jueves, 26 de diciembre de 2019

TIEMPOS DIFÍCILES.




Se avecinan tiempos muy difíciles para los optimistas.En este mundo hecho ahora de paja; todas las personas portan una caja de fósforos en sus bolsillos.

martes, 24 de diciembre de 2019

SIN MIEDO. (La piel del lobo)

Soy una persona que no le tengo miedo a nada. Entre otras muchas cosas creo en la razón y en la lógica, motivo por el cual las sombras de la noche y los secretos que aguardan en su interior no me aguantan en el duelo de miradas. Ni el sonido de los casco de los caballos al galope de los siete jinetes del Apocalipsis me pondría minimamente nervioso si vienen algún día.Para nada la concepción de la existencia del infierno me produce el mas mínimo terror, yo lo he visto de cerca hasta falsamente antojarse como una realidad ineludible. 

Ese averno donde reinaría ese fantoche con patas de chivo y largos cuernos coronando su cabeza, yo siempre lo he visto como un estereotipo tan premeditado y estudiado para intentar causar el máximo pavor posible, que al final me ha acabado por dar risa. Aunque como cualquier mortal, ignoro que es el purgatorio, o de que se trata, tan solo puedo idealizarlo, hacerlo mío, y esperar que, llegado el momento, sea solo un lugar de transito. No creo que el infierno y el castigo que se supone por nuestros pecados, le haga siquiera sombra a esta realidad cotidiana, por eso no le tengo miedo a nada que no sea tangible.

No le temo a mis semejantes, y de existir, los fantasmas y espectros que suelen aparecer con algo que decirnos al oído en la oscuridad no me causan el mas ínfimo pavor ni recelo. Los designios que me depare Dios o los planes del Diablo no me quitan el sueño, por que ya apenas duermo. La otra orilla, la cual aquellos que vuelven a la vida tras acariciarlos brevemente la muerte la describen como el sendero a seguir para llegar al lado del creador, se me antoja un camino largo, sinuoso e intransitable, por lo tanto imposible. Creo en el vacío absoluto que envuelve a aquellos que cierran los ojos para no volver a abrirlos, y no lo temo, si no que comprendo que como la noche al día, este es el final de toda vida.

Y sin embargo mírame, ¡ mírame por favor !. Las manos me tiemblan, los ojos me lloran y siento algo que me corroe desde dentro.Siempre me decían que si no le tenía miedo a nada, nunca seria un hombre. Así que mírame por favor, contempla lo que has hecho. En el momento que has vuelto cánido mio, me has hecho un hombre.

lunes, 23 de diciembre de 2019

UN MILLÓN DE AÑOS PARA OLVIDAR.

Dos desconocidos... dos personas que se aman y se vuelven completos desconocidos sin saber cómo ni por qué. 
Quizá ninguno de los dos supo que el otro pensaba en él, quizá ninguno de los dos se atrevió nunca a decirlo. Dos personas que son tan parecidas pero que llevan vidas tan extrañamente diferentes que solo pudieron vivir tan mágicos e intensos momentos durante un breve periodo de tiempo... En el fondo ambos sabían que nunca resultaría, que nunca conseguirían salir adelante; pero ambos lo desearon, durante un tiempo, desde lo más profundo de su corazón. 

El silencio los envolvía sin remedio; no un silencio compartido, un silencio entre amantes; aquel silencio era tan destructor como si de ácido puro se tratase; un silencio que crecía y se hacía cada vez más duro e inquebrantable...Siempre soñé un millón de veces con escuchar su voz, pero no pude soportarlo al oír el primero de sus susurros. Cuando su mirada me atravesó contándome todo aquello que mis ojos se morían por saber, supe que tenía que huir; y apenas tuve tiempo de reaccionar y salir despavorido cuando se dispuso a darme ese beso por el que un día vendí mi alma al diablo. Pensé que realmente había sido una suerte haber conseguido escapar antes de que hubiera sido demasiado tarde. 

A punto estuve de estropearlo todo cuando ya solo me quedaban un millón de años para tratar de olvidarla. Curiosamente son más las respuestas que yo quiero darte que las preguntas que tú quisieras hacerme. Sé que tienes derecho a todas ellas porque un final sin respuestas es un final que no deja seguir, no deja pasar página. Quisiera no ser el asunto pendiente de nadie.
“Malditos los enamorados, que al principio de su historia no creyeron que lo suyo era para siempre”

viernes, 20 de diciembre de 2019

PERSPECTIVA DESDE EL ESPEJO.

Desearía muchas veces poder expresarme con claridad ante la gente que quiero y me aprecia, los cuales ellos sin darse cuenta forman una parte importante de los pilares de mi vida. Pero no encuentro por más que busco la forma de hacerlo, siento que al contarlo demostraría esa vulnerabilidad que de pequeño mostraba y me costaba el rechazo, por no decir la inquina de muchos. Para mí me resulta enormemente fácil escribir lo que siento. Pero cara a cara me siento pequeño, estúpido por no ser capaz de expresarme sin tapujos y cuanto menos de mostrar un mínimo de afecto. Cuando sufres tanto en una etapa de tu vida, desearías poder borrarla... 

Te es muy difícil acercarte a alguien y darle un abrazo. O decir un "Te quiero". Soy tan frío y tan cálido a la vez, que me aterra. Me desconcierta tanto sentirme así. Hay algo que me frena, que me impide desahogarme, ser tan reservado da quebraderos de cabeza constantes. No por ello me voy a hundir, pero sí reconozco que muchas veces he necesitado llorar de rabia e impotencia y cuanto mas si el lobo suelta una voraz dentellada. Dentro de mi, hay algo que me dice que no tire la toalla, soy fuerte, y que aunque se que navego entre tormentas, tendré que seguir adelante. Todo esfuerzo tiene su recompensa. Me siento identificado con la corteza de los arboles; opacas, sin brillo ni resplandor. Silentes corazas del corazón del árbol.Y me digo a mi mismo: Roberto, exige a la razón alcanzar nuevos niveles de adaptación...y tu, acompañala sin volverte autista como defensa emocional.

Emancipada mi expectativa de vida y liberto de un autismo total,Escribiré todo cuanto se me venga en gana, leeré hasta las etiquetas de los productos de limpieza. Criticaré al mundo con el ceño fruncido, porque escribiendo y leyendo me siento mas yo. Y así me alejo del reflejo que me producen las cortezas de los arboles.Ya sólo necesito tomar un poco de distancia para ver las cosas con perspectiva. Relativizar las cosas me ayudará a comprender que lo esencial, lo realmente importante, le resulta invisible a mis ojos. En definitiva no buscaré mas el sentido de la vida, porque puede que no vaya en el mismo sentido que ella.

jueves, 19 de diciembre de 2019

UNA NOCHE CÁLIDA DE INVIERNO.

Hoy para ser invierno la noche invita a tomar un poco el aire entremezclado con el silencio sepulcral de la calle, un silencio lejos de ser insultante produce un efecto placentero en los oídos. Salgo al balcón y enciendo un cigarro. Hoy me sabe diferente a otras noches. Quizás porque es un vicio que dejé hace tiempo y ahora instintivamente estoy volviendo a retomar. No sabría decirlo con seguridad, pero me temo que es el primer cigarro rutinario que me fumo en mucho tiempo. 

Quizás he cometido el craso error y he olvidado la sensación de antaño. Antes el humo del tabaco ahogando mis pulmones era la forma de decirle al tiempo que poco a poco me devoraba, a la vida que me pesaba como una losa y a la salud que me importaba un carajo morirme asfixiado. Más que nada porque vivía con la sensación que estabas a mi lado. Era esa sensación equivocada a todas luces, ya sabes. La misma que sientes cuando llegas a tu casa a las 6 de la mañana, y ves sobre el microondas las sobras del almuerzo. Creo que llaman a ese sentimiento “alegría espontanea”, o algo así.Hace días que las palabras se me agolpan en la mente y bien no se expulsarlas o por el contrario se me olvidan. Queriendo olvidar, hasta el vocabulario me hecha una mano. Pero me temo que tú no estás muy por la labor de ayudarme a no pensar en ti musa mia.Las cenizas que vuelan hasta el suelo desde donde estoy revolotean en el aire como si de una pluma se tratase, como un grito desesperado de mi confusión. La pena es que no estarás esta noche aquí para oírlo… 

Y pensar que fui yo quién te pidió tiempo para pensar si deseaba mas tus esporádicas visitas; aunque para no faltar a la verdad a veces siento expresar lo que pienso, y no le encuentro demasiado sentido. No sé si es que eras tú la que se lo daría, o era yo contigo. Es todo tan raro; ahora nadie me hecha la bronca cuando dejo las cosas por medio y habito como un ácaro en el sofá de mi casa. Siempre era la misma tonta discusión, que acabamos a almohadazos y entre risas estúpidas y al final pidiéndome que cogiera papel y lápiz. Ahora sólo se me viene a la memoria el sonido del brillo de tus ojos en mi cabeza, ese sonido que sólo yo sabía como era. Sí, puede que me lo inventase, pero era el mejor regalo que te pude hacer en todo ese tiempo. Crear algo exclusivamente para ti. 

Lo peor es que ahora que no debía existir, continúa haciéndome caer en la cuenta de que quiero que me sigas "agobiando".Si me pongo a reflexionar, podría llegar a decir que te odio. Que me agobiabas de una manera supina, que para madre con la mía ya había tenido bastante. Que no podía soportar tanta perfección compartida entre los dos. Si me pongo a reflexionar… Siempre creí que eso del amor era algo así como sentir cosas, pero en todo este tiempo que no vienes ya me enseñaste a plantearme tanto las cosas que ya no sé si tengo un corazón o un carburador de un vehículo ajado. Los creyentes se aferran a la fe para seguir adelante. Los ateos se aferran a la supuesta autosuficiencia de la que hacen gala. Yo sólo puedo aferrarme a la posibilidad de llegar el momento de darme cuenta de que si te dije que te marchases es que no eras para mí. 

Entonces, todos los parques del mundo le darán la razón a mis lágrimas cuando te pedí que nos separásemos. Sin embargo, por dentro algo me quema las entrañas, algo que cuando llego de la calle a casa veo en los niños que juegan al pilla pilla en la escalera del bloque llaman “amor”. La palabra que llenaba tus acciones y que a veces salpicaba las mías. Lo mismo al final todo se reduce a que estoy inyectándome mentalmente un placebo y todo esto puede ser una maniobra para compadecerme a mí mismo. Y eso es precisamente. Claro, si ya no estás cerca… Y tu compasión a distancia no le sirve de mucho a alguien como yo.

La confusión me colma el alma, y mientras le doy las ultimas caladas al cigarro oigo dos voces, como en esos dibujos animados antiguos, una me dice que te olvide de una vez y la otra por el contrario que deje el balcón abierto para que puedas entrar. Una me dice que te bese en cuanto llegues y la otra te de un golpe de indiferencia. Hasta ahora, lo segundo se me da muy bien conmigo mismo. Una indiferencia de varios meses, mental y espiritual. "El espíritu es solo tuyo amigo mio"… No me quedó claro cuando me lo explicaste antes de marcharte, pero si tú me dijiste eso a modo de sentencia será verdad. Me estoy obsesionando mucho, ¿sabes? Cuanto me gustaría alejarte de mi vida, olvidar que te necesito para escribir y restañar mis heridas emocionales en cualquier garito de mala muerte, donde se juntan borrachos y madrugadores y son fuentes dignas de plasmar en papel. Es un modo de sustituirte musa mía.

En fin, nunca llegue a pensar que lo que dura un cigarrillo fuese tan fructífero. Y lanzando la colilla aun humeante a la desierta calle y con la certeza de que hoy tampoco vendrás cierro el balcón que ya empieza a refrescar aunque a sido una noche cálida para ser invierno.
Dice El Talmud que un sueño que no se recuerda es como una carta que no se abre.El subconsciente nos da mensajes en nuestros sueños, recordarlos es importante, para poder leerlos luego como una carta llena de símbolos por descifrar. Cómo evitar la certeza, cómo darle esquinazo. Dónde están las excepciones, dónde los escondites. Me empeño en vivir en el tiempo verbal incorrecto, en escribir con la mano contraria y en hacer gimnasia con la camisa por dentro. Detrás de cada tú y de cada yo había una casa sin muebles y un corazón sin amor.

El optimismo de por la mañana va decayendo a medida que crece mi cercanía a la realidad y se agotan los esfuerzos por estar ilusionado. Pretendo despertar sin rutina, pretendo no mirar el reloj y lo que es más reconfortante, pretendo no pretender nada.El animal que llevo dentro empieza a contar el tiempo de su resurgir. El sentimiento se convierte en instinto y hoy cuando hablaba solo se oían aullidos. Enfrentarse a uno mismo, levantar la cabeza. ¿Quién fueras más que quien quisieras ser? Debiera entender, que no siempre la noche brilla por oscura. Vive con valor, ama con locura. 

Perdona y ríe, porque en diferentes caminos te encontrarás la propia vida. Rompe el pasado y olvida el hastío; sonríe al que esté a tu lado, perdona el peor castigo.Yérguete de nuevo, triste corazón. Aprende que en lo oscuro no verás ninguna solución. Olvídate de ti y busca más allá. Camina con fuerza hacia el valor perdido, vence tus miedos y pierde tus iras. Recuerda que en tu paso esta el propio camino, que nadie más sin ti recorrería.Esta noche abro el camino hacia la redención, mi sacrificio en el calvario te aseguró la vida eterna, reconciliándote con las lágrimas y los reproches recibidos. El agujero por donde se escapan mis valores y el calor del sol se hace más hondo, se olvida de a quien pertenece. Empieza a caminar dormido con ganas de enfrentarse a los prejuicios y sin miedo a que le vean beber solo.

Por todas partes los hijos del “no te olvido” y de los “no dejo de pensar en ti” ponen zancadillas a mis ganas de huir, a mis ganas de decirte que te quiero.No ceso de repetir en voz alta que me equivoco, no ceso de hacer ruido porque me tranquiliza, sólo cuando te toco mi relación contigo se basa en más que palabras. Sólo cuando estás en mi cama se concretan esas sonrisas nerviosas y esos temblores innecesarios en caricias estremecedoras y besos sin final predecible. Habia oído la palabra ausente en multitud de ocasiones y es justo ahora cuando entiendo su verdadero significado. Fugaces introversiones me habían dado alguna noción, pero hasta hoy, sólo hasta hoy había sido sólo un adjetivo para justificar tu omnipresencia.Toma el camino hecho, la senda de las flores, donde el sol brilla y donde no hay alimañas. La noche en la que habito y la guarida, que es mi morada, solo están dispuestas al cariño y la magia. Todas esas cosas que había perdido y que ahora quiero recuperar, ahora tú lo haces posible.Nada está dispuesto a abandonar nada, sin embargo tengo un pelo tuyo en mis manos que se niega a marcharse, que no se doblega a mis ultimatums. Me mira con desafio, se ensaña con mi debilidad y me obliga a pensar en ti.He asesinado a todos los cómplices, he borrado todas las huellas, he fabricado una cohartada y ahora me obligas a declararme culpable y a sufrir cadena perpetua. Soy un niño malo que pagará por una mirada, por unos besos, por una señal.La puerta de mi casa escenifica la tumba que me espera, el reino que me espera escenifica la puerta que quiero cruzar. La anfitriona de ambas cosas ironicamente es la misma, es la dualidad, es el enfrentamiento amor-desamor. Es lo que me mantiene alerta, lo que hace que no sea capaz de acostarme sin percibir el más mínimo movimiento sísmico en los cimientos de mi personalidad.

Allá donde tu te quedaste callada yo gritaba sin temor a ser escuchado. Veo como pasan las horas mientras imagino vidas enteras contigo.Me doy cuenta que soy uno más, me anticipo al final, me doy por vencido, me abate la idea de los días sin ti y sobre todo de las noches sin ti. Ha pasado un fin de semana más, quiere decir otra semana de espera, otra causa perdida.De camino a una noche oscura iba un cuerpo a paso rebelde. Ardía en desesperanza de haber amado y haber perdido, de amar del todo, y de perder amando. Entre dudas y suspiros anda entre calles que susurraron venturas; de dicha, de altura, de locura. 

Calles que lloran hoy tristezas, heridas, dolor y culpa. Vieron los días en que lo que pudo ser no fue y lo que debió ser se desvaneció. Entre penumbras y nostalgias, abrumada por sí misma, se encoge el alma por vislumbrar, el legado que en realidad vino a dejar. Cada paso es un dolor del pasado, atrapado en aquel sol de verano, que envolvía cálido sus sueños y añoranzas, disfrazados de mujer rebelde; de piel de esperanza.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

MIGRAÑAS.

Sin saberlo, pero con el paso del tiempo Alberto se dio cuenta que era un tipo jodido por la vida. Sus continuos cambios de estados de ánimo sobrepasaban sus límites; días muy nublados en los que nadie podía atravesarse en su camino. Días en los que se expresaba de manera gesticulosa demostrando todo su descontento hacia las situaciones de la vida. Y en cambio; en los días soleados mostraba su cara mas afable y amable.

Todas las noches; como si de un acto mecánico se tratase, hacia balance del día transcurrido en la que para su mayor desgracia solo sumaba continuos fracasos, que aumentaban en el tiempo en forma exponencial. Le costaba admitir a si mismo que se sentía un perdedor, aunque raras veces se olvidaba y esos eran sus días de sol. Perdedor de la vida, perdedor en las relaciones humanas, profesionales, alma pérdida y solitaria.

Sabía desde muy pequeño que en la vida no todo era color rosa,que tendría que acostumbrarse que esas cosas pasasen y tratar de gambetearlas con el mejor humor. Pero le costaba dios y ayuda enfundarse una mascara imaginaria.
Durante el día nunca faltaba el momento donde se autocriticara asi mismo. Si, él era el especialista en eso; "Todo me sale mal, para atrás, a medias; esto se va a ir a la mierda, en cualquier momento estallo". Lo extraño fue que nunca estalló. Siempre fue el perfecto imán de la desgracia con suerte. Algunas veces conseguía hacer volar su imaginación; abstraerse del mundo real y de la vida cotidiana. En esas tardes de vuelo, deseaba nunca aterrizar, quedarse suspendido en sus sueños sin ser visto por nadie y ejercer cierto control desde la alturas de su mente. Esa situación le servían para replantear el significado de sus actitudes; queriendo revertir la historia de su vida, la del barrio, ciudad o ya puestos a ser ambicioso... del mundo. Pobre orate, no sabía o no quería entender que no llegaria nunca a ningún lado.

ya a los amigos les era costoso hacerle admitir lo bajo que estaba y lo peor que le podía suceder.
Un psicólogo amigo suyo le explicó un día que había personas que necesitan buscar otras personas que transformen su realidad. personas que vivían en la falsa creencia que necesitaban ser guiadas por otras; para que les dijesen qué hacer, como actuar según que momento, lo más adecuado, lo más divertido, lo más correcto... Que existían personas que se dedicaban en cuerpo y alma a girar y colorear el mundo de otras. Pero que bajo su punto de vista el problema de Alberto era que sin duda deseaba con todas sus fuerzas no tener que estar de alguna manera siendo el punto de apoyo constante de una relación, haciéndose creer asi mismo de que, de alguna forma era como estar consigo mismos, pero con el doble de trabajo; tanto psíquico como físico, y que seguramente e inconscientemente había llegado a la conclusión de que no necesitaba ese tipo de amor. No sentía la necesidad de estar con alguien porque así se lo dictara la vida.

Con el tiempo fue descubriendo poco a poco, cuantas personas había desterrado en su vida para intentar seguir con la suya. A cuantos había abandonado y cuantos habían hecho lo mismo con el. Aprendió a mentirse a si mismo y decirse que era culpa de las otras personas, de las circunstancias. Su indiferencia les heria pero no le importaba lo mas mínimo. Pero lo mas grave es que nunca llegaría a comprender que mientras la vida se le escapaba de las manos tratando de entender lo que le había pasado hacia un minuto, día, año. vivía excluido de la realidad. Alardeaba de de ser un hombre con la capacidad y el don de prevenir el futuro pero la realidad tangible era que las "predicciones" no eran su fuerte, pocas veces acertaba. Las miles de posibilidades que abarcan una situación lo sacaban de quicio y terminaba con incansables dolores de cabeza producto de la migraña que le acompañarían el resto de su vida.

martes, 17 de diciembre de 2019

LA MALETA.

Para poder iniciar mi viaje a ninguna parte preparo meticulosamente mi equipaje. Resuena el chillido de la cremallera de la maleta al ser abierta, con un quejeroso y lastimero llanto como si se negase a ser portadora de mis posesiones. Pongo un par de fotos del que un día fui, aunque ya no me reconozca en ellas. Un billete a ningún destino de ida y de vuelta por confirmar. 

Mi corazón de fibra de vidrio y latex; frágil pero a la vez peligroso si lo acaricias, podrías llegar a hacerte daño sin poder yo evitarlo. Una botella de ron pálido, para cuando éste escueza mucho. Un bote con luciérnagas para iluminar las noches oscuras que se me avecinan. Un pecado compartido, pero mal repartido. Un detalle entre mil que olvidar. Mis zapatillas naranjas, expertas en escapar de situaciones complicadas. Un ínfimo fragmento de cada persona que me ha aportado algo en la vida, ya sea malo o bueno, empezando por mis padres. Un talega llena de besos de despedida sin haberlos dado. 


Una mentira de color verde que me producirá esperanza cuando quiera creérmela y realmente la necesite.Quizás algún día se convierta en verdad. Un libro releído infinidad de veces. El primer beso que dí, un beso distante y difuminado de quien no recuerdo el remite. Un bote de alcohol para curar las heridas que todavía me sangren. En una cajita guardare aquella sonrisa, de valor incalculable, que sigue causando el mismo efecto en mí. Un granito de arena de una playa desierta de mi Motril. El papel roto que todavía guardo donde escribí las promesas que hice y jamas cumplí. Un frasquito de perfume hecho con lágrimas de nostalgia. 


Un mechero para poder quemarlo todo y no dejar rastro tangible. Un pecado carnal; mortal o venial según el lado donde se mire. Un mapa en blanco. Rotuladores indelebles para pintar en él mi destino por descubrir. Y por ultimo un definitivo adiós.La cierro y no pongo candado, no tengo nada que esconder. Mi vida presente se va ante los ojos de mis allegados y junto con el dolor de mi marcha llegará la esperanza de reencontrarnos algún día.Vuelvo la vista hacia la habitación antes de cerrarla y veo como una luz creciente ilumina la estancia y por ende los últimos recuerdos. Estoy seguro que los sufrimientos que quedaban en ella sin poder llevármelos se desharán en esa luz. Cierro la puerta...


Mi vida irá pasando olvidando para mi seguridad emocional las cosas que dejé atrás, lo que creí importante y no lo era, lo que no le dí importancia y lo perdí por ello. Me voy desprendiéndome de aquello que me llenó un día, de lo que ya no me pertenece; Llega la hora de la paz, la hora de volar. Y vuelo...


lunes, 16 de diciembre de 2019

Y POR FIN LA LLUVIA.

Siempre me ha encantado los días de lluvia. Cuando el cielo se envuelve en nubes grises con tonos plomizos entrevenados de azul acero y por todo ello; El verde de los árboles se intensifica como si cobrasen mas vida. Las flores redoblan sus colores... sus aromas. Y los pájaros con un vuelo cansino y ramplón sobrevuelan el silencio de la tarde avisando de la inminente lluvia. Sé que la lluvia no tardara en caer. Me lo dice ese claro aroma a tierra sedienta; ávida de agua y la frescura del aire que corre. 

Observo el encapotado cielo; La incandescente luz de un rayo me sorprende y el estruendo de un trueno agita mi corazón. Gruesas gotas comienzan a caer, pintando el polvoroso suelo como si la madre tierra padeciese de sarampión... llueve. El problema es que siempre que llueve me invade unas sensaciones agridulces, como si el hecho de llover me trajera las vivencias pretéritas al presente. Quizás, propiciado por el acompasado sonido; como si alguien murmullara, y solo es el producto del abundante replique de las gotas en el cristal de la ventana. O tal vez sea por la obligada reclusión a que me someten la inclemencias del tiempo... Sea como fuere, inevitablemente por mi mente circulan recuerdos, algunos agradables, otros tristes. Recuerdos entremezclados. 

Una vez leí u oí decir; no lo recuerdo bien,  que la lluvia es momento para la tristeza, para lo sombrío, para hacer un examen de conciencia... quizás  la ausencia del sol brillando tenga algo que ver. Pero, como acertadamente suele decirse: Nunca llueve a gusto de todos. Pero a mi me gusta la lluvia.

domingo, 15 de diciembre de 2019

DE SUEÑOS TAMBIÉN SE VIVE.

A mucha gente les resulta incomprensible, y hasta a veces extraño, que a ciertas personas nos agrade sentarnos frente a una hoja en blanco, y escribir lo primero que nos venga a la cabeza ( en honor a la verdad yo llegué ya entradito en años). Yo lo recomiendo porque sin duda es un ejercicio mental perfecto, y sobre todo para aquellos que deseen conocerse un poco más a sí mismos al sentir y plasmar ideas que jamas imaginarias que pululaban por tu cabeza.

Yo lo tengo claro, para mi personalmente también es un comienzo, un nuevo punto de partida. Como el que a veces buscamos sin cesar en ciertos momentos de nuestras vidas. No debería asustarnos el volver a comenzar una vez más. Es preferible esto, que a perecer nada más porque sí. No puedo negar la mayor; les tengo celos sanos a amigos y amigas que escriben con una fluidez y grandeza que admiro. Pero soy consecuente conmigo mismo y estoy seguro que mi momento llegará, siempre que cuanto y cuando encuentre un sitio en donde puedo expresar mis ideas y me sienta cómodo; Pero quiero más. 

Yo quiero ser escritor por que lo vivo y lo respiro, pero también para demostrar a los interesados y a mi persona cómo sobrevive una persona así, en un mundo donde no son tan bien vistos que digamos. Me gusta plasmar mis vivencias en sitios y situaciones que han dejado muchas llagas en mi piel y en mi memoria. Por eso que esas pústulas emocionales son lo único que me incita a la lucha diaria, y a ese deseo constante de salir adelante y alcanzar mis sueños, y entre ellos está escribir. Hacerme una radiografía de mi mismo; estudiar a fondo esta loca personalidad que he ido alimentando con el paso de los años, y que me sigue sorprendiendo. 

Tengo una personalidad multifacética, pero no cabe la menor duda que escribir, es un cobijo al que le tengo un cariño especial. Para mi escribir es liberarme de todo lo que traigo encima y de crear los mundos que yo quisiera vivir o cuanto menos sentir en mi piel, y sobre todo el deseo de querer visualizar en un papel en blanco todo aquello que quiero alcanzar. Grandioso y a la vez penoso camino el que nos espera a los aguerridos portadores de bolígrafo y cuartilla; golpes, logros y lágrimas están por ser descubiertos y analizados. Sólo espero, en lo más hondo de mi ser que estos escritos míos; aún cuando yo ya no pueda verlo, puedan servir de algo.

sábado, 14 de diciembre de 2019

SABOR A CENIZAS.

Hacía más tiempo del que creía recordar cuando cogí el último cigarrillo. Hoy tumbado en la cama he desviado la vista hacia una estantería donde hacino los libros y he visto casi escondida a mi vista la ultima cajetilla de tabaco que adquirí, instintivamente me he incorporado y la he cogido. La he abierto deseoso de que todavía hubiese algún cigarrillo aunque con no ciertas dudas de que cojones estaba haciendo, pero quizás  el ansia o tal vez por el estado mental en que me encuentro he decidido fumarme un cigarrillo; uno solo no va a ayudar a perjudicar mas mi ya de por si maltrecho cuerpo, quizás haga efecto placebo en mi, cosa que por otra parte necesito imperiosamente.

A la primera calada el humo sube ceremonialmente primero en una fina y sutil pequeña columna para, casi inmediatamente después, formar un enroscado y alterado remolino antes de diluirse finalmente  en el aire, Mayormente debido en parte a la corriente que se cuela por la ventana abierta del dormitorio. Ver cómo se consume el cigarrillo, cómo se lanza y se difumina el humo en el aire, es todo uno, un hipnótica danza en la que pugna el pesado humo con el aire impoluto reinante en la estancia. Por un momento tengo la sensación de que realmente mi vida es como una cajetilla de tabaco; Uno puede ver cómo se va consumiendo, poco a poco, a pequeñas o largas y prolongadas caladas, disfrutando de cada uno de ellas como si fuesen las últimas, independientemente de cuál sea la calidad de la hierba. 


Pero lo peor de todo no es el observar el cigarro consumiéndose en sí, sino el sabor. Ese sabor fuerte, recio y agradable que deja en la boca. A veces al fumar mucho, el tabaco se hace similar al sabor de la ceniza o eso creo yo. Al menos deberían tener un regusto muy similar. Con ese sabor es inevitable no pensar en el Hades, un lugar donde las tartáricas almas no podían probar alimento sin que éste se trocara en ceniza dentro de sus bocas. Insistente sabor a ceniza. Ya te puedes lavar la boca con el mejor enjuague bucal.

Tal vez el hecho de que al terminar un cigarrillo su sabor te recuerde a estas almas malditas en ese infernal lugar, sea una señal. Quién sabe. Aunque Pienso y creo que debería dejarlo. Sería lo más sensato. Aunque si decido seguir fumando tal vez sólo sea cuestión de cambiar de marca de tabaco; Quién sabe.

viernes, 13 de diciembre de 2019

EL LOBO SIBILINO.

Hay lobos que se introducen en tu cuerpo  disfrazados de oveja, no solo por el mero hecho de querer introducirse en el rebaño de incógnito de mis entrañas y matar más fácilmente. Yo creo que estos cánidos nacen con necesidad de compañía y sacrifican al azar a alguna oveja, y utiliza la piel de esta para disfrazarse perpetuamente. 

Yo me imagino que sus comienzos fueron difíciles ya que el lobo; de naturaleza voraz, al estar rodeado de  tanta oveja, siente el casi irrefrenable instinto de asesinar y comer hasta saciarse. Pero sabe que en algún momento será descubierto y entonces puede quedarse solo y se iniciara su caza y exterminio, siendo éste su único miedo. Este miedo a la soledad vence al lobo. Si supera los inicios y logra engañar bastante bien con falsos achaques a las ovejas; incluso si se disfraza de carnero, puede llegar hasta a alcanzar cierta notoriedad y éxito con su personaje ovejuno. A veces incluso, (cosas de psicología animal) llega a meterse tanto en la piel de la oveja, que a base de emular sus hábitos y costumbres adquiere en cierta medida su idiosincrasia, su esencia, su trato para con las demás. Y ésta es su perdición psicológica.

Uno no puede dejar de ser lo que ha nacido. Puede moldearse, emular personajes, pero nunca dejar de ser uno mismo. Esto le ocurre al lobo, cuando se siente feliz por lo integrado que está dentro del cuerpo, que hasta cree que la oveja le ha puesto un nombre y todo, de vez en cuando saca su instinto voraz y ataca sacado los afilados dientes para asestar un mordisco mortal en las entrañas de la oveja. Es entonces cuando se descubre, y ésta es su perdición. Las ovejas sapientes saltan hacia él y le intentan despedazar; unas veces con éxito otras con el.Lobo solitario, orejas mordidas, heridas en la piel, sin manada, sin camada, lames tus heridas, buscas que atacar, aullas a la luna, lobo solitario, pelaje apagado, hambre en la noche, pelea en la vida sin afán, solo supervivencia, lobo solitario, aullando de dolor, desgarras mi cuerpo famélico de amor, aleja otros lobos, solo soy yo, vagando bajo la luna destroza a dentelladas un poco de amor, muerde con fuerza arrancando dolor, lobo solitario de ojos enrojecidos, a la fuerza enloquece, cuerdo de amor, heridas en la piel , orejas mordidas, tu morro caliente mi sangre prueba, y ahora no olvidas ese sabor, relame tus labios queriendo beber, pero en tu ansiedad muerde queriendo matar, lobo solitario de fiero semblante, ¿ que mal te he hecho para estar así ?, lobo solitario, orejas mordidas, heridas en la piel , destierro sinfín.

Hoy has matado dos veces, la una queriendo, la otra también, supervivencia, cruel destino, matando e hiriendo solo por sobrevivir, dolor intenso, producto fatal, devoras sentimientos, arrastras mi mal, destruyes mi cuerpo, no solo actúas, solo estoy, solo estas, lobo solitario, orejas mordidas, heridas sinfín, arañas la nieve en el frío invierno, nada mas que encuentras ya vacío, frío mortal, dolor, ansiedad, soledad, hieres sin querer, matas sin piedad, disfrutas matando, luego te queda la soledad, lobo solitario, orejas mordidas, corazón sin latir, triste sera tu fin.Llama a tu madre la luna, majestuosa, brillante, distante, no responde, aullas tu dolor y lo lanzas, rebota, retorna hacia ti, eco nocturno, dolor eterno, lobo solitario, orejas mordidas, heridas mortales, viene tu fin, dureza en el corazón, sin mi intenta vivir, amigo; dolor no me dejes sentir, no me dejes amar, pues como buen lobo solitario , amando desgarras, muerdes, masticas y después lo escupes, lobo solitario, orejas tendidas, heridas cerradas, macho alfa, no podrán contigo, no morir, comer, mandar, dirigir tu camada, ellos son tu continuidad en esta vida, ellos morderán por ti, alimentas su hambre, lames sus heridas. Lobo solitario, viejas orejas, piel arrugada, muriendo matas, desgarras el amor,  mueres de amor, matas de puro odio sintiendo placer. 

Creo que llega mi fin, en mi ultimo acto intento alejar de mi el mal que me mata, dentelladas mortales, necesarias, hirientes, babas en los belfos, ojos ensangrentados, lobo solitario, sin dientes, me muerdes en un acto final, aullas por ultima vez, no volverás a atacarme, fuerte soy, débil también, fiereza en tu gruñido firmeza en el ataque, lobo solitario, orejas mordidas, heridas sinfín. El lobo nunca se amedrenta ante nada, y ni siquiera su instinto le induce a pensárselo dos veces. 

jueves, 12 de diciembre de 2019

CONSOLAMENTUM A LA NOVELA.

En primer lugar; Debemos de partir de la base que mi opinión es meramente subjetiva, ni por asomo pretende crear un dogma ni nada que se le parezca. Simplemente es mi visión sobre una practica literaria; los relatos cortos. No pretendo sentar cátedra ni corriente de discusión, simplemente opinar sobre una técnica literaria en la que me muevo como pez en el agua, quizás puede ser un motivo de mi mas que visible reverencia hacia el relato corto, no lo se.

Hace un tiempo en una tertulia literaria a la cual mi lobo me permite acudir cuando está tranquilo,  me dijeron que escribía demasiados relatos cortos y que eso literariamente me oxidaría con el tiempo. Que si no escribía novelas ni poemas no podría considerarme escritor, porque, al parecer según el pensamiento de mis coetaneos; los escritores solo escriben novelas. Supongo que debería haber contestado algo o al menos hacer una chanza ante tamaña gilipollez, pero me quedé tan desconcertado, que me quedé sin palabras. 

Esa afirmación no solo es una tontería, es que no se podría estar más equivocada.Una de las cosas que desde siempre más me han preocupado, y por no decirlo; me inquietan desde que comencé en este mundillo es la estrechez de miras, otra son las envidias que campean a sus anchas en este mundillo tan simple y a la vez complicado, pero ya tendremos tiempo de hablar de eso. Yo siempre me lo he exigido a mi mismo y por lo tanto me he declarado abiertamente a favor de la innovación, que fluya y circule nueva sangre … Pero a la hora de la verdad, los que habitan en el limbo literario están tan estancados que huelen a ciénaga.

Decir a un escritor que deje de escribir tantos relatos cortos es como decirle a un mecánico que deje de cambiar ruedas; Que se Centre solo en reparar motores. Cambiar filtros, pastillas de freno y revisar los niveles de líquidos es de genero fracasado. Tú tienes que ser el mejor y por eso solo tienes que escribir novelas. Nadie en su sano juicio y con un mínimo de raciocinio diría eso a un mecánico, sin embargo, a un escritor sí se le puede decir y quedarse tan pancho.Todavía me da escalofríos y vergüenza ajena solo de recordar la frasecita. Debo suponer, siguiendo esta línea de pensamiento, que Edgar Alan Poe era un mal escritor. Pues vale, era un junta letras pésimo, mediocre y pusilánime, ale ¿tranquilos?…

Escribir un relato corto no es ni medianamente un genero literario menor ni tiene nada que ver con escribir una novela. Aunque el proceso se le parezca un poco( lo de tener que estar dándole a las teclas) por lo demás es bastante diferente. Repito; Al menos lo es para mí. Yo escribo un relato corto a la semana, dos si estoy especialmente inspirado, sin embargo, escribir una novela es algo que me planteo muy de tarde en tarde. ¿Por qué? Porque me aburre y no me gusta el proceso. Diréis: Pues vaya mierda de aprendiz de escritor, ¿eh?. Pues sí, pero realmente el motivo es que no me gusta tener que implicarme en algo tan largo, no me gusta tener que centrarme en un solo proyecto que ni siquiera sé si podré finalizar, porque soy de esas personas que se dispersan con facilidad. 

Para mí, es mucho más sencillo y cómodo, sentarme y escribir relatos cortos, ¿por qué tengo que oír y hacerme sentir que estoy haciendo las cosas mal? ¿Y si me da la gana dedicarme solo a escribir relatos?.Yo empecé a escribir en serio a los cuarenta y tantos. Cuando digo en serio me refiero a hacerlo cada día, con cierta perspectiva de continuidad. Me puse de verdad a ello cuando me publicaron mis dos primeros relatos en unas revistas de carácter local. Supongo que ese fue un momento de cambio general en mis esquemas de escribir mas asiduamente. Hasta ese momento escribía relatos muy de vez en cuando. En ratos muertos, en vacaciones… siempre en cuadernos viejos que tenía por casa; Entonces me publicaron un par de relatos en dos concursos. En aquel momento me pareció la hostia. Claro que entonces no entendía nada de lo que estaba haciendo, avanzaba como a oscuras por un pasillo. 

¿Sabéis eso de que la ignorancia es atrevida? Pues así era yo, no tenía ni idea de estructuras, de tiempos, de personajes, de ritmos… Solo escribía lo que me gustaba, escribía y disfrutaba de cada palabra. Y creo que aun sigo haciéndolo igual, no soy muy de reglas estructurales ni formas de escribir, simplemente fluye sin mas. Ahora bien, acepto que cada palabra, cada frase, cada relato, tengan que ser sometidos a un escrutinio que, en la mayoría de las ocasiones acaba por matar la creatividad y en mi caso, si bien deja un buen resultado sobre el papel, a mí en particular me acaba dejando un regusto a ceniza en la boca. Y por lo tanto evito a todas luces caer en ese maquinismo y maniqueísmo literario.

Hoy en día; Escribir para mí ya no es lo mismo, creo que, en este tiempo he perdido un poco de ímpetu. Lo que en mi pueblo se llama "espantá”. Supongo que impulsado por mis divagaciones y caunadas para decidirme si escribir novelas. Yo no había oído en mi vida la palabra escaleta y no tenía ni idea de cómo tenía que ser la estructura de mi novela. Simplemente escribía a pelo y aprendía sobre la marcha. Como toda la vida: ensayo y error. ¿Un consejo? Solo hay una profesión en la que este método de aprendizaje pueda resultar más dañino y peligrosa que en la escritura y es hacer malabarismos con motosierras.

Hay ciertos consejos que me hubiese gustado decirme enfrente de un espejo: lee más libros sobre escritura, participa en talleres de escritura, tus amigos dentro de su parcialidad emocional no son buenos críticos, un escritor siempre será mejor y sobre todo, olvídate de las novelas, hay formas más efectivas de escribir tus tramas. Si un tertuliano, a día de hoy, me pidiera un solo consejo de escritura, sería este: 
Olvídate de las novelas, tienes que escribir relatos cortos a riesgo de que tus compañeros no te reconozcan como escritor. El tiempo es la gran queja de todos los escritores, viven sometidos a las manecillas del reloj. Todos necesitan más tiempo, porque por norma general no te dedicas exclusivamente a escribir; tienes otros trabajos, amigos, familia, haces deporte…

Un relato corto se puede escribir en una semana o en menos; Por lo tanto el tiempo de corregir tu ensayo/error es más corto. Créedme aunque suene a perogrullada cuando digo que es mucho más fácil revisar y dejar presentable un relato de diez páginas que una novela de quinientas. Como ya antes expliqué, a mi modo de ver escribir una novela supone un gran compromiso; Es simplemente un compromiso de tiempo. Te vas a comprometer con plasmar una trama, un punto de vista, un género y no menos importante; una estructura.

Si empiezas narrando en tercera persona y en pasado, más te vale que lo sigas haciendo durante toda la novela. Si tu personaje tiene acento andaluz no se lo cambies a gallego a las cien páginas. Si te has cargado un personaje no puedes volver a matarlo ni puede aparecer vivo de repente a menos que sea el bíblico Lázaro o el mismísimo Jesús de Nazaret. En los relatos cortos tenemos los mismo compromisos; Pero los plazos son mucho más cortos, en los relatos no tienes compromiso de permanencia. Esto significa que tendrás muchas más oportunidades y mucho más tiempo para probar cosas nuevas. Podrás escribir desde varios puntos de vista, sobre varios temas. Podrás tocar todos los géneros que te salgan de de tu cerebro o bien te dicten tus musas, porque aunque hay quien las niega; como las meigas haberlas hailas.

Esa falta de agobios y compromisos a largo plazo te permitirá probar lo suficiente como para desarrollar un estilo y genero personales que tanta falta hacen hoy en la literatura actual y hacerlo en mucho menos tiempo.Yo no voy a negarlo; Alguna vez probé a escribir alguna novela. Te levantas un día y te das cuenta de que has encontrado la gran historia. Tienes una idea genial, una historia innovadora. Son esos momentos en los que estás seguro y sientes de que le estás haciendo el amor apasionadamente a las musas. Pero, de repente como por designios celestiales, terrenales o alalimon, la cosa empieza a torcerse. Esa historia tan buena empieza a hacer aguas por todos lados. Te das cuenta de que hay algo que falla. Puede que sea un personaje, puede que la historia no diera para tanto, puede que la enfocado mal en el punto de vista o que, te hayas deshinchado. 

Basta Preguntar a cualquier escritor o poeta, saben lo que es. Hay historias que acaban destinadas a la eutanasia desde antes de nacer.Hay pocas cosas más triste e indignantes en este mundo que darte cuenta de que tu historia no da para más cuando llevas 50.000 palabras escritas. No hay nada peor que ese momento en el que te das cuenta de que no te estabas follando a tu musa, que en realidad lo que estabas era estar solo en tu habitación practicandote el onanismo mental. Hacerle el harakiri a una historia por la que has luchado tanto te hace sentir miserable. Es como negarle el consalementum a un enfermo después de una endura cruel; Yo tengo unas tres novelas muertas. 

Y lo cierto es que aprender metiendo la pata siempre es doloroso, pero no es menos cierto que lo es mucho menos fustrante cuando tienes que cargarte solo diez páginas o tres.Imaginaros lo jodido que es construir una audiencia sobre una novela. ¿Crees que alguien que no te conoce va a comprar una novela? ¿Por qué? Yo no te conozco, no confío en ti, ¿por qué debería darte una semana de mi tiempo? ¿Y si no vales la pena? ¿Me vas a devolver el tiempo? ¿Y el dinero? Además; Te vas a meter a nadar en un estanque lleno de tiburones y tú eres un pez muy pequeñito. Si tienes suerte, serás tan pequeñito que los tiburones ni se darán cuenta de que estás ahí. Si no la tienes, se te van a zampar a la primera de cambio. Sea como sea, te vas a morir de hambre, porque los más grandes, los que nadan por encima de ti, se van a zampar todo lo que caiga en el estanque. 

Con suerte, pillarás un par de migajas. Es muy jodido enganchar a un lector desde cero con una novela cuando nadie te conoce. Al contrario, es más sencillo que la gente se interese por tu trabajo si no tienen que pagar por él. Si escribes relatos cortos, puedes publicarlos en tu blog o puedes regalar un relato a tus lectores cada cierto tiempo. Si eres capaz de ganarte su confianza sin el compromiso que supone pagar por una novela entiendo que esto llegue cabrear, a mí me cabrea supinamente, pero es lo que hay; Será mucho más fácil obtener una base de lectores. En resumen, será más fácil crear audiencia con relatos que con novelas. Si además tienes la suerte de publicar relatos con otros autores, tanto mejor. En estos casos se da una especie de polinización cruzada. 

La gente que conozca a alguno de los autores comprará el libro por ellos y te leerán a ti. Si les gustas, tendrás más lectores fieles. En algún momento tendrás que leer frente a tus lectores. Ese momento temido, odiado, vilipendiado siempre llega, te guste o no te guste. Leer un extracto de una novela es, simplemente y literalmente, una mierda. Nueve de cada diez veces vas a estar leyendo un par de páginas sacadas de contexto y te sentirás como un idiota, porque lo que estás leyendo parece algo raro, un cruce de frases y palabras simplemente buscando un sentido que en tan corto espacio sobre un global no da lugar a crearlo. Aquí los relatos cortos le vuelven a ganar la partida a las novelas. No hay nada como leer un precioso relato con un inicio, un nudo y un desenlace. 

Podrás leer una historia con sentido y no un montón de frases que como antes dije; No encajan demasiado bien en nada. En fin… Ahora puedes hacer todo lo contrario Bueno, aunque son válidos para cualquier buen entendedor, estas reflexiones debería ser especialmente útil para todos los que están comenzando en este mundillo de la tecla y la letra. Si hace poco que escribes y te estás peleando a muerte con esa novela, por favor, ten en cuenta todo lo que te cuento aquí.Vale, quizá los relatos cortos no te van a dar el Nobel de literatura; Aunque viendo el panorama, tampoco lo descartes. 

Creo que el año que viene le toca al que escribe las frases de los sobres de azúcar, así que… cruza los dedos, pero los relatos cortos tienen sus ventajas. De entrada te resultará más sencillo salir del anonimato; Será más sencillo colocar un relato en un revista o antología que publicar esa novela con una editorial.Y si no quieres, no lo hagas. Lánzate directamente a por esa novela, nadie te lo impide. Es lo que tiene esto, que cada uno acaba haciendo lo que nos sale de …

miércoles, 11 de diciembre de 2019

RALO. ( La piel del lobo )

¿Para qué seguir carcomiendo mis huesos al constante ajetreo del caminar al mas que ya cercano ninguna parte? ¿Para qué calcinar mis entrañas y mi carne buscando la necesidad de tu misericordia y perdón? ¿Acaso vales una lágrima mas, esparcida en el ralo y seco suelo? ¿De qué vale un demacrado rostro frente a la impenetrable valla de tu impasible crueldad indiferencia? ¿Que peaje tengo que pagar mas para conmover a tu corazón helado y gris? ¿Sangre sobre hiel?, quizás ¿carne y osamenta?

Todas las mañanas al despuntar el alba me incorporo al devenir diario con la sensación de que me estas perdonando, que estas dando al menos una tregua en la ya desvencijada y ajada vida mia, pero es un sueño, a cada cansina pero inexorable caída de la manecilla del reloj, me doy cuenta que tu también dormías, que estabas aletargado reservando fuerzas para al despertar hacerte sentir, hacerme ver que solo as afilado un poco mas tu cuchillo cercenador y estas por proseguir tu labor de acoso y derribo, provocas y consigues que me exprese con el corazón rasguñado y la mente turbia, Escribiendo quizás vanas y absurdas líneas, buscando palabras ávidas de un poco de gratitud hacia la gente que sabe mi mal y rema aunque sea con las manos, déjame al menos que sepa corresponderles a esas personas bravas, valientes, generosas, sin que yo muestre acritud injusta hacia ellos.Ya que eres dueño de mis días, Dame una tregua en las noches, o al menos déjame que sueñe, permíteme que sueñe que habito en el patio trasero de un dulce vivir, que sueñe en el eterno pero efímero letargo del dolor, olvidando mi turno de desgano vital, pero no, no otorgas dádivas ni dones todo lo contrario, castigas mas con golpes, con latigazos inmisericordes y brutales que sabes como buen lobo que son certeros y para nada estériles; castigas con insomnio.
El dolor de noches de desvelo me sofoca, me hace ver el fin; me quedo sin más que las lúgubres luces de mi existencia, y cavando y socavando entre recuerdos; driblando y gambeteando con mis sentimientos, Me quedo rezando, jamás he creído en nada invisible, pero contra ti, todo lo creíble, tangible o increíble es buen aliado, deseando que un dios estuviese ahí, y escuchara mis rezos…pero ni eso ni nada. La desesperación se conjuga en llanto, en ansias de muerte… Sin embargo espero que me dejes en paz. O al menos que siga con fuerza para encararme contigo, porque vencer, te voy a vencer aunque me cueste sangre sobre hiel y carne sobre osamenta, ¿lo sabes? Pues créelo.

martes, 10 de diciembre de 2019

MASCARAS.

En algún momento puntual del día estas consciente de lo que realmente quieres, sientes, dices y haces, pero luego; conforme avanza inexorable el día te das cuenta que donde estas no es donde quieres, lo que sientes; no es real. Lo que dices; ni tu llegas a entenderlo y lo que haces; no te gusta, no te agrada averiguar que las cosas no son como quieres y tampoco te gusta mentirle a los de mas poniéndote tu careta emocional, porque al final es mentirte a ti mismo, dándote cuenta que todo incluso para ti es una farsa.

No sabes hacer otra cosa que no sea hallarte defectos, crearte problemas, y tu principal problema es ese, tratar de demostrarte; aun que sea solo a ti, que todo esta mal en tu vida,  que todas las felicidades del día fueron falsas, pero eso no es así, muy en el fondo alguna parte de ti sabe, que eres feliz, que disfrutas de lo que dicen, haces y piensas, que disfrutas de tu forma de ser, vivir, sonreír, y después de discutir mentalmente contigo mismo; llegas a la conclusión que tu felicidad es solo una mascara que en realidad es toda tu felicidad, solo otro rostro de ti, que amas, y disfrutas plenamente; eres feliz aceptándolo y vives con eso, porque de otra forma, solo creerás que es una una careta, lo cual jamas fue verdad.


Porque en realidad esa "mascara" la disfrutaste mejor que nunca, cada vez que la usas eres la persona perfecta la persona que quieres ser y en que en realidad eres. Entre destellos titubeantes la esperanza brilla entre los afilados dientes de mi lobo, aunque se hace de rogar, tan sutil como siempre, con sus minúsculas apariciones logra que recobre  el optimismo y la esperanza del rutinario mundo. Haciéndome dar un paso atrás a la desesperación e impaciencia que se tambalean en el borde de una azotea, o de lograr cortar la soga que abraza el cuello del agobio que siento. Sea cual sea la personificación de la frustración, burla, chasco, engaño, desilusión... No es comparable a la grandeza esporádica de los pequeños detalles que trae la esperanza y, que me colman de una serenidad necesaria.


lunes, 9 de diciembre de 2019

HACERSE LUZ DE GAS.

Como ya es algo habitual desde que irrumpió el cánido a mi vida en mis largas noches, otra vez se vuelve a repetir ese maldito sueño. Con el pijama empapado en mi propio sudor me siento en el borde de la cama. Tanteo con los dedos de mis pies descalzos sobre el frío suelo de la habitación y busco las viejas alpargatas que me acompañan en mis despertares y paseos nocturnos. La tenue luz del amanecer que entra por las persianas mallorquinas de la ventana es suficiente para orientarme en la casa en la que vivo solo desde lo que yo considero como ya media vida; al levantarme mis rodillas flaquean, se resienten lo suficiente como para sentir un intenso dolor en lo más hondo de mis huesos; desde el tobillo hasta la coronilla recorre un intenso dolor por la espina dorsal.
Caminado torpemente hacia el baño empiezo a tomar conciencia de que esta noche tampoco podré volver a conciliar el sueño, pero no importa, es tanto tiempo sin poder dormir tranquilo que he llegado a asimilar el agotamiento físico, viviendo durante el día como un fantasma portando asido al tobillo una enorme bola de hierro imaginaria, insensible, sin preocuparme de las cosas que me rodean tan solo viendo pasar el tiempo. Cada vez falta menos para el final, lo sé, lo intuyo y soy consciente de que con ello llegará mi completa perdición aunque con el premio del descanso, perderé irremediablemente todo lo que me mantenía entretenido y ajeno aunque solo fuese durante unas horas al temor de que llegara la noche; pasaré a ser algo olvidado, sin hijos con los que poder conversar y nietos a los que entretener con mis historias. Dejo correr el agua del grifo durante unos instantes para conseguir algo de frescura en ella, mojo mis manos y las restriego sobre mi nuca como si fuera un mismo ritual al que estoy acostumbrado a realizar cada amanecer, contemplándome en el espejo reparo en las ya más que visibles marcas que inundan mi cara y en mi pelo cada vez menos poblado, es desesperante ver como te haces luz de gas y no puedes hacer nada por evitarlo, ya no hay vuelta atrás lo vivido, vivido está y no se puede cambiar, con sus alegrías y sus penas.
Y aquí estoy un día mas, viendo el amanecer desde mi balcón, como cada mañana, escuchando el despertar de la ciudad y oliendo la humedad del rocío. Hoy es sábado y doy por seguro que será un largo día. Lo mejor será vestirme tranquilamente e intentar pasear sin ninguna prisa, pues nadie me espera en ningún camino que recorra hoy. Un dia de diario para mí significa una infinidad de horas libres en las que el único entretenimiento es conversar con los pocos amigos que me van quedando (Las amistades que he tenido durante mi vida siempre coincidían en una cosa; decían que había que estar muy loco o ser valiente para seguir con esa lucha después de tanto tiempo de dolor y yo les respondía que el dolor no diferencia cordura de locura y que si así fuera, entonces yo seria el loco mas cuerdo con el que se iban a encontrar jamás). y sigo solo en mis pensamientos,en el que nadie vale nada o todos valemos mucho, por que nadie tiene un poder divino, nadie esta en el cielo viéndonos, nadie nos dice lo que valemos, eso lo decidimos nosotros, si existiera alguien que tuviera el don o algún recurso en sus manos y no lo utilizara, para cambiar las cosas, seria odiado por todo lo que permite hacer.
"El principio del fin" "El fin del principio" esto solo ha sido un juego de palabras, de palabras que no valen nada, ¿quien ha decidido por nosotros? ¿Existe ya una fecha establecida para nuestro fin? Las cosas son como cada cual las vea, cada uno tiene su punto de vista, cada pregunta tiene otra detrás, y esta a su vez otra, y cada pregunta tiene infinitas respuestas.y yo sigo con mi paseo tratando de auto convencerme que todo volverá a ser como antes, que tengo que poner de mi parte, convencimiento, valor, testiculina, cojones, fe, fe, fe, fe…

sábado, 7 de diciembre de 2019

EL MONSTRUO.

Cuando la tarde va tornándose noche y despunta el ocaso, viene a visitarme un monstruo. De un tiempo a esta parte, lejos de ser una visita fugaz, se ha instalado en mi casa y se ha convertido en un ser perenne en mi vida.Al principio, el mero hecho de intuir su llegada, su presencia o el simple hecho de nombrarle ya me causaba una sensación de escalofrío y desazón, sentía el frío sudor nacer en mi nuca, bajar canalizado por la espina dorsal y llegar hasta mi coxis, era imposible poner freno a esa sensación física.
Ese monstruo lejos de estar en mi imaginación, existe y me consta que hay muchos de su especie pululando por muchos lares, haciendo titilar los cuerpos humanos con una diversidad de sentimientos, placenteros en unos pocos. Asfixiantes en la mayoría de los casos. Fagocitando lentamente pero inexorablemente al habitante de la casa llegando a convertirse en una rémora que se alimenta de él. Mi monstruo lo he parido yo; unas veces nacido a golpes de desidias, otras veces a golpes de omisiones y las mas a golpes de mentiras. Sin darme cuenta cada día le iba agregando un apéndice a ese neonato cuerpo incompleto hasta ir convirtiéndolo en un ser con vida propia, ese ser que ya cada día me visita, cual hijo visita a su padre.
Ya no me asusta; me he acostumbrado a su presencia y hasta en cierta forma cual síndrome de Estocolmo, le tengo apego. Aunque de un tiempo a esta parte dejé de alimentarle, con la esperanza que ante mi indiferencia optara por buscar otro cuerpo del que alimentarse, pero no; a encallecido en modo y forma y ya ni se me pasa por la cabeza luchar contra el, no porque sea más fuerte que yo; simplemente será porque es a lo único que me queda por aferrarme. Bueno, cae la noche y ya está aporreando la puerta abigarradamente, hoy parece que viene furioso, Dejo de escribir, ya ha llegado.
_Buenas noches soledad…

jueves, 5 de diciembre de 2019

OTOÑO.

Tan solo es una mañana mas del mes de Diciembre; los árboles empiezan a  desplegar sus hojas de tonalidades amarillas por doquier, formando en ocasiones imágenes surrealistas que se agolpan en nuestras retinas. Los árboles prácticamente ya semidesnudos se agitan acompasadamente con las caricias del viento, y las escasas hojas que apenas cuelgan de sus brazos, parecen recortes de cartulinas de papel amarillas carentes de vida. 

Los aromas de olor madera del otoño se abren paso entre la gente, lo impregnan todo de su esencia; los céspedes ahora de una tonalidad ámbar por la falta de lluvia, parecen hermosas alfombras de faquir, deseosas de ser holladas en cualquier momento. El viento agita el mundo con hastío y desgana, con esa vagancia que se extiende propia del final de un caluroso verano, cuando aún no hemos tomado conciencia de lo inevitable del cambio. Ese cambio que derriba vestidos ligeros y coloridos y los convierte en pesados y grises gabanes; el mismo que esconde los pies desnudos del verano entre calcetines tupidos enfundados en zapatos oscuros; el que te hace desaparecer bajo el peso de las mantas y desear no levantarte más.

El seco aroma del otoño impregna todo mi ser, entra en mi alma de tal forma que también yo me convierto en hoja marchita, y me dejo llevar por el viento; es inútil intentar un rumbo razonable. Pero lo positivo es que alzo el vuelo; contemplo desde el aire a esos cientos de seres con caras imprecisas, que se dirigen a cualquier lugar de mi ciudad, como robots dirigidos por una mente inteligente y lejana. Y sobrevuelo perezas encubiertas, desganas sin fronteras. Tal vez el ser humano sea eso: una gran pereza de existir; una simbiosis perfecta de miedo y pereza.

Aunque realmente temo el viento del otoño, el peso de los gabanes sobre los libres hombros de los hombres, los oscuros zapatos que cubren nuestros pasos de autómata; temo ese cambio repentino que convierte el día en noche, el aroma del otoño, que despuebla de hojas las ramas de los árboles; temo esa parte mía de hoja desnuda que pende de una rama; y el frío vecino, que nos hace desaparecer bajo el peso de las mantas.Temo dormir y nunca despertar. Temo despertar y soñar que estoy dormido.