martes, 28 de enero de 2025

NUBES.

Me gusta montar en tren, me gusta ver como a gran velocidad avanzo entre paisajes no habituales en coche. Apoyo el codo en el marco de la ventana y me pongo la mano en el boca aguantandome la cara. Me miro en mi reflejo que se produce en mi cristal y también miro el reflejo de otros para fijarme en sus aspectos. Suelo escuchar música o leer durante el trayecto, o a veces solo me da por observar por la ventana las nubes e imaginar sus formas.

Y es que los humanos sentimos la extraña necesidad de mirar arriba, ya sea de día, de noche o en plena tormenta; algo nos dice el cielo a todas horas. Quizás sea un sueño perpetuado mirando la inexpugnable esperanza que creemos que mora más allá de las nubes. O simplemente… que nos gusta coleccionar en nuestras retinas paisajes nubosos que mutan con los vientos. Mientras todas estas esculturas de celeste vapor y puntos salvajes patrullan sin mirar abajo con sus extrañas formas…

Una vez llegado a destino salgo de la estación y me adentro en un parque. Lleva un rato el día Amanecido, pero el sol aún no muestra sus rayos y el aire se ha tornado casi irrespirable, cálido y húmedo como uno de los tantos días de mediados de enero. Sobre el horizonte el cielo poco nítido presagia la inminencia de alguna tormenta que seguramente traerá una limpieza en el ya de por si contaminado ambiente.

Tumbado en aquel banco del parque a modo de tálamo alejado del centro, vuelvo a  contemplar las nubes. Las veo pasar impertérritas a lo que sucede a ras de suelo, mientras yo en ese suelo veo la vida pasar  esperando que tras mi esfuerzo a las claras inútil, pasará algo. Llevo tiempo con la cabeza embotada. Una pregunta como el estribillo de una canción se repite en mi cabeza: Si no me paro de esforzar, de luchar, ¿Por qué no llega mi recompensa? ¿Cuánto tiempo más debo esperar?

Cierro los ojos cuando el sol comienza a escapar de las opresoras nubes. Me duelen. Los tengo irritados y sensibles tras tantas noches de insomnio. Tengo demasiados sentimientos encerrados en ellos. Algunos llevan tantos años que aunque  los quisiera dejar salir y liberarse, éstos habían decidido quedarse y hacer un agujero más grande y profundo en mi interior. Una agradable brisa corre por el ambiente trayendo consigo frescor, olor a pino y lluvia. Tras unos minutos con los ojos cerrados, una gota cayó en mi mano y tras un par de pestañeos, otra gota se posó en mis labios. 

Abro la boca instintivamente esperando más gotas. Necesito refrescarme. Las gotas empiezan a ser más constantes. Comienza a llover de forma copiosa pero yo no me muevo un ápice. Quiero empaparme, quiero ser nube, quiero ser brisa. Querría ser lluvia  que todo lo moviese, que todo lo renovase, que todo cambiase, para bien o para mal, pero que cambiase. Porque lo que se dice limpiar u olvidar, nunca se podrá ni con un diluvio universal.

lunes, 27 de enero de 2025

LEER. ESCRIBIR, JUNTAR LETRAS...

El reflejo en el cristal de la mesa donde escribo de la taza donde pongo mis bolígrafos hace el mismo efecto que mi silueta reflejada en el suelo por el sol de media tarde. Siempre tratando de buscar la salida a los pensamientos equivocados para tratar de no hacerme mas daño. 

Quizás podría pasar horas mirando mi taza de bolis sobre el escritorio, al fin y al cabo ¿quien sabe si solo ves la taza o estas en tu mundo? Yo suelo crearme un mundo lleno de expectativas que nadie suele lograr, quizás porque así veo que no sólo yo no logro todo lo que quiero o quieren de mi. Me gusta soñar despierto, dormido, embelesado, en la calle, en mi casa, en mi cama... 

Desde hace un tiempo relativamente corto paso el día observándome y dejando de observar tanto a los demas, ahora me centro en mi y me asombro de mi mismo. Ver como puedo pasar de la euforia a la desolacion completa. Me dan ganas de agitar todo y esperar que salga espuma. Ha llegado el momento de no creer ni una palabra de nadie y tener que justificar cada cosa que haga. Que pereza da siempre demostrando las cosas que hago... ¿para quien? No lo sé; para mi mismo puede ser, no lo sé o quiero creer que no lo sé.

Aunque soy un pelín perezoso para escribir. El cosquilleo cuando cae la tarde se pasea por mi estomago como mil mariposas revolotean en un tarro. Y como si de una rutina se tratase tras mi cansancio y monotonía habitual cojo el libro que escogí leer y me desparramo en su trama, en su mundo. Sin más.

Aproximándose la hora siempre elegida por mi, las mariposas pasan de ser ávidas lectoras a plumas escritoras, cosquilleando mi barriga, miles de plumas desorbitadas al compás. 

Y en mi mente se empieza a deletrear pasajes, hurgar en la memoria, caminar entre destellos de luz, describir un paisaje idílico o por el contrario ralo. Escribir una historia donde se recojan en palabras, todos los sentires, pesares y pensares. Otras veces me miro a mí mismo y surge la idea de decir o repetir las cosas que volaron hacia otros tiempos y sin embargo se extrañan. 

Pero la mayoría de las veces trato de encontrar testigos en cada rincón de mi mente, seres que se aprenden de memoria los pasos del desorden, la decadencia, los amores, los haberes perdidos, los sueños, la mujer que sale y entra, el hombre que deambula por un territorio desconocido; seres de diferentes tallas aciertos y desaciertos que se unen en mi mente y confirman un continente para hacer yo contenido en un folio.

En definitiva; Recurro a las palabras porque creo que es el mejor camino para atraer nuevas o viejas compañías, o tal vez porque me sirven para conectar pieles, espacios y navegar en ellos; el hablar de lo irreconocido, de esas cosas que sólo se dejan ver desde la ausencia. Escribo porque las palabras justifican mis noches de sirenas y eclipses, los días estériles y fecundos, además me ayudan a soportar la ausencia, el dolor y la desidia. Las palabras me llevan a trepar muros, acariciar prados o subir volcanes.

Por cierto; Llevaba unos días sin fumar y ayer no aguantaba las ganas y me compre un paquete. Leyendo el mensaje de "Fumar mata" se me vino a la mente que fumar mata al igual que la envidia, el odio, el sufrimiento, la pobreza, el hambre, los celos, la pena, la desolación, la soledad... Hoy en día todo "mata" y da "cancer", hagas lo que hagas todo te puede matar. Mientras escribo me fumo un cigarro; Procuro estar relajado, tranquilo, desconectando de todo lo que satura mi mente y mi alma para abrirme a sentir otra noche en duermevela. Una duermevela relajada y apacible, espero.

miércoles, 22 de enero de 2025

RELACIONES ABIERTAS.

Las relaciones abiertas son un poco como la Nocilla de fresa o la Fanta de piña en los 80. Parecían cosas muy modernas, atractivas y avanzadas para la época pero en el fondo sabías que aquello nunca iba a poder funcionar bien del todo.

Tampoco es que las relaciones tradicionales funcionen mucho. Pero a la gente le cuesta más el riesgo de lo nuevo que el anquilosamiento de lo viejo. Quizás sea que sin riesgo ,el mundo no avanza.  Ya lo decía Oscar Wilde:  "la diferencia entre un capricho y un amor eterno es que el capricho dura más."

El amor romántico para toda la vida, mutuamente y perfectamente correspondido con la misma intensidad e implicación, es como el orgasmo simultáneo: algo que sólo ocurre en las películas malas. Seamos realistas; En la vida real, su búsqueda frenética y obsesiva solo conduce a la frustración, a la insatisfacción y a la infelicidad. Por eso esta sociedad está llena de machirulos frustrados, de mujeres insatisfechas y de relaciones tóxicas de dependencia emocional.

Decía Albert Camús que"no ser amado es sólo una simple desventura; la verdadera desgracia es no poder amar" . Por eso, en esta sociedad tan competitiva en la que nos ha tocado vivir, donde los odios, inquinas y las envidias andan sueltas, donde todo tiene un precio y todo se compra y se vende, el amar de forma gratuita y desinteresada, sin el yugo limitante de la justa correspondencia, es un acto revolucionario.

Amar es otra cosa; Y no es cuestión de ir de sobrao por la vida. Por supuesto que también me gusta sentirme querido, pero eso no depende de mi; lo que de sí depende de mí es querer; y en eso es en lo que intento centrarme. Porque querer y empatizar es lo que me conecta con los demás y yo hace ya mucho tiempo que comprendí que necesitaba a los demás, que nunca sería autosuficiente, que nadie puede serlo y que hasta para rascarme la espalda y que se necesita la  ayuda de alguien porque hacerlo contra una esquina sólo alivia el picor de la piel pero no el del alma. Y esperar que el universo te conceda la abundancia que te mereces mientras tú te centras en buscar tu identidad en la pelusilla de tu ombligo. Es la lógica del narcisismo, pero  que a la larga deja solas y rotas a las personas.

martes, 21 de enero de 2025

BUSCANDO EL SILENCIO.

La tarde grisácea invitaba a caminar sin rumbo predeterminado. Donde los pasos me lleven guiados por los sentidos, pensé. No es fácil encontrar silencio en este mundo moderno. Si la definición de un lugar tranquilo es aquel en el cual, durante media hora, uno no oiga sonidos creados por el hombre. Las ciudades nos sumergen en su ruido y nos acostumbramos. Los autobuses muelen una y otra vez sus engranajes, las motocicletas roncan, los altavoces de megafonía azotan, miles de motores hacen combustión, los camiones y sus estridentes cláxones. Empecé a navegar, sin rumbo fijo, sin una meta ni un lugar al que dirigirme y me perdia tantas veces como caminos escogia.

Ya cansado de caminar hice una pausa. Miré el paisaje, busqué el color azul del cielo, pero sólo encontré el verde en el horizonte. Estaba frente a un bosque; me alegré de haber encontrado el verde y supe que estaba en el lugar exacto.

Salí buscando respuestas a lo que no hay; busco posibles en medio de los imposibles, busco el silencio en medio de un concierto de musica, busco el amor entre las nubes... Así es la vida, un imposible tras imposible; luchar por algo que te dibujan muy fácil, que te lo ponen en la palma de la mano y a la hora de la verdad... luchas por un imposible, por algo que jamás llegará... porque buscas la felicidad y solo te encuentras lágrimas, recuerdos, sentimientos perdidos en ese baúl que es la existencia.

Cerca del bosque observé una senda flanqueada por helechos, espárragos silvestres e hinojos, hojas secas caídas en el suelo. Un amasijo de colores penetraron por mi retina. Distintos tonos de verde, de ocres, de troncos grisáceos, oquedades negras, flores amarillas, moradas, rojas,..., colores indescriptibles.

Mientras caminaba ya dentro de la frondosidad del bosque, con las manos, iba acariciando la rugosidad de los troncos, la suavidad de las flores, contorneando la forma de las hojas. Tomaba las hojas secas del suelo presionándolas con las palmas de las manos, a modo de trituradora, que luego soplaba al viento.

En un arroyo que surgió a mi paso comprobaba su frescor natural situando mi cabeza pegando al agua y recordé la frase de un buen amigo mío: " Rober; “Tú puedes cambiar el tono de sonido de un arroyo solamente moviendo una piedra”. Lo intento, pero todo lo que oigo es el ruido de mi mente: lo que olvidé hacer, lo que no debí decir...

Pero lo cierto es que cuando estás calmado y en este habitat el silencio vuela hacia tu mente y empieza a borrar todo lo que no es importante. Lo que queda entonces es lo que es real, lo tangible, lo que ves.

Mis pasos pausados se dejaban escuchar, acompañados por la danza tribal del viento al tropezar con las hojas. Bajo la suela se escuchaba el crujir de las pequeñas ramas, de las hojas secas. Las botas actuaban como apisonadoras y de vez en cuando presionaba con más fuerza para conseguir un chasquido mayor. 

En medio del bosque encuentro un pequeño Páramo ajeno a la frondosidad de los árboles ¿Cómo describir la belleza de este lugar? Es un campo abierto como la nave de una catedral, con el suelo tapizado de césped y margaritas. Al fondo hay un cúmulo de zarzales, en las que las moras resaltaban su color rojo oscuro invitando a paladear su sabor en su punto de maduración, impregnando las manos, boca y lengua de ese especial pigmento. Un manantial fluye junto a ellas de un agua que dejaba de ser insípida. Sabía a hierba, a monte, el sabor propio de la pureza.

La tarde grisácea se tornó  casi oscura y llegó acompañada por fin de una suave llovizna con su peculiar sonido al contactar con las hojas de los árboles, con las piedras, con la tierra, las gotas con su peculiar danza al son del viento. En ese momento se produjo la magia, reconocí el olor a verde. Desde ese momento supe que los colores tenían olor, el color de la tierra, el color de los árboles, el color de las plantas. Todos esos colores tenían su olor característico y su conjunción dejaba una fragancia  imposible de describir que te envolvía, penetrando por todos mis poros y proporcionándome una sensación de absoluta paz interior...

Solo un cúmulo de preguntas me surgieron; la vida, ¿que es la vida? ¿felicidad?...¿llantos?...¿imposibles?...¿la vida es un regalo?...que es la vida... Ojalá fuese esto.

domingo, 19 de enero de 2025

EL PARAGUAS ROJO.

A través de una calle vacía en una noche oscura cómo el cielo de la boca de un lobo va caminando mi cuerpo a paso rebelde. Amenaza lluvia y frío pero mi cuerpo va ardiendo en la desesperanza de haber amado y haber perdido; de amar del todo, y de perder amando. Entre dudas y suspiros ando entre calles que susurraron venturas; de dicha, de altura, de pasión, de locura. Calles que lloran hoy tristezas, heridas, dolor y culpa. Vieron los días en que lo que pudo ser no fue y lo que debió ser se desvaneció.

Entre penumbras y nostalgias, abrumada por sí misma, se encoge mi alma. Cada paso es un dolor del pasado; vivo todavía atrapado en aquel sol de verano, que envolvía cálido mis sueños y añoranzas disfrazados de persona rebelde; de piel de esperanza. En cada tú y en cada yo había una casa sin muebles y un corazón sin amor...

No quiero renegar de nada, pero si gritar dejando escapar el dolor que arremete en mi interior buscando libertad, queriendo apoderarse del amplio lugar que reservé para tu recuerdo. Si voy a guardarte dentro de mí, no será como ahora... será como la primera vez que te vi.

Recuerdo ese día como si fuese ayer; ese día donde la claridad del cielo estaba escondida entre las nubes grises que amenazaban en descargar su ira en forma de lluvia, que se vertía inclemente sobre la ciudad. Y sus pesadas y frías gotas descendían una tras otra, golpeando sin miramiento ni clemencia a quienes tuvieran la osadía de avanzar en la intemperie.

La lluvia cae sin piedad, lavando las calles. Bajo la lluvia, los recuerdos se resbalan en mi mente como gotas por el cristal. Cada charco que se forma delante mía es un recuerdo del pasado. En cada gota, un susurro de situaciones olvidadas, de cariños lejanos, de risas pérdidas, de nostalgia del ayer.

Recordé algo que dijo un buen  amigo mío tomando un café un día tal cual de lluvioso como hoy: ¿Te has parado algún día a escuchar hablar a la lluvia?, siempre nos dice algo; al caer crepita, pero si cae muy rápida tamborilea. Su mensaje depende de las estaciones; en primavera nos dice "despierta la vida empieza", en verano llama a refrescarse, en otoño te llama a ver los colores que la naturaleza brinda, y en invierno dice cúbrete y guárdate del frío. No olvidaré ese momento, tan repentino y mágico como un relámpago, en el que un paraguas rojo se alzó sobre mí, defendiéndome del azote incesante de un enfurecido cielo.

No olvidare el rostro, sereno e iluminado de quien me ofrecía cobijo en su paraguas; aquel cabello y esos ojos, profundos y amplios como si fuesen el final del otoño, que daban refugio al temeroso azul del cielo. No olvidare esas palabras, que se alzaron sin ninguna dificultad sobre el ensordecedor estallido del trueno, envolviendo mis oídos con una sutil pregunta: ¿Compartimos mi paraguas?.

De vuelta a la realidad; Hoy el azul del cielo se escapo de sus ojos mientras que el gris se refugió en los míos. Y la legión de gotas de lluvia avanzan sin descanso por el valle de mis mejillas. En cada paso que doy, el ruido del agua al caer, acompaña mi soledad. Camino sin prisa, dejando que el agua borre mis huellas. Si deseo recordarte, será como esa primera vez. Con la esperanza de que cuando el tiempo deje de correr, estés ahí. Protegiéndome como lo hiciste aquel día y tu compañía me guie en ese desconocido camino a casa al abrigo de ese paraguas rojo.

viernes, 17 de enero de 2025

ESTE AÑO.

Gracias a todos los que coinciden conmigo en mi muro de mis redes sociales y me dibujan sonrisas. Gracias por dejarme creer que a través de un relato corto o una reflexion la vida se puede contar, sentir, llorar...y pensar. Os agradezco que forméis parte de mi pequeño mundo, de mis quejas, de mis penas y de mis muchas alegrías. Gracias por ayudarme algunas veces a ver la araucaria torcida, por reconducirme con consejos, y maniobrar mi corazón de junta letras rebelde, entusiasta y fantasioso. 

Gracias por hacerme volar sin ser etéreo, todavía ando en ello. Gracias por tanto, por adjetivar muchísimas veces mis días. Gracias a mis amigos cercanos por ser el eco de mis palabras, por ser los médicos que sanan con la mano abierta y el abrazo apretado. Gracias por corregirme sin desmenuzarme ni tan siquiera agrietarme. Gracias a los buenos días y noches, a los no tan buenos, a los adioses que no fueron un final.

Gracias por empatizar muchas veces con el trozo de mi vida que os regalo a diario. Gracias a todos por formar parte del agua que riega mi jardín. Gracias por florecer a mi lado, por ser la melodía de un día cualquiera. Que mi muro que es el vuestro siga siendo un paraje en el que seguir construyendo sueños, de los que no se derriban, de los que se cumplen si tienes fe, de los que seguirán haciéndonos querer vivir con al menos una sonrisa. ¡Gracias a todos!

lunes, 13 de enero de 2025

DAR LIBERTAD.

Arturo tomó consciencia en ese momento en el que termina todo, en el que ella se alejaba sin mirar atrás y contemplaba como su figura se iba haciendo cada vez más y más pequeña desdibujándose hacia el horizonte, y fue en ese instante cuando surgió en su mente mil palabras y no acertaba a decir ninguna, buscando quizás inconscientemente e inútilmente argumentos ante una decisión inapelable.

La impronta de su partida dejó patas arriba su mundo. En ese definitivo instante, en el que la puerta se cerraba ya para siempre, los recuerdos de los momentos vividos caían sobre el como una losa, el aire se llenaba de incerteza creciente, se le hacia difícil respirar y el ánimo decaía, herido de muerte por la indiferencia y una cierta negligencia de los últimos días.

Repuesto del impacto inicial, le surgió la resignada aceptación, y acatar la decisión de ella y fue hasta capaz de conjurar y balbucear un buen deseo para esa nueva vida que se le abría a ella. Pero su mente le decía que esa era una forma de heroísmo estúpido, de ese que tanto apreciaba, en el que se inmolaba por nada, al que nadie valora ni conoce, y que no tiene sentido excepto para sentir que hacia algo bueno por la persona a quien amaba, aunque esta ya nunca lo vaya a saber.

Pero, quizás sí que sirva. En el medio del remolino, cuando no hay timón ni esperanza, cuando ves que el viento te arranca las velas y desarbola tu vida, ese pensamiento positivo, desinteresado y sincero puede ser un pequeño rayo de luz entre las negras sombras que te rodean, efímero pero intenso, algo a lo que asirse en el naufragio de lo que fue una hermosa nave, que conoció islas y saludó faros, que se meció en las calmas y navegó en las tormentas, que tuvo rumbo muchos años, por más que ahora solo sea una olvidada ruina en el fondo del mar.

Y llegó a entenderla porque en algún momento estas consciente de lo que realmente quieres, sientes, dices y haces, pero luego, justo un segundo después te das cuenta que donde estas no es donde quieres, lo que sientes, no es real, lo que dices, no lo entiendes y lo que haces, no te gusta, no te gusta saber que las cosas no son como quieres  y tampoco te gusta mentirle, mentirte a ti, dándote cuenta que todo incluso para ti es una farsa, no sabes hacer algo que no sea hallarte defectos, hallarte problemas, y tu principal problema es ese, tratar de demostrarte, aun que sea solo a ti, que todo esta mal en tu vida, tratando de convencerte de que como te sientes no es correcto, que todas las felicidades del día fueron falsas.

Pero eso no es así; muy en el fondo alguna parte de ti sabe, que eres feliz, que disfrutas de lo que dices, haces y piensas, que disfrutas de tu forma de ser, y después de pelearte contigo mismo, crees que tu felicidad es solo una mascara que en realidad es toda tu felicidad, solo otro rostro de ti, que amas, y disfrutas plenamente, eres feliz acéptalo y vive con eso, porque de otra forma, solo creerás que es una mascara, lo cual jamas fue verdad, por que en realidad esa "mascara" la disfrutaste mejor que nunca, cada vez que la usas eres la persona perfecta la persona que quieres ser y en que en realidad eres.

viernes, 10 de enero de 2025

VIVIR, VIVAMOS...

"Una vez que hayas probado el sabor del cielo, siempre mirarás hacia arriba"

-Leonardo Da Vinci.

Vivir es caminar para que cada día cuente, que lo andado sume, en recuerdos, en vida, en el comienzo de nuevas cosas por cumplir. No le neguemos la razón a este viejo poeta y sabio filósofo llamado Emerson que decía que "No hemos de contar los años de un hombre hasta que no tenga otra cosa que contar"...

Porque vivir es asumir riesgos. Vivir es tener que elegir, es acertar por el contrario equivocarse. Vivir es lanzarse al vacío con los pies en el suelo. Vivir es mirar donde miran todos y ver lo que nadie ve. Vivir es crear, es sentir, es llorar y reír. Vivir es ser generoso a la par que ambicioso. Vivir es distinguir entre lo sincero y lo falso. Es abrazar con el alma y no con la razón. Vivir es pisar fuerte y hacer retumbar el suelo. Vivir es moverse para no dejar de vivir. 

Pero tenemos que recordar que no todo el que respira vive, no todo el que camina o te rodea vive. Y por supuesto vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Ahora; afrontamos con viento de popa y la mirada puesta en la proa un año que comienza, con esperanzas, anhelos y promesas por cumplir, unas se escribirán en la piel de nuestra memoria y otras se quedarán en el tintero, quien sabe, esperando su momento. Como dicen nuestros hermanos Cubanos. "Lo que sucede, conviene." Dejamos hace días atrás un año, de idas y venidas, amores y desamores, risas y llantos, amigos y decepciones, lecturas y escrituras, triunfos y fracasos, lecciones aprendidas...en definitiva, vida.

Yo pienso comenzar esta nueva andadura, y lo haré firmemente, con una sonrisa, por muchos motivos. Por lo vivido, lo aprendido, el polvo que siempre he tenido que  sacudirme para seguir, los nuevos y viejos amigos, las decepciones y tropiezos de los que sacar buenas lecciones, las reuniones, abrazos. Las perdidas que nos miran ahora desde algún lugar, de las lecturas que nos han hecho felices, de las miradas que no necesitan palabras, de vivir. Así lo pienso tomar yo.

Y por eso: Por todo ello, os doy las gracias a cada uno de los que me leéis, de los que me habéis echado en brazo sobre el hombro cuando lo necesité, por las sonrisas y las tertulias  interminables donde todo está bien. Por los buenos y malos momentos compartidos porque son el mejor pegamento donde se afianza ese otro puro amor que es el de los amigos y amigas.

📷 La playa Tottori, Japón, conocida como la "Playa de los Diamantes" debido a la apariencia brillante de los granos de arena mezclados con la nieve, que crea un efecto similar a los diamantes esparcidos por la costa.

sábado, 4 de enero de 2025

OS CUENTO ESTO.

Los días de invierno son maravillosos cuando uno se sumerge en la calidez del hogar. Con un café, ese elixir oscuro y aromático, que nos envuelve en un abrazo reconfortante. Es necesario encontrar momentos en los que no tengamos que salir de casa, momentos que se vuelven extraordinarios. Revolver en los cajones, descubrir objetos olvidados, recuerdos guardados y pequeños tesoros que alguna vez fueron especiales y que pueden volver a serlo.

No me refiero solo a objetos, sino también a la mente. Recordemos que somos sin exigirnos demasiado, sintamos que somos seres vivos y, lo más importante, que tenemos nuestro lugar en el mundo. ¿Os acordáis de aquella película "Los mejores años de nuestra vida"? Pues yo tampoco. Pero me ha venido a la cabeza al pensar que, para mí, precisamente el 2024 no ha sido uno de esos años, precisamente. Tampoco es que haya sido de los más  malos; pero lo que empezó con bastante equilibrio, mucha ilusión y buenas vibraciones, en algún momento del año se perdió, se truncó y solo al final se ha podido apañar un poco.

Os cuento esto (que a vosotros seguramente os la trae al pairo) porque estamos a 31 de diciembre y a los humanos en esa fecha siempre nos da por hacer balance del año que acaba; es como si a las 12 de la noche fuéramos a entrar en bucle temporal, una dimensión distinta y desconocida y fuera imprescindible entrar purificado y con las cuentas vitales saldadas. Que digo yo, de paso, que después de 500 años de calendario gregoriano se podría hacer un pequeño cambio y que el fin de año cayera el 31 de julio en vez del 31 de diciembre, así los del hemisferio sur sabrían lo que es despedir el año en una fría plaza llena de gente expeliendo vaho y virus y mocos  y saltando y bailando para no morir de hipotermia y yo vería cumplido mi sueño de celebrar el fin de año a la orilla del mar en bañador  y  con 12 cerezas en vez de las uvas. ( Aunque aquí en Motril poco nos falta para llegar a eso )

Mientras esto se estudia y se toma en consideración, volvamos al balance y a ese imaginario punto de inflexión del cambio de año. Mañana, ya lo sabemos, será un día como hoy. Yo seguiré siendo el mismo estúpido sentimental e iluso que seguirá tropezando con la misma piedra y los mismos gilipollas y en Gaza seguirán muriendo asesinados niños inocentes. Pero lo importante de estos días es la catarsis, la renovación de las ilusiones y las esperanzas. Y para eso tengo y espero seguir teniendo un nutrido grupo de buenos amigos que me ampara y protege. Para ellos deseo lo mejor, para los que están y para los que faltan, para los que son y para los que han sido, para los reales y para los virtuales... para la buena gente, en general.  Por eso mi lista de propósitos es muy breve: querer y cuidar  a esos amigos y mantenerme con las fuerzas necesarias  para defenderlos de la tristeza y de la adversidad, conservar el coraje imprescindible para gritar fuerte contra las injusticias y atesorar la sensibilidad suficiente para disfrutar las presencias, recordar con cariño las ausencias y admirar las esencias.

viernes, 3 de enero de 2025

POR MUCHO QUE DUELA.

Hay lugares que te marcan, hay pueblos que se quedan con algo de ti, personas que no olvidaras y objetos que querrás guardar siempre.Estoy de nuevo en la ventana, observando como los astros son felices a lo lejos, mientras que aquí el viento sigue intentando secar las goteras que yo no puedo tapar.
Por mucho que me duela o que me parta el corazón, sé que las personas a las que traicione o mentí alguna vez jamás me perdonaran, por mucho que este de rodillas a diario mientras busco su perdón, sé que jamás volverán a verme a la cara, así que solo llenare esta bañera vacía con las goteras que sale de mí, ¿seré yo el que este vacío ahora?, no lo sé, sin embargo tal vez pueda ahogar mis gritos cuando esté realmente lleno.
Quizá he sido producto tan sólo la corriente de las altas expectativas de los demás que he seguido sin rechistar, sin pensar que eran inalcanzables.
Y a pesar de todo, no es éste un discurso de bandera blanca ondeando por la resignación de la derrota.
Sólo escribo palabras en voz alta porque, en este momento, me es necesario hacerlo. Y luego las dejó marchar.
Al parecer descubrí bastante tarde el costo por vivir, ese precio que debemos pagar por todas las risas, los buenos momentos, los detalles que se quedan grabados en la capa más profunda del corazón.