tardé mucho tiempo en darme cuenta. Ese amor que veneraba, solo sabía dejarse querer. Estaba muy débil, mis piernas temblaban, mi sonrisa desapareció. Mis ojos no brillaban como antes. Comía del aire, y del humo de mis cigarrillos. La gente me señalaba con el dedo diciendo: mira a ese que mal esta el pobre. Al verse en tan mal estado.
Busqué un refugio en la literatura, primero como un ávido lector para luego convertirme en un convulso escritor de historias. Pero al poco tiempo las palabras se acumulaban entre dolor y retazos de papel. Las palabras se amontonaban ante el espejo de la soledad. Y en todos ellos aparecía ella, como una estrella de fugaces resplandores, iluminando la desdicha de mi vida con el fuego del amor. Pero tan rápido como llegaba, marchaba y la efímera fortuna, agotada, me estrangulaba. Daba y volvía a dar la vuelta al folio, lo observaba entre lágrimas. Las frases se desteñian ante mi lamento, y la tinta color de mi sangre me envenenaba. Aprieto el papel con la ira de mis puños, harto. Con furia de un manotazo arrojaba la hoja lejos de mí, en un intento vano de alejar mi pesar. Pero al volver la cabeza, encontraba sobre mi escritorio más y más papeles que se abalanzaban sobre mí, siendo tan solo un cúmulo de sueños y fantasías con forma de frases armoniosas.
Tantos relatos se abrían en mi mente y luchaban por salir a flote, eran tantos como inmensa era la impotencia que me roía las vísceras. La furia me embargaba, y sólo había oscuridad mientras mis puños cerrados se cebaban con los hijos que yo mismo escribí. Los papeles escritos se tornaban bolas arrugadas y acaban en la papelera. En la habitación del demonio, gritos dementes y desgarradores daban la bienvenida al infierno.
Un buen día decidí dejar lo pasado en el pasado. Pero aun así, me costaba mucho desprenderse del recuerdo. En mi mente estaba muy presente todavía ese amor tan fuerte. Después de probar hasta lo imposible, después de largas noches y mas noches sin dormir. Después de muchos días actuando como un robot, porque mi cabeza estaba totalmente ocupada por pensamientos y recuerdos; llegó el momento en que me vi a mí mismo. Ese fue el primer paso que di sin querer. Luego agarre toda esa nostalgia, toda esa tristeza, toda esa rabia, y lo transformé en energía positiva. ¿Qué cómo lo hice?

Pues posiblemente que llegara al punto de solo quedarme con los buenos recuerdos. Así de paso esquivaría el rencor. No lo sé. El caso es que poco a poco, día a día, me iba encontrando mas libre. Me empezaba a reconocer a mí mismo tal y como era antes. Pero aún arrastraba una enfermedad que provenía del mismo problema. Al final tuve el coraje de desligarme de ese tormento, y Salí adelante. Volví a ser feliz. Me costó, pero lo conseguí.
Esta historia resulta muy común y esta muy vista en los tiempos que corren. Claro que habría que ponerse en la piel del que lo vive.

viernes, 27 de diciembre de 2024

OLVIDO EN 100 PALABRAS.

Desde que ella lo abandonó, él se propuso desechar todo lo vinculado con ella. Tiró a la basura sus fotografías, cartas y las velas del último cumpleaños. Hace tres días se sorprendió gratamente porque ya no recordaba cuál era el sonido de su voz y en varias ocasiones fue incapaz de visualizar su rostro.

Sin embargo, el problema era mayor, no solo no se acordaba de ella, sino que ahora había olvidado muchas cosas más del pasado. De todas las explicaciones que el médico le dio solo recuerda algo relacionado con un síndrome de un tal... no recuerdo que nombre.

jueves, 26 de diciembre de 2024

LA PISTOLA DE JUGUETE.

Papa Noel le había traído todo lo que en una escueta carta había pedido depositandola en un buzón " Real" de un centro comercial; un balón del Real Madrid, Un juego de pistolas de juguete y un camión de bomberos teledirigido. Sus padres, habitualmente inquietos por la falta de sociabilidad unida a la falta de empatía manifiesta del niño permanecían hipnotizados por las cruentas imágenes de una guerra, que discurría en un lugar cubierto de arena. 

El hijo fijó sus ojos en la pantalla, cuando un pequeño de tez oscura y ojos encharcados, sujetaba un arma enorme como para no ser real. Para luego ver una noticia de cadáveres hacinados en el mismo lugar donde vio al niño. Sin mediar palabra volvió a la habitación, sacó la pistola de juguete de la bolsa, la envolvió cuidadosamente y la guardó en el fondo de la bolsa de basura de la cocina.

lunes, 23 de diciembre de 2024

VIVIR ENAMORADO DE MOTRIL.

Me enamoré del silencio. Del Motril en penumbras. Ya alejado de los rascacielos que se incendiaban solos en las grandes urbes. Añoraba la naturaleza que buscaba vida en los huecos de las calles en mi Motril. Del silencio. Del barrio gris. De la triste y modesta plaza de los enanos, de una casa azul que ya no era azul. De sus calles, del silencio erótico entre los personajes que pululan por ellas. De los gemidos apasionados, de sus rostros desfigurados. Del encanto de la soledad. De los  fantasmas que cubren a la ciudad.

De los niños que aun juegan en alguna plazoleta emulando en pantalón corto a sus héroes del balompie, de la mujer que tiende su ropa en la lluvia. De los edificios color pastel que se mezclan con el gris.

Me enamoré de lo poco que queda por culpa de un voraz urbanismo y podía disfrutar. De la estación de bus, sin vida. De las tierras sin labrar, olvidadas uniéndose vencidas a su nuevo paisaje. De los rostros enojados con la vida, de los cientos de caminantes que se duelen con su ciudad. Retomé los buenos días, ¿el que tal? y el me alegro de verte.

Me alejé de los gritos de desesperación que ya no dejaban dormir. De los fantasmas que interrumpían la tranquilidad del sonido en la gran ciudad. Y volví al silencio. Al silencio  del sol de mi tierra que se encona tímidamente por las paredes, deseoso que lo atrape y no puedo. De mi chaleco que me cubre del casi exiguo frio de un casi antiguo otoño. 

Dejé atrás la urbe y el deseo ferviente de saltar, del vidrio roto y sus cristales. La tendencia de mirar atrás pidiendo ayuda, de los gritos de los que están abajo.

Y volví a la fría calidez del viento mediterráneo en mi cara y mi Motril gris que me saluda. La sonrisa que dibuja mi rostro contra el suelo. La tímida lluvia que abraza mi cuerpo cuando cae. Y sobre todo... Su silencio.

Y como diría un buen amigo mío: En definitiva Motril está " para entrar a vivir".

domingo, 22 de diciembre de 2024

ÁNGEL DE MIS PESADILLAS.

«Tengo miedo de mí mismo, tengo miedo del miedo, pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual enturbia un miedo opaco y misterioso»

-GUY DE MAUPASSANT.

Una noche mas, contemplando el techo de mi habitación. Pensando, en todo lo que fuimos, en todo lo que pudimos ser. El tiempo pasa, cada segundo es otro segundo vacío que se perderá en la eternidad. Otro instante que las tinieblas harán desaparecer.

Ese Ángel de mis pesadillas, la que siempre alumbra mis mas oscuros temores, la que da brillo a las grises mañanas del día a día. Demonio de mi oscuridad, cómplice de todos los pecados cometidos, cura para todos los tormentos vividos. Alivio de los malos recuerdos que todas las noches acechan como fieras hambrientas a mi mente. Sanadora de un alma que hace tiempo dio por perdida, dejada a su suerte entre la maraña de dolor y tormento de este infecto y podrido mundo sin esperanzas. 

Ella. Dueña de mi sangre, de mis huesos, de mi cuerpo. La conclusión lógica del ilógico pensamiento del amor. La única conclusión a la gran duda de mi existencia. Certeza en un mar de locura y constantes incógnitas que asedian mi cordura. Tranquilidad en tiempos de una guerra que acabó antes de empezar. Consuelo ante el inquietante paso del tiempo, dándole a este un significado tan poderoso, que un solo segundo junto a ella vale mas que una vida entera en su ausencia. Su recuerdo provoca una inevitable sonrisa en mi rostro. Sus ojos, lo mas hermoso que he contemplado, y que con certeza jamas contemplaré.

Ella; Ángel de mis pesadillas. Demonio de mis locuras. Dueña de mis lamentos. Señora de mis pensamientos. Cómplice de mis recuerdos. Guardiana de la cárcel de mi felicidad.

Y yo; un pobre loco que aun sueña con amor. Que todas las noches miro al cielo en busca de sus ojos entre las estrellas. Mirando al cielo y deseando tener pesadillas para que aparezca mi ángel.  Pero ya no aparece, sabe que mi mente está cerrada por derribo.

sábado, 21 de diciembre de 2024

YA APRENDÍ.

En el silencio de la noche, cuando todo el mundo duerme, es cuando puedo oírlos.

Oigo los sueños. Cuando son placenteros es como una suave música una sutil melodía; Pero cuando son pesadillas, el sonido se convierte en estruendo, es insoportable.

Ya aprendí a no escuchar los míos cuando vienen en forma de pesadillas, porque, aunque no lo creáis, oigo mis propios sueños y hace tiempo que no son nada placenteros. Por eso escucho los de mis nietos. Me ayudan a dormir. No hay nada mejor que oír el sueño de un ser puro para tener un sueño reparador.

viernes, 20 de diciembre de 2024

A CIERTA EDAD.

"A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear."

-Marcel Proust.

Si algo me ha enseñado la vida y he aprendido con la edad son los maravillosos e importantes momentos que te hacen sonreír. Por eso ahora me agarro con tanta fuerza a las personas que provocan eso en mí.

Al final; Esa cosa de intentar ser feliz es mucho más necesario de lo que parece.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Y ME VENDEN UN PLÁTANO...

Y me venden como arte un plátano pegado con cinta aislante. ¿Que pensaría Queirolo?

Yo entiendo que el arte está en continua ebullición, pero vendernos como arte una pollada de cuello vuelto no le vale ni a los que la miran con los ojos entrecerrados llevando una boina ladeada y fumando en pipa.

"La liberación del engaño

(1759) de Francesco Queirolo es una exquisita escultura de mármol tallada en un solo bloque de piedra. La intrincada red, aparentemente delicada y fluida, también es de mármol, un testimonio de la habilidad y la paciencia incomparables del artista durante siete años de trabajo meticuloso".

miércoles, 18 de diciembre de 2024

ARQUITECTOS Y CONSTRUCTORES.

"Todos somos arquitectos del destino, viviendo entre muros de tiempo, así que no mires tristemente el pasado, no va a volver."

-Henry Wadsworth Longfellow.

Y es del todo cierto que todos de algún modo u otro  somos arquitectos y además constructores de nuestro destino, vivimos enclaustrados entre los muros del tiempo, obsesionados con acabar nuestra construcción, siempre perfecta, pintada de nuestro color preferido, reluciente para que sea la envidia de todo el mundo. Pero por mucho que intentemos alcanzar la perfección, nunca, nunca conseguimos aquello que queremos, solo si lo haces con el corazón, podrás rozar la perfección.

Vivimos en un mundo paralelo donde la gente puede hacerte feliz o bien hacerte sufrir, donde es difícil construir y fácil destruir, muy fácil negar pero muy difícil reconocer, es difícil aceptar la realidad, o es blanco o bien negro. El miedo es ventajoso, pero nosotros intentamos borrar la realidad para llegar a entrar en la ficción, donde el miedo es inexistente, donde el dolor no existe, donde todo lo que llegamos a ver es felicidad, donde los pájaros pintan de rosa el cielo, reluciente, donde todo el mundo se trata bien, con cariño, con amor. Pero todo esto es solo una ilusión, un factor más de la ficción, un pensamiento ilógico, una distorsión de la realidad, donde es nuestro corazón el que manda. 

De corazones hay de muchos tipos; hay que se esconden y otros que huyen, hay que se hacen tentadores y otros que nos hacen sentir tristeza, incluso hay de románticos, de lunáticos, inalcanzables, distantes, solitarios, correspondidos e incluso de sensibles. Pocos sobreviven al desamor, muchos otros esperan una segunda oportunidad y otros que esperan a su " media naranja ". 

Y me pregunto por que la gente quiere cerrar los ojos a la verdad, ¿porque no aceptan la realidad como es? Puede que la mejor respuesta sea no preguntarse el porque. Nos mentiríamos diciendo que siempre decimos la verdad, que siempre hacemos el bien, que somos perfectos en la amistad, que nunca fallamos a alguien, pero ¿sabéis que os digo? no soy perfecto, pero os lo juro que lo intento. Sé que a veces no soy la persona que todos quieren que sea, y que ha veces me comporto como un auténtico petulante impertinente. Puede que haya cambiado, puede que del antiguo yo solo quede un recuerdo, una simple chispa que en cualquier momento se puede apagar. Puede que ni me reconozca, ni tampoco la gente de mí alrededor, pero en lo más oscuro de mi corazón sigo siendo yo, con mi timidez, con mis secretos, con mi antiguo pasado, pero ahora solo finjo ser lo que otros quieren que sea.

Aprendí que lo difícil no es soñar, sino jamás cumplir los sueños, y un día cualquiera decidí seguir adelante pisando fuerte, decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo salir a buscarlas.

lunes, 16 de diciembre de 2024

JUGAR CON FUEGO.


Lo peor de jugar con fuego no es quemarse, es que te guste la sensación que produce el fuego al entrar en contacto con tu cuerpo. Para mi había desaparecido mi realidad me encontraba sumido en aquellos besos a los cuales era tan ajeno y la sensación de culpa que invadía mi cuerpo era casi igual al placer que sentía por el hecho de sentirme vivo otra vez, por más que mi sentido común intentaba alejarme de aquella situación predominaban mis instintos más primitivos para los cuales yo no era más que un objeto de deseo pleno de lujuria. 

Lo que comenzó con un simple cruce de la palabras termino involucrando sentimientos que se encontraban entre el aprecio, el amor, la pasión y la culpabilidad. La euforia de sentirme tan bien entre sus palabras, sus brazos que apenas conocía no eran más que la respuesta a lo tedioso que se habían vuelto mis días, que aunque llenos de amor y de cosas buenas no eran más que la continua repetición de los actos de los cuales muchas veces hubiese preferido escapar. Me pregunto si alguien al igual que yo había experimentado la extraña sensación en la cual se involucraban la parte racional del cerebro y esa que controla lo que sentimos. Lo placentero de unos besos bien dados y la culpabilidad que se genera al saber que estas actuando contra tus principios y en pro de tus instintos sin pensar en los daños colaterales que estos implican hacían que millones de ideas se arremolinaran en mi cabeza y de despejaran cada vez que una oleada de placer invadía mi cuerpo. 

En aquel momento deje a un lado mi realidad y me entregue a aquellos brazos, a aquellas palabras que me llenaban el alma como hace tiempo nadie lo hacía, la adrenalina me hacía sentir pleno y miserable quería escapar de ahí pero no entendía si quería hacerlo solo o con aquella persona que me acompañaba. Me estaba quemando en el más ardiente y apasionado fuego. El silencio era irrumpido solo por los sonidos propios del placer, el eco de aquellas paredes transmitían la más apasionada vivencia pero la más terrible sensación de culpa, melancolía y tristeza. El tacto de sus manos con mi piel eran la más espectacular expresión de lujuria, de pasión. 

De interminables deseos sexuales materializados en ese instante; sus labios habían roto todos los límites y habían explorado cada centímetro de mi cuerpo desnudo, después horas que parecieron minutos el silencio predominaba el lugar pero no mi mente, en la cual millones de voces y escenas me hacían revivir aquel momento, le di la espalda y sus dedos comenzaron a dibujar pequeños círculos en mi espalda se acerco y me beso el cuello, posterior a eso acercó sus labios a mi oído y susurrando recito aquellas palabras que aún resuenan en mi mente. Estaré esperando hasta que te decidas por ti, por esto por nosotros por mi. Sabía que después de eso nada sería lo mismo, había caído en el más bajo de mis deseos me había quemado en las llamas de la infidelidad y peor que todo eso era que me había gustado. 

Las cuatro paredes de aquel cuarto se habían convertido en el refugio más placentero para aquella pareja de amantes escondidos para el mundo pero expuestos en su máximo esplendor para ambos, la desnudes de la mente y los sentimientos era mayor a la corporal no eran necesarias las manos para tocarse, ni los labios para besarse ni siquiera era necesario el acto sexual para hacer el amor.

Su aliento cálido como la tarde de verano rozaba su cuellos, su voz se colaba entre sus oídos, su voz áspera llenaba aquel ambiente con canciones preferidas por los dos, no era necesario conversar para entenderse pues aquellas letras lo decían todo, sus manos se dedicaban a recorrer los confines de su cuerpo, sus dedos eran como los pinceles precisos para realizar una hermosa pintura estos de dedicaban a dibujar pequeños círculos por las piernas de aquella mujer de piel morena intensa, subían por su vientre y se detenían un poco más arriba para jugar un poco con sus senos, cada terminación nerviosa de aquel cuerpo enteramente natural cobraba vida un escalofrio recorría todo su espalda llegando hasta el nacimiento de sus glúteos, su piel se erizaba como cuando la brisa fría toca el cuerpo en una fría mañana de invierno.

Los besos eran al ritmo de los latidos del corazón de aquellos dos amantes exhortos del mundo que existía allá afuera, cada vez eran más rápidos y cada vez más intensos. La música se escuchaba lejana como en una casa con un gran eco mientras tanto la realidad se iba desdibujando y es que mientras el amor estuviese en el aire nada más sería tan importante como eso Como amarse.
Los gemidos de aquellas dos personas respondiendo a sus deseos más naturales, más puros, más intensos inundaban el aire; pequeñas gotas de sudor recorrían la espalda morena de aquella mujer en mayúsculas con una expresión tan fuerte pero a la vez tan tierna.

viernes, 13 de diciembre de 2024

TELÓN.

Alzo la vista al cielo e imagino un mundo distinto, en que las leyes la marca la propia naturaleza, y no inventivos procesos, en el que , desnudos y con miedo al porvenir, cometemos delitos para subsistir. Devuelvo la vista a los edificios de mi ciudad, y no puedo evitar pensar en qué vivimos en una constante obra teatral que nunca acabará. En los papeles de la vida, el reparto no fue como debía me han dado el papel de protagonista a un personaje que no existe... No sé hacer de malvado, ni de santo... También creo que no me va ser un actor más de reparto. Solo quería que me dejaran amar a un ser para mi sin igual...

Pero las máscara tan pegadas están que ahora quitarlas es imposible sin llevarse la carne detrás, ay, que papelón me quedó representar... El telón caerá y todo se acabará pero las criticas dirán el papel que representé lo bordé, pero no saben que no fui yo, sino el destino quien programó al actor... El resto del papelón lo puso el amor de una mujer que partió mi mundo en dos, por un lado ella y su pasión, el otro el dolor sin ella no existe vida solo vacío interior... El drama fue ganando protagonismo la obra ya no fue la misma, cambió Ahora que en los últimos actos vienen espero que pronto pasen... Alargar una obra que el final se sabe no tiene sentido sin provocar.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

EL SÍNDROME DE STENDHAL FOTOGRÁFICO.

Hubo un tiempo en que me gustaba oír a Víctor Manuel y oír aquella canción que decía: ¿A dónde irán los besos que guardamos, que no damos?

Pues me a dado por pensar  en algo similar esta mañana de sábado: ¿A dónde irán los millones de Gb de vídeos y fotos que grabamos con el móvil?¿Existirá algún cielo 2.0 o cementerio virtual en el que se acumulen y reposen los miles de millones de horas de vídeos que tenemos en nuestros móviles?Este es un mundo un poco extraño en el que todos, unos más y otros menos nos hemos vuelto un poco turistas japoneses.

Esos turistas japoneses que obvian la experiencia única, directa y real de ver monumentos y dicha experiencia la basan en un orden de cosas secundaria, al mediarla y/o filtrarla previamente y sin descanso a través de sus enseres y gadgets tecnológicos.

Fotos y vídeos a toda prisa para salir corriendo al siguiente punto de interés. En Florencia los veía correr atropellándose entre ellos yendo de un sitio para otro sin quitar la vista del móvil y sin haber mirado ni una sola vez sin cámaras al David de Miguel Ángel.

En el avión de vuelta iba sentado junto a una adolescente japonesa que iba borrando fotos del viaje. Tenía más de 50.000. Casi me tiro en paracaídas si llego a tener uno a mano. Pues eso, que todo es un poco raro últimamente. Que el síndrome de Stendhal como que pasa de largo en ellos. El síndrome lo describió una psiquiatra viendo la actitud de algunos turistas que visitaban Florencia; se basa en un cuadro caracterizado por trastornos del pensamiento, los afectos e incluso crisis de pánico. Lo denominó síndrome de Stendhal (SS) en recuerdo de la experiencia del escritor cuando visitó la iglesia de la Santa Croce de Florencia.

Yo no soy alguien que frecuente los festivales musicales porque no me gustan las aglomeraciones de personas humanas ni me gusta en exceso los postureos y los modernikis, ni me gusta hacer cola (¡qué le vamos a hacer si nací con alma de burgués pero atrapado en un cuerpo de pobre y proletario). Ni entiendo eso de tener 80 escenarios a la vez porque me gustaría ver a fulanita o a menganito pero por ahora no tengo el don de la ubicuidad. Tengo otros superpoderes que no puedo hacer públicos, por ahora.

Y entiendo a la banda y al músico que se cabrea y patea un móvil que no para de grabar o al que manda a tomar por saco a los millones de personitas que quieren sacarse un selfie con ellos. Pero es que yo los entiendo porque comprendo que después de tolerar tanta avalancha imparable de estupidez tienes que desbordarte por algún lado. Terapéutico aquello de ¡A la mierda! del grandísimo Don Fernando Fernán Gómez.

Soy comprensivo con las debilidades humanas; O al menos lo intento. Y no me gustan los móviles en los conciertos ni en los gimnasios ni en las comidas ni en las cenas ni en las sobremesas con amigos. Y si acaso, una foto como hacían nuestros padres y abuelos. No 500.000. Una foto que al final es la puñetera foto que importa y con la que te emocionarás cuando pasen los años y alguna gente querida ya no esté.

La foto en blanco y negro de aquellas fiestas con toda la familia. Con tus abuelos trajeados y muy serios. Lo que importa siempre es escaso. Pequeño. Muy pequeño. Y es poco. Poca cantidad. Pero lo ocupa y llena todo.

Y aunque yo no sea muy festivalero, prefiero las salas pequeñas de conciertos y la fórmula clásica de telonero+principal; Aunque tuviese que aguantar a los pesaos hiperactivos de los móviles, que ni disfrutan ni dejan disfrutar. Y sigo sin entender a los japoneses. Ya no los entendía cuando hacían de kamikazes.

Pero entiendo a muchos músicos y a los de una sola foto. En el concierto, el móvil en el bolsillo es donde mejor está. "La -pesadilla- que se muerde la cola", que oí  decir a una señora el otro día en la cafetería, los coñazos de los móviles en los conciertos. 

¡Abajo el mundo moderno!

domingo, 8 de diciembre de 2024

SEGUIR.

No sé en qué camino andaré; no sé si quiero desviarme, cambiar de ruta, coger un desvío que antes no quería coger. Pero sigo. No retrocedo lo ya andado. Hay veces que todo me parece una carretera rodeada de un paramo con un paisaje árido; pero se a ciencia cierta que cuando esa cuesta termine y empiece a bajar, estará el mejor paisaje que nunca haya imaginado. Pero, para ello, tengo que seguir.

La realidad es que somos viajeros en esta vida, y el saber que es transitoria y algunas veces efímera nos hace anestesiamos con miscelaneas para olvidar esa impostergable realidad ese suceso inevitable, y esa anestesia nos hace olvidar luchar por lo que realmente deseamos, en otras palabras de vivir nuestra auténtica y deseada vida.

Uno de los mayores aprendizajes que la vida me ha dado y me sigue dando es el concepto de "seguir". La vida pasa. Está bien detenerse, mirar alrededor, comprobar si estamos recorriendo el camino que hemos decidido, el que nosotros queremos recorrer. Hay veces que el detenerse se prolonga; y llegan los bloqueos mentales y campean los "bulanicos" de un lado a otro en la cabeza.

Donde empiezas a pensar que una vida sin errores, una vida sin riesgos. ¿Qué clase de vida es?

viernes, 6 de diciembre de 2024

*ALMAGRAFÍAS.

He de agradecerle mucho a la vida porque he tenido en mis manos más de lo que anhelaba, hasta lo inalcanzable; lo que soñé a menudo, lo que la luz jamás me ofreció ni la sombra me acercó. Hace tiempo que guardé las páginas escritas de mi puño y letra de lo que me dejó o perdí en el camino. Quemé en la hoguera del olvido los símbolos que nunca desvelé a nadie, he guardado bajo cien llaves y un perro cancerbero las líneas que no compartiría jamás de los jamases. He pisado las calles adoquinadas del mundo, he tocado la Esperanza, creyéndola mujer, He velado mil noches la épica sombra de la esperanza lóbrega de la firme convicción de que todo cambiaría a mejor. 

A todo ello; estoy agradecido por las revelaciones y por las batallas perdidas por mi incomparecencia contra las aspas y gigantes del molino que muele la espiga de las utopías. Porque cuando la situaciones  se ponen extremadamente críticas, solo queda sentarnos a ver como todo lo que habíamos construido se cae por completo, y después empezar a quitar el escombro y empezar a construir de nuevo. Y así será varias veces en la vida. 

Hago mío todo lo que alcanza a ver mis ojos, desde el geranio de flores multicolores, del tronco que sirve de nido para la ardilla, de mi perra TIFA que la mira con curiosidad y extrañeza. Respiro la inmensa dimensión que pasa por mis ojos en un segundo. Es una suerte estar aquí, esperando algo, sin saber muy bien qué o por quién. Una gaviota pasa volando por encima mía, gira el rumbo de repente al grito de un niño a lo lejos.

Vuelvo a bajar la vista y veo en una azotea a la que alcanza mi vista las blancas sábanas batiendo al viento su blancura teñida de lejía y azulete como banderas entre la tarde.  

Y me preguntó mentalmente ¿Dónde existe más mundo, dentro o fuera de nosotros? ¿ Tiene algún fin o meta cabalgar día a día en este potro desbocado llamado mundo?

A fin de cuentas por encima de todo, solo son preguntas,  he escrito con tanta tinta muerta, para con esa tinta dar tanta vida en los de principio máculos  folios. Donde plasmar sentimientos y  *"almagrafías". 

Ya empieza a caer la tarde y acabará este instante en el que siento que la vida está plena. Y si nada cambia después del ahora, no habrá más que una brusca sensación de vacío, un tránsito a la noche desde cada tarde. En seguida dejará de existir estos instantes, que se iran acompañando el ocaso de la tarde entre el ancho del cielo. 

Ya en la soledad de la noche  lo pienso: arrogate de lo que  percibes y sientes, todo es propio, acapáralo; todo lo que distingues es más posible que cualquier utensilio o cualquier otra forma provista de materia.

Todo está en tu mano en ese instante en que brilla el todo desde este aquí, hasta que quiebren esos rayos de sol entre las crestas de las montañas.

Absórbelo e intenta retener en los brazos el peso de este día, porque luego más allá de ese instante, más allá de esa única acotada extensión, más allá de ese ahora y su certeza, nada te corresponderá. Porque cuando amanece y sale de nuevo el sol solo te quedan vestigios, sólo ascuas y ausencias; porque ya has aprendido a base de golpes que la piel de este villano llamado tiempo marcha a la deriva. 

* Almagrafías:  es un proyecto de la artista Laura Cuñat que recorre historias personales para plasmarlas en obras de arte biográficas.

Donde la artista se acerca a las experiencias de las personas mediante un encuentro íntimo, que le ayudará a interpretar el camino recorrido.

Una Almagrafía es una obra de arte de un período de tu vida. De un recorrido vital que queda inmortalizado para siempre en una pieza única de base cartográfica.

📷 Joan Andalusi

jueves, 5 de diciembre de 2024

SIN DESTINO.

La arena húmeda cedía bajo mis pies. En el cielo las nubes amenazaban con descargar la lluvia que tanto temía. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas del malecón junto a la playa le mantenía alerta. El frio que recorría mi cuerpo me recordaba que aun seguía vivo, aun respiraba. Con cada respiración un olor a mar me inundaba. Lejos de relajarme me estremecía. Sé que ese olor no durará eternamente, igual que yo.

El mar estaba agitado, como una bestia al acecho. Como si quisiese descargar toda su furia sobre los imprudentes que perturbaron su paz. El aire volvía a llenar mis pulmones, olía a humedad y algo mas. La brisa acariciaba mis mejillas, resecando el sudor, y secándome la piel. El cuerpo me dolía, poco a poco se tornaba pesado y entumecido. Cada segundo mis energias se desvanecen, poco a poco, sin tregua. Un dulce y pesado sueño se cernía sobre mi. Me merecía descansar, había sido un dia extenuante y complicado viaje, demasiado complicado.

Volví a respirar, pero ya no olía a mar. Olía a esperanza. En la playa no hay nadie: el cielo y la tierra. El sol había desaparecido y se había levantado un viento pesado. El viento, la lluvia, el sol; nuestro patrimonio. Los parpados me pesan como el plomo, la lengua se me enreda y no puedo articular palabra alguna, cuando el atardecer se convierte en un color naranja apagado y encendido, pareciéndose a una colosal llama de fuego. Me quedo en silencio, el mar suena, no desafina… Sale un centelleo que a su vez emite música mientras cierro los ojos y me quedo dormido.

Amanece; Salgo de la playa y me dirijo al camino, otra vez la sensación de estar siempre huyendo, sin saber muy bien de qué. Solo que esta vez me lleva por parajes desconocidos, a lugares nuevos y ciudades de las que solo he oído hablar pero nunca he visto. Esta vez el cosquilleo en el estómago no es por aquello que dejo atrás, sino por el vértigo de saltar a un vacío con nombre propio. Por no saber qué me espera, por todo lo que podría pasar, y también por lo que no. 

A veces tengo la impresión de que quiero que todo se termine, que se pase cuanto antes, aún sin haber siquiera empezado. Sé que no es así, al menos no racionalmente. Que tengo ganas, entusiasmo, incluso. Quizás es solo que no quiero pensar demasiado en todo lo que podría salir mal, quizás es la certeza de que, esta vez, estoy completamente solo, quizás sea culpa de las estrellas, o simplemente mi incapacidad de estarme quieto.

Me despedí, tragándome las lágrimas con esfuerzo, y salí sin mirar atrás. Dejé  el mar a mis espaldas y el asfalto caliente y una mochila serían toda mi compañia durante el viaje. Las horas echaron a andar, el sol como testigo y el aire rancio como mi único alimento. De vez en cuando un camión de transporte pasaba de largo, levantando una nube de polvo. A cada paso el cielo estaba mas alto y yo me sentía como un insignificante punto en la tierra. La soledad latía en mis entrañas, pero la verdad es que nunca me había sentido tan libre.

Al final, nada de esto importa. Siempre al final, solo queda la misma opción de siempre, respirar hondo, y avanzar, un pie detrás del otro hasta donde quiera que mis pasos me lleven ahora.


martes, 3 de diciembre de 2024

"FIEL AL LIBRO".

 

Por el aula de lectura de Santa Adela en Motril lleva mucho tiempo pululando una niña ( no tendrá más de 12 años) que va camino de ser una ratona de biblioteca. Ya me sorprendió hace 4 años cuando desechaba los libros del " Barco de vapor" y cogía literatura pesada. El viernes pasado llevaba asido de la mano el libro: " La luz que no puedes ver" de Anthony Doerr. Me comentó que había visto la miniserie y quería ver si era " fiel al libro", con esas palabras propias de un adulto se me expresó la niña. Y claro ya me picó la curiosidad y el fin de semana vi la serie.

He de decir que quizás es porque, a mi pesar, me hago mayor y son estas pequeñas cosas las que hacen que me emocione, o quizás, porque la energía y felicidad que transmite esta pequeña actriz me ha cautivado desde el minuto uno de esa joya que es "La luz que no puedes ver" de la novela homónima de Anthony Doerr.

Como la sonrisa pura e infantil de ese rostro, marcado por el velo de la oscuridad, puede transmitir más luz que el astro rey. Al menos, yo así lo he sentido y es que, esa es la magia de el séptimo arte pasado a la pequeña pantalla. Una historia impecable con un trasfondo de personajes pequeños pero de una enormidad humana que sobrepasa la pantalla.

Pero hoy me gustaría escribir acerca de esta pequeña estrella que me ha conquistado el corazón. Descubrir de nuevo la fuerza de un pequeño ser en una sonrisa, algo sanador y que hace que uno se reconcilie con una sociedad donde, a pesar de todo, siguen apareciendo estas pequeñas joyas que brillan con luz propia. Y ese es el caso de esta serie y de esa niña cuya sonrisa y expresividad me ha atrapado. Este es mi pequeño tributo.

Ojalá tenga una larga vida, feliz y plena. Y que algún día, esa emoción que ha transmitido, se le devuelvan por mil. Porque pocas cosas hay más potentes y emocionantes que la brutal sencillez de la sonrisa de un niño. Se llama Nell Sutton y es actriz. Desde aquí, le doy las gracias por hacerme sonreir y emocionarme con su primera interpretación. Porque no tengo la menor duda de que esta seguro que será el comienzo de mucho más. 

Nunca dejéis de soñar y que nada frenen vuestros sueños. Y doy fe que durante las aproximadamente cuatro horas que dura la miniserie el relato es hipnotizante, tenso, épico, y te tiene expectante sentado en el sofá esperando el desenlace. La banda sonora ayuda muchísimo a ponernos en situación, tanto cuando la épica surge como cuando la tranquila voz de Marie-Laure invade la noche a través de las ondas radiofónicas, y es que "Claro de luna" de Debussy nunca falla.

PD: Tanto Marie-Laure en su niñez interpretada por Nell Sutton y por Aria Mia Loberti en su edad más madura son invidentes en la vida real. Y sobre la niña de Santa Adela no me cabe la mínima duda que llegará donde se proponga. Y que ahora me tocara leer el libro por si es " fiel la película ".



lunes, 2 de diciembre de 2024

LA PÁGINA VIGÉSIMO QUINTA.

Yo te vi; recuerdo que te vi la primera vez en la página vigésimo quinta de aquel libro polvoriento que cayó en mis manos, te vi en aquel momento en que paseabas con el pañuelo negro por el borde de una playa tranquila mientras saludadas nadie sabe a quién, en el mismo instante en que en mis ojos estalló la tormenta.

Desde esa página del libro te tengo en mi retina grabada. Es que alzo la vista y te veo en un rayo de sol, en una pizca de brisa, en una gota del mar. Te veo entre  los poros de mi piel, en el rizo de mi pelo.

Te siento mezclada con toda la fuerza del viento, con la velocidad de un rayo, con toda la intensidad de la lluvia. Te siento en cada latido de mi corazón roto, en cada palabra pronunciada, en cada pensamiento. Te hablo con el futil pensamiento que puedas escucharme; Te leo creyendo que puedas salir de la página, e imagino tu cara, tu mirada, tu expresión. Realmente creo que siempre es así, tan increíble para mí, tan difícil de admitir, tan imposible de entender. 

Te extraño a cada paso de página que doy, a cada instante que pasa entre hoja y hoja, a cada segundo que se evapora entre los renglones. Y sé que en cuanto acabe el capítulo final y cierre el libro te recordaré siempre; sin miedo a pensar que cuando devuelva el libro a su estante que duerma el sueño de los justos pueda olvidar acordarme de ti; por que tengo la certeza clavada en mi alma de que eso no pasará jamás.

domingo, 1 de diciembre de 2024

MICRORELATOS.

 

CONFESIÓN.

- Vamos a ver, relájate, mejora un poco el humor y después hablamos.

-No estoy de mal humor.

-Ya veo.

-Así es como soy yo.

-Entonces el problema no es tu humor, sino tu personalidad. No me gusta, para nada.

-Supongo que esa confesión nos va a ahorrar mucho tiempo en el futuro.

-Muy cierto.

Los dos se alejaron y nunca más se volvieron a relacionar, posiblemente fueron mucho más felices.


ACRÓSTICO.

N o quedan ya palabras.

O jos que se cierran.

S in un beso.

T iempo de olvido.

A nsia que se funde.

L ágrimas de sueños.

G ozos añorados.

I gnorancia lúcida.

A lma que se escurre.

S ilenciosa entre mis dedos.