domingo, 6 de abril de 2025

PASEO DE LOS TRISTES



En la sombra de la Alhambra,  

donde el río canta su canción,  

camino por el Paseo,  

perdido en la desazón.  

Las flores susurran historias,  

de amores prohibidos,  

en cada paso, en cada sombra,  

el latir de corazones dolidos.

 

Paseo de los Tristes,  

donde el sol se va a ocultar,  

las lágrimas del pasado,  

se funden con el mar.  

Bajo el cielo de Granada,  

mi corazón va a soñar,  

en el Paseo de los Tristes,  

donde vuelve a renacer la paz.

  

Las guitarras suenan suaves,  

como un lamento en la brisa,  

y en cada nota que se escapa,  

la nostalgia se desliza.  

Las parejas se abrazan,  

bajo un manto de estrellas brillantes,  

mientras el río Darro murmura,  

secretos de amores distantes.

 

Paseo de los Tristes,  

donde el sol se va a ocultar,  

las lágrimas del pasado,  

se funden con el mar.  

Bajo el cielo de Granada,  

mi corazón va a soñar,  

en el Paseo de los Tristes,  

donde vuelve a renacer la paz.

 

Y aunque el tiempo pase y pase,  

las memorias quedarán,  

en cada rincón, en cada paso,  

la esencia de un lugar.  

Así que ven, no te detengas,  

déjate llevar por la voz,  

del Paseo de los Tristes,  

donde el alma encuentra su adiós.


Paseo de los tristes,  

donde el tiempo se detiene,  

las lágrimas se mezclan,  

con el eco que no muere.  

Bajo el cielo estrellado,  

mi corazón se aferra a ti,  

en cada paso que doy,  

te siento aquí, junto a mí.


Paseo de los Tristes,  

donde el sol se va a ocultar,  

las lágrimas del pasado,  

se funden con el mar.  

Bajo el cielo de Granada,  

mi corazón va a soñar,  

en el Paseo de los Tristes,  

donde vuelve a renacer la paz.


Así en Granada, en sus calles,  

mi corazón siempre estará,  

en el Paseo de los Tristes,  

donde el amor siempre brillará.

Granada, tus calles son poesía,  

cada piedra guarda un latir,  

en el aire flota la melancolía,  

de un amor que no se va a ir.

sábado, 22 de febrero de 2025

LA INMENSIDAD...

Sentado en la orilla de una playa de Motril, mis ojos se pierden en la inmensidad del mar. La amplitud de su superficie parece no tener fin,un lienzo infinito de tonalidades azules y verdes que se mezclan con el cielo. como si esas tonalidades se fundieran con el firmamento en el horizonte, donde el azul profundo se mezcla con las nubes. El sonido constante de las olas rompiendo en la arena trae consigo una sensación de calma, pero también de poder, como si la fuerza de la naturaleza pudiera arrastrarlo todo. El sonido de las olas es un canto tranquilo, un murmullo que se repite, como un recordatorio de la serenidad que habita en la naturaleza.

El observarlas desde la orilla me hizo sentir una mezcla de admiración y desafío. Son poderosas, impredecibles, como si estuvieran invitándome a probar mi resistencia, a enfrentar su furia. El mar es un misterio que siempre está cambiando. Sus aguas, tranquilas en un momento, pueden volverse furiosas al siguiente, pero siempre, en su furia cambiante, parece recordar que nada permanece igual por mucho tiempo. En sus movimientos veo historias que no han sido contadas, secretos que se ocultan bajo su superficie.

Cada ola que llega a la orilla lleva consigo una promesa de renovación, de un ciclo que nunca termina. Ese sonido parece contar una historia de viajes lejanos y secretos guardados en las profundidades. El mar, en su quietud y en su furia, es un recordatorio de que somos solo una pequeña parte de algo mucho más grande, algo que nos envuelve, nos conecta y nos sobrecoge con su inmensidad.

Sentado frente al vasto horizonte, la inmensidad del mar me envuelve en un susurro constante. Siento una conexión profunda, como si el mar compartiera su grandeza con mi alma. En ese momento, el tiempo se diluye y solo existe este instante, el mar y yo.

Estaba allí, sentado en la arena. Me quedé allí, absorto, como si el mar y yo compartiéramos un secreto antiguo. El sonido de las olas me hipnotizaba, mientras el viento susurraba a través de las palmeras cercanas. Era como si el tiempo se hubiera detenido y solo existiera ese momento, ese vasto y silencioso instante donde el mar lo decía todo. El mar me llamaba, y en mi mente, imaginaba sumergirme en sus aguas, desafiar su inmensidad y nadar contra sus olas. La idea era tentadora, como una aventura íntima, un reto personal. Sabía que las olas, con su fuerza impredecible, intentarían empujarme hacia la orilla, pero también sentía esa chispa de desafío en mi interior. Quería experimentar esa lucha, el esfuerzo constante por avanzar, por no dejarme arrastrar.

Me adentré en el agua, el frescor me envolvió y sentí cómo las olas chocaban contra mi cuerpo. Con cada brazada, la corriente intentaba llevarme atrás, pero me mantenía firme, empujando mi cuerpo hacia adelante, respirando con fuerza, sintiendo cómo el agua me rodeaba. El frío te envuelve al principio, pero la sensación de estar dentro de algo tan inmenso te da coraje. Cada vez que una ola me empujaba, pensaba en cómo lograrla dominar, cómo ser más fuerte que su ritmo.

La espuma saltaba a mi alrededor, y aunque el esfuerzo era intenso, había algo liberador en nadar contra las olas. No era solo una lucha física, sino también mental. Cada impulso hacia adelante me hacía sentir más vivo, más en conexión con el mar y su poder. El océano no se rendía, pero tampoco lo haría yo. Nadaba y nadaba, en una especie de danza que solo el mar y yo entendíamos.

El vaivén de las olas me empuja hacia atrás, pero yo no quiero rendirme. El agua golpea mi rostro, el salitre se cuela entre los poros de mi piel, pero sigo, sintiendo cómo la corriente tira de mí, cómo la espuma me rodea. La sensación de nadar contra ellas es abrumadora, como si estuviera desafiando a la naturaleza misma, como si el mar intentara decirme que no soy bienvenido, pero yo me niego a ceder. Cada vez que creo que la fuerza del agua me va a arrastrar de vuelta a la orilla, encuentro la fuerza para seguir, para avanzar un poco más, un poco más.

Es una lucha constante, pero también es una danza. La lucha se convierte en parte de la belleza del momento. Nadar contra las olas es, en el fondo, un acto de entrega y de valentía. Y aunque el océano siga reclamando su territorio, yo sé que cada esfuerzo me acerca más a entender su inmensidad, a sentirme más vivo que nunca. 

El sol terminó de ocultarse, y el mar se transmutó de azul al negro más oscuro.  El agua reflejaba los primeros destellos de la luna, creando destellos dorados que danzaban sobre las olas. La inmensidad del mar me envolvía, haciéndome sentir pequeño, casi insignificante, pero a la vez parte de algo mucho más grande y profundo.


martes, 18 de febrero de 2025

SOLEDADES.

"Solía ​​tener miedo de estar solo. Ahora tengo miedo de tener a la gente equivocada a mi lado".

 _Yukio Mishima.

Estar solos no es estar vacíos, sino un espacio donde los pensamientos se sienten más cercanos, como si la soledad fuese un espejo que refleja lo que se esconde dentro. De pronto, la habitación en silencio habla más que cualquier conversación. La habitación vacía resuena con el eco de sus pensamientos. El reloj marca el paso de los minutos, pero no hay nadie que los compartan. La soledad es una compañía silenciosa, que a veces se disfraza de libertad, otras de vacío. Pero, al final, es solo ella, el ruido de sus propios pasos y el murmullo de lo que nunca dijo.

La soledad puede ser un estado complejo, donde los pensamientos fluyen libremente, sin el ruido externo que normalmente los oculta. Para una persona en soledad, el espacio vacío puede ser un espejo que refleja no solo lo que se es, sino también lo que se teme ser. En esos momentos de silencio, las preguntas surgen sin prisa: ¿Quién soy realmente cuando no hay nadie a mi alrededor para definirme? ¿Qué lugar ocupo en este vasto mundo, si no me rodean voces que me digan qué hacer, qué pensar, qué sentir?

La soledad, entonces, puede ser un refugio o un desafío. Puede ser un lugar donde se descubren fortalezas ocultas, donde la mente explora nuevos caminos, o, por el contrario, donde las inseguridades y temores se intensifican, revelando partes de uno mismo que preferiríamos ignorar. Pero, en el fondo, la soledad también puede ser una oportunidad para conocerse mejor, para aprender a estar en paz con uno mismo sin la necesidad constante de aprobación o compañía.

Es en la soledad donde la verdad puede ser más clara, porque no hay máscaras ni expectativas externas. Es un espacio que nos invita a la reflexión profunda y al crecimiento personal, donde cada pensamiento puede ser examinado sin distracciones. Sin embargo, la soledad también puede ser un recordatorio de la importancia de las conexiones humanas, de lo que realmente significa compartir el tiempo y las emociones con otros.

Al final, la soledad no es necesariamente una condena, sino una invitación a comprender lo que somos cuando no hay nadie más para influir en nuestra percepción de nosotros mismos. Es un espacio donde, si se sabe navegar, se puede encontrar una paz profunda y, tal vez, una mejor versión de uno mismo.

lunes, 17 de febrero de 2025

SONIDOS.

Desde hace muchísimos años colecciono relojes de saboneta y lapine ( no tienen tapadera como los de saboneta), los tengo en unas preciosas cajas labradas en madera que me construyó una artesana gallega. Cada tres días les doy cuerda a todos.

De día su sonido es imperceptible pero en el silencio ya es otro cantar. Tumbado en el sofá del salón en la penumbra de la madrugada, los relojes son los únicos testigos de la quietud que se respira. No hay más sonidos, salvo los de sus manecillas que avanzan, inexorables. Cada tic y tac retumba en el aire como un eco de lo que fue, un recordatorio de que el tiempo nunca se detiene, aunque uno lo desee con todas sus fuerzas. En la oscuridad, los relojes parecen multiplicarse, cada uno con su propio ritmo, como si intentaran escapar del abrazo sombrío que los rodea.

Lo cierto es que el sonido del reloj en el silencio de la noche es un recordatorio casi inquietante de la inevitabilidad del paso del tiempo. En la quietud absoluta, cada tic-tac parece multiplicarse, envolviéndonos en una sensación de urgencia silenciosa. Es como si el sonido del reloj fuera la banda sonora de nuestras vidas, marcando un ritmo constante e inquebrantable, mientras la oscuridad lo absorbe todo a su alrededor. En ese silencio profundo, el sonido se convierte en una meditación sobre lo efímero del presente, sobre cómo cada momento se escapa de nuestras manos, irrepetible, mientras nos enfrentamos al misterio de lo que vendrá. Nos hace meditar sobre lo efímero de la existencia y la importancia de aprovechar el ahora, ya que el reloj sigue su curso, indiferente a nuestras preocupaciones.

Al principio, tan solo percibes un susurro. La quietud parece confortable, una calma apacible. Pero, a medida que avanza la noche, el sonido se intensifica. Es como si los relojes no fueran meros instrumentos, sino algo más, algo vivo. La forma en que sus manecillas giran, desmesuradamente rápidas en algunos y terriblemente lentas en otros, crea una sensación de desasosiego.

Cada segundo parece prolongarse en la oscuridad, como una eternidad que jamás se resuelve. La humanidad que habita ese espacio siente cómo el tiempo se convierte en su propio enemigo. Aunque realmente no se que espero, la espera se vuelve interminable. Y, aunque los relojes avanzan con firmeza, la sensación de estar atrapado en un instante eterno persiste.

En ese instante, en esa oscuridad infinita, el único propósito es sobrevivir al sonido. Porque cada tic, cada tac, es un recordatorio de que, en la oscuridad, no hay escapatoria. Solo hay que esperar, hasta que el último segundo se desvanezca.

A medida que la noche avanza, me veo arrastrado en un juego mental donde los relojes, que deberían ser mi salvación al darle sonido al tiempo, se convierten en mi peor enemigo. La oscuridad no solo es la ausencia de luz, sino la manifestación de mi propia desesperación. Los relojes, con sus tic tacs perturbadores, me muestran lo que temo: que el tiempo sigue pasando sin que yo pueda hacer nada al respecto.

martes, 11 de febrero de 2025

INSPIRACIÓN TÓXICA..

Los castillos de arena construidos en mi vida se están desmoronando, granito a granito, segundo a segundo. Estoy sentado enfrente de el, viendo como se deshace todo, por que así lo he elegido. Pero es que me duele tener la certeza de que el amor que sentía por ti ya no está, se ha ido esfumando, poco a poco, y siento que tan sólo me queda el cariño, la costumbre...y en este punto de mi vida ya no es suficiente. Los sentimientos no se eligen, ahora lo sé, no se fingen, ahora lo entiendo. Y siento como si mil puñaladas me atravesaran el corazón cada vez que imagino tu cara difusa transmitiendo sin quererlo el daño tan feroz que te estoy haciendo, y no es mi intención, pero lo sé, te estoy robando el alma a cada paso que doy, consumiendo tu alegría a cada instante que te invoco. Yo tengo la culpa, lo siento así, pero no una culpa consciente y dañina, sino una culpa impuesta por las circunstancias. No puedo mandar en la imperiosa y a la vez enfermiza necesidad que siento por ti, no puedo retorcer mi corazón para que todo esté bien cuando no es verdad. Nos merecemos ser felices. Tan solo veo que cada día que pasa es cada vez más diferentes que el de ayer. Yo sé que eres de muchos y muchas, pero mi egoísmo me impide compartirte; Ambos hemos cometido errores, que parecían sin importancia, sin trascendencia. Los tuyos han ido llenando un saquito de desesperanza que creí vacío, pero que ahora está a rebosar. Qué pena que los míos te pesen tan poco... me gustaría que los dos estuviéramos en la misma situación, pero no es así. Mayormente porque tú lo vives mil veces a diario y estás acostumbrada. Preferiría ser el abandonado enamorado que la dejadora sin piedad que eres, que sin quererlo hace daño a todos los que te invocan. Pero es que te pienso en un rayo de sol, en una pizca de brisa, en una gota del mar. Te llevo en los poros de mi piel, en el rizo de mi pelo, en mi retina grabada. Te extraño con toda la fuerza del viento, con la velocidad de un rayo, con toda la intensidad de la lluvia. Te quiero con todo el alma repleta, con cada recuerdo que está en mi mente, con cada sonrisa que imagino en tu cara. Te siento en cada latido de mi corazón roto, en cada palabra pronunciada, en cada pensamiento que es para tí. Te hablo pensando que puedes escucharme, que estás junto a mí, y no me dejarás nunca. Realmente creo que siempre sería así, tan increíble para mí, tan difícil de admitir, tan imposible de entender. Te extraño a cada paso que doy, a cada instante que pasa, a cada segundo que se evapora. Te recordaré siempre, sin miedo a pensar que algún pueda olvidar acordarme de ti, por que tengo la certeza clavada en mi alma de que eso no pasará jamás. Y siento que me falta el aire, busco desesperadamente volver a respirar, y me doy cuenta que sigo respirando, que el aire no ha faltado ni un segundo de su lugar, pero yo de la misma manera me ahogo. Y cierro los ojos, y estás ahí, sigues ahí, como si nunca te hubieras ido. Me hablas, te escucho, te mueves, te veo, me miras, te observo... ¿dónde has estado todo este tiempo? Me sonríes y contestas... Siempre he estado aquí, y siempre estaré aquí... Pero hay veces que no sé encontrarte, no sé buscarte, no sé entender todo esto que no tiene sentido. Solo eres sonidos en mi mente, ruidos a mi alrededor, la calma me llena y tal y como llega se va... el ansia me recorre el cuerpo, y decido dejar de pensar en tí... Pero vuelvo inventando un millar de excusas para no creer que lo que está pasando es real... Pero al final todo es como siempre me despido de ti con un...¡ Hasta siempre inspiración!, y tú me contestas con un guiño en el ojo: Te espero en un minuto...

sábado, 8 de febrero de 2025

MENTIRAS.

" Con un cebo de mentiras pescas el pez de la verdad".

-Polonio a Reinaldo (acto 2, escena 1): HAMLET.

¿Qué culpa tendrá la mentira? Cuando simplemente es presa de la mala fama y eterna musa de los creadores de mundos. La mentira plasmada en un lienzo o saliendo de los labios de un poeta, maquillan a veces a las penas para que no se sientan feas. Sin mentira la verdad perdería su valor y pasaría desapercibida entre el resto de palabras sin sentido, se vaciarían los mares y caerían los cielos. Esto último es mentira. Vengo a defenderla como compañera en noches de escribir sin mirar el reloj; reivindico el mentir como forma de crear, igual que reivindico el poner en la paleta de colores las mentiras frías a un lado y las cálidas al otro. Lo mismo que esculpe la mentira en la piedra el escultor para dotarla de vida. Aterriza la mentira en un lienzo desnudo y el pintor la viste con mimo.

Yo creo que deberíamos tratar mejor a la que siempre ha hecho todo lo que ha podido por no dejarnos solos aquí, la que ayuda a teñir de colores vivos los paisajes ocres que la verdad deja a su paso.

Si los artistas contasen solo las verdades no soñaríamos despiertos, nadie quiere oír historias aburridas de fracaso y frustraciones. La verdad ya la tenemos, nadie nos la va a quitar; tan solo quieren regalarnos sus mentiras favoritas envueltas en versos, tintes y notas porque sería una pena que nos quedasemos sin probar el sabor de la mentira bien cocinada.

Como esa chica que llora por un amor no correspondido mientras dice "estoy bien". Como aquella madre que pierde a su hijo y dice "ya lo superaré". Como aquel amante que despide a su media naranja en un andén diciendo: "no me olvides, volveremos a vernos pronto". Como yo diciendo: "olvídame, no me mereces". Como tú diciendo: "te quiero". 

Tan sólo son palabras que nos engañan, que pronunciamos para complacernos a nosotros mismos, que nos hacen sentirnos bien para seguir adelante, pero que tarde o temprano vuelven para recordarnos que sólo son eso, mentiras...

martes, 28 de enero de 2025

NUBES.

Me gusta montar en tren, me gusta ver como a gran velocidad avanzo entre paisajes no habituales en coche. Apoyo el codo en el marco de la ventana y me pongo la mano en el boca aguantandome la cara. Me miro en mi reflejo que se produce en mi cristal y también miro el reflejo de otros para fijarme en sus aspectos. Suelo escuchar música o leer durante el trayecto, o a veces solo me da por observar por la ventana las nubes e imaginar sus formas.

Y es que los humanos sentimos la extraña necesidad de mirar arriba, ya sea de día, de noche o en plena tormenta; algo nos dice el cielo a todas horas. Quizás sea un sueño perpetuado mirando la inexpugnable esperanza que creemos que mora más allá de las nubes. O simplemente… que nos gusta coleccionar en nuestras retinas paisajes nubosos que mutan con los vientos. Mientras todas estas esculturas de celeste vapor y puntos salvajes patrullan sin mirar abajo con sus extrañas formas…

Una vez llegado a destino salgo de la estación y me adentro en un parque. Lleva un rato el día Amanecido, pero el sol aún no muestra sus rayos y el aire se ha tornado casi irrespirable, cálido y húmedo como uno de los tantos días de mediados de enero. Sobre el horizonte el cielo poco nítido presagia la inminencia de alguna tormenta que seguramente traerá una limpieza en el ya de por si contaminado ambiente.

Tumbado en aquel banco del parque a modo de tálamo alejado del centro, vuelvo a  contemplar las nubes. Las veo pasar impertérritas a lo que sucede a ras de suelo, mientras yo en ese suelo veo la vida pasar  esperando que tras mi esfuerzo a las claras inútil, pasará algo. Llevo tiempo con la cabeza embotada. Una pregunta como el estribillo de una canción se repite en mi cabeza: Si no me paro de esforzar, de luchar, ¿Por qué no llega mi recompensa? ¿Cuánto tiempo más debo esperar?

Cierro los ojos cuando el sol comienza a escapar de las opresoras nubes. Me duelen. Los tengo irritados y sensibles tras tantas noches de insomnio. Tengo demasiados sentimientos encerrados en ellos. Algunos llevan tantos años que aunque  los quisiera dejar salir y liberarse, éstos habían decidido quedarse y hacer un agujero más grande y profundo en mi interior. Una agradable brisa corre por el ambiente trayendo consigo frescor, olor a pino y lluvia. Tras unos minutos con los ojos cerrados, una gota cayó en mi mano y tras un par de pestañeos, otra gota se posó en mis labios. 

Abro la boca instintivamente esperando más gotas. Necesito refrescarme. Las gotas empiezan a ser más constantes. Comienza a llover de forma copiosa pero yo no me muevo un ápice. Quiero empaparme, quiero ser nube, quiero ser brisa. Querría ser lluvia  que todo lo moviese, que todo lo renovase, que todo cambiase, para bien o para mal, pero que cambiase. Porque lo que se dice limpiar u olvidar, nunca se podrá ni con un diluvio universal.

lunes, 27 de enero de 2025

LEER. ESCRIBIR, JUNTAR LETRAS...

El reflejo en el cristal de la mesa donde escribo de la taza donde pongo mis bolígrafos hace el mismo efecto que mi silueta reflejada en el suelo por el sol de media tarde. Siempre tratando de buscar la salida a los pensamientos equivocados para tratar de no hacerme mas daño. 

Quizás podría pasar horas mirando mi taza de bolis sobre el escritorio, al fin y al cabo ¿quien sabe si solo ves la taza o estas en tu mundo? Yo suelo crearme un mundo lleno de expectativas que nadie suele lograr, quizás porque así veo que no sólo yo no logro todo lo que quiero o quieren de mi. Me gusta soñar despierto, dormido, embelesado, en la calle, en mi casa, en mi cama... 

Desde hace un tiempo relativamente corto paso el día observándome y dejando de observar tanto a los demas, ahora me centro en mi y me asombro de mi mismo. Ver como puedo pasar de la euforia a la desolacion completa. Me dan ganas de agitar todo y esperar que salga espuma. Ha llegado el momento de no creer ni una palabra de nadie y tener que justificar cada cosa que haga. Que pereza da siempre demostrando las cosas que hago... ¿para quien? No lo sé; para mi mismo puede ser, no lo sé o quiero creer que no lo sé.

Aunque soy un pelín perezoso para escribir. El cosquilleo cuando cae la tarde se pasea por mi estomago como mil mariposas revolotean en un tarro. Y como si de una rutina se tratase tras mi cansancio y monotonía habitual cojo el libro que escogí leer y me desparramo en su trama, en su mundo. Sin más.

Aproximándose la hora siempre elegida por mi, las mariposas pasan de ser ávidas lectoras a plumas escritoras, cosquilleando mi barriga, miles de plumas desorbitadas al compás. 

Y en mi mente se empieza a deletrear pasajes, hurgar en la memoria, caminar entre destellos de luz, describir un paisaje idílico o por el contrario ralo. Escribir una historia donde se recojan en palabras, todos los sentires, pesares y pensares. Otras veces me miro a mí mismo y surge la idea de decir o repetir las cosas que volaron hacia otros tiempos y sin embargo se extrañan. 

Pero la mayoría de las veces trato de encontrar testigos en cada rincón de mi mente, seres que se aprenden de memoria los pasos del desorden, la decadencia, los amores, los haberes perdidos, los sueños, la mujer que sale y entra, el hombre que deambula por un territorio desconocido; seres de diferentes tallas aciertos y desaciertos que se unen en mi mente y confirman un continente para hacer yo contenido en un folio.

En definitiva; Recurro a las palabras porque creo que es el mejor camino para atraer nuevas o viejas compañías, o tal vez porque me sirven para conectar pieles, espacios y navegar en ellos; el hablar de lo irreconocido, de esas cosas que sólo se dejan ver desde la ausencia. Escribo porque las palabras justifican mis noches de sirenas y eclipses, los días estériles y fecundos, además me ayudan a soportar la ausencia, el dolor y la desidia. Las palabras me llevan a trepar muros, acariciar prados o subir volcanes.

Por cierto; Llevaba unos días sin fumar y ayer no aguantaba las ganas y me compre un paquete. Leyendo el mensaje de "Fumar mata" se me vino a la mente que fumar mata al igual que la envidia, el odio, el sufrimiento, la pobreza, el hambre, los celos, la pena, la desolación, la soledad... Hoy en día todo "mata" y da "cancer", hagas lo que hagas todo te puede matar. Mientras escribo me fumo un cigarro; Procuro estar relajado, tranquilo, desconectando de todo lo que satura mi mente y mi alma para abrirme a sentir otra noche en duermevela. Una duermevela relajada y apacible, espero.

miércoles, 22 de enero de 2025

RELACIONES ABIERTAS.

Las relaciones abiertas son un poco como la Nocilla de fresa o la Fanta de piña en los 80. Parecían cosas muy modernas, atractivas y avanzadas para la época pero en el fondo sabías que aquello nunca iba a poder funcionar bien del todo.

Tampoco es que las relaciones tradicionales funcionen mucho. Pero a la gente le cuesta más el riesgo de lo nuevo que el anquilosamiento de lo viejo. Quizás sea que sin riesgo ,el mundo no avanza.  Ya lo decía Oscar Wilde:  "la diferencia entre un capricho y un amor eterno es que el capricho dura más."

El amor romántico para toda la vida, mutuamente y perfectamente correspondido con la misma intensidad e implicación, es como el orgasmo simultáneo: algo que sólo ocurre en las películas malas. Seamos realistas; En la vida real, su búsqueda frenética y obsesiva solo conduce a la frustración, a la insatisfacción y a la infelicidad. Por eso esta sociedad está llena de machirulos frustrados, de mujeres insatisfechas y de relaciones tóxicas de dependencia emocional.

Decía Albert Camús que"no ser amado es sólo una simple desventura; la verdadera desgracia es no poder amar" . Por eso, en esta sociedad tan competitiva en la que nos ha tocado vivir, donde los odios, inquinas y las envidias andan sueltas, donde todo tiene un precio y todo se compra y se vende, el amar de forma gratuita y desinteresada, sin el yugo limitante de la justa correspondencia, es un acto revolucionario.

Amar es otra cosa; Y no es cuestión de ir de sobrao por la vida. Por supuesto que también me gusta sentirme querido, pero eso no depende de mi; lo que de sí depende de mí es querer; y en eso es en lo que intento centrarme. Porque querer y empatizar es lo que me conecta con los demás y yo hace ya mucho tiempo que comprendí que necesitaba a los demás, que nunca sería autosuficiente, que nadie puede serlo y que hasta para rascarme la espalda y que se necesita la  ayuda de alguien porque hacerlo contra una esquina sólo alivia el picor de la piel pero no el del alma. Y esperar que el universo te conceda la abundancia que te mereces mientras tú te centras en buscar tu identidad en la pelusilla de tu ombligo. Es la lógica del narcisismo, pero  que a la larga deja solas y rotas a las personas.

martes, 21 de enero de 2025

BUSCANDO EL SILENCIO.

La tarde grisácea invitaba a caminar sin rumbo predeterminado. Donde los pasos me lleven guiados por los sentidos, pensé. No es fácil encontrar silencio en este mundo moderno. Si la definición de un lugar tranquilo es aquel en el cual, durante media hora, uno no oiga sonidos creados por el hombre. Las ciudades nos sumergen en su ruido y nos acostumbramos. Los autobuses muelen una y otra vez sus engranajes, las motocicletas roncan, los altavoces de megafonía azotan, miles de motores hacen combustión, los camiones y sus estridentes cláxones. Empecé a navegar, sin rumbo fijo, sin una meta ni un lugar al que dirigirme y me perdia tantas veces como caminos escogia.

Ya cansado de caminar hice una pausa. Miré el paisaje, busqué el color azul del cielo, pero sólo encontré el verde en el horizonte. Estaba frente a un bosque; me alegré de haber encontrado el verde y supe que estaba en el lugar exacto.

Salí buscando respuestas a lo que no hay; busco posibles en medio de los imposibles, busco el silencio en medio de un concierto de musica, busco el amor entre las nubes... Así es la vida, un imposible tras imposible; luchar por algo que te dibujan muy fácil, que te lo ponen en la palma de la mano y a la hora de la verdad... luchas por un imposible, por algo que jamás llegará... porque buscas la felicidad y solo te encuentras lágrimas, recuerdos, sentimientos perdidos en ese baúl que es la existencia.

Cerca del bosque observé una senda flanqueada por helechos, espárragos silvestres e hinojos, hojas secas caídas en el suelo. Un amasijo de colores penetraron por mi retina. Distintos tonos de verde, de ocres, de troncos grisáceos, oquedades negras, flores amarillas, moradas, rojas,..., colores indescriptibles.

Mientras caminaba ya dentro de la frondosidad del bosque, con las manos, iba acariciando la rugosidad de los troncos, la suavidad de las flores, contorneando la forma de las hojas. Tomaba las hojas secas del suelo presionándolas con las palmas de las manos, a modo de trituradora, que luego soplaba al viento.

En un arroyo que surgió a mi paso comprobaba su frescor natural situando mi cabeza pegando al agua y recordé la frase de un buen amigo mío: " Rober; “Tú puedes cambiar el tono de sonido de un arroyo solamente moviendo una piedra”. Lo intento, pero todo lo que oigo es el ruido de mi mente: lo que olvidé hacer, lo que no debí decir...

Pero lo cierto es que cuando estás calmado y en este habitat el silencio vuela hacia tu mente y empieza a borrar todo lo que no es importante. Lo que queda entonces es lo que es real, lo tangible, lo que ves.

Mis pasos pausados se dejaban escuchar, acompañados por la danza tribal del viento al tropezar con las hojas. Bajo la suela se escuchaba el crujir de las pequeñas ramas, de las hojas secas. Las botas actuaban como apisonadoras y de vez en cuando presionaba con más fuerza para conseguir un chasquido mayor. 

En medio del bosque encuentro un pequeño Páramo ajeno a la frondosidad de los árboles ¿Cómo describir la belleza de este lugar? Es un campo abierto como la nave de una catedral, con el suelo tapizado de césped y margaritas. Al fondo hay un cúmulo de zarzales, en las que las moras resaltaban su color rojo oscuro invitando a paladear su sabor en su punto de maduración, impregnando las manos, boca y lengua de ese especial pigmento. Un manantial fluye junto a ellas de un agua que dejaba de ser insípida. Sabía a hierba, a monte, el sabor propio de la pureza.

La tarde grisácea se tornó  casi oscura y llegó acompañada por fin de una suave llovizna con su peculiar sonido al contactar con las hojas de los árboles, con las piedras, con la tierra, las gotas con su peculiar danza al son del viento. En ese momento se produjo la magia, reconocí el olor a verde. Desde ese momento supe que los colores tenían olor, el color de la tierra, el color de los árboles, el color de las plantas. Todos esos colores tenían su olor característico y su conjunción dejaba una fragancia  imposible de describir que te envolvía, penetrando por todos mis poros y proporcionándome una sensación de absoluta paz interior...

Solo un cúmulo de preguntas me surgieron; la vida, ¿que es la vida? ¿felicidad?...¿llantos?...¿imposibles?...¿la vida es un regalo?...que es la vida... Ojalá fuese esto.

domingo, 19 de enero de 2025

EL PARAGUAS ROJO.

A través de una calle vacía en una noche oscura cómo el cielo de la boca de un lobo va caminando mi cuerpo a paso rebelde. Amenaza lluvia y frío pero mi cuerpo va ardiendo en la desesperanza de haber amado y haber perdido; de amar del todo, y de perder amando. Entre dudas y suspiros ando entre calles que susurraron venturas; de dicha, de altura, de pasión, de locura. Calles que lloran hoy tristezas, heridas, dolor y culpa. Vieron los días en que lo que pudo ser no fue y lo que debió ser se desvaneció.

Entre penumbras y nostalgias, abrumada por sí misma, se encoge mi alma. Cada paso es un dolor del pasado; vivo todavía atrapado en aquel sol de verano, que envolvía cálido mis sueños y añoranzas disfrazados de persona rebelde; de piel de esperanza. En cada tú y en cada yo había una casa sin muebles y un corazón sin amor...

No quiero renegar de nada, pero si gritar dejando escapar el dolor que arremete en mi interior buscando libertad, queriendo apoderarse del amplio lugar que reservé para tu recuerdo. Si voy a guardarte dentro de mí, no será como ahora... será como la primera vez que te vi.

Recuerdo ese día como si fuese ayer; ese día donde la claridad del cielo estaba escondida entre las nubes grises que amenazaban en descargar su ira en forma de lluvia, que se vertía inclemente sobre la ciudad. Y sus pesadas y frías gotas descendían una tras otra, golpeando sin miramiento ni clemencia a quienes tuvieran la osadía de avanzar en la intemperie.

La lluvia cae sin piedad, lavando las calles. Bajo la lluvia, los recuerdos se resbalan en mi mente como gotas por el cristal. Cada charco que se forma delante mía es un recuerdo del pasado. En cada gota, un susurro de situaciones olvidadas, de cariños lejanos, de risas pérdidas, de nostalgia del ayer.

Recordé algo que dijo un buen  amigo mío tomando un café un día tal cual de lluvioso como hoy: ¿Te has parado algún día a escuchar hablar a la lluvia?, siempre nos dice algo; al caer crepita, pero si cae muy rápida tamborilea. Su mensaje depende de las estaciones; en primavera nos dice "despierta la vida empieza", en verano llama a refrescarse, en otoño te llama a ver los colores que la naturaleza brinda, y en invierno dice cúbrete y guárdate del frío. No olvidaré ese momento, tan repentino y mágico como un relámpago, en el que un paraguas rojo se alzó sobre mí, defendiéndome del azote incesante de un enfurecido cielo.

No olvidare el rostro, sereno e iluminado de quien me ofrecía cobijo en su paraguas; aquel cabello y esos ojos, profundos y amplios como si fuesen el final del otoño, que daban refugio al temeroso azul del cielo. No olvidare esas palabras, que se alzaron sin ninguna dificultad sobre el ensordecedor estallido del trueno, envolviendo mis oídos con una sutil pregunta: ¿Compartimos mi paraguas?.

De vuelta a la realidad; Hoy el azul del cielo se escapo de sus ojos mientras que el gris se refugió en los míos. Y la legión de gotas de lluvia avanzan sin descanso por el valle de mis mejillas. En cada paso que doy, el ruido del agua al caer, acompaña mi soledad. Camino sin prisa, dejando que el agua borre mis huellas. Si deseo recordarte, será como esa primera vez. Con la esperanza de que cuando el tiempo deje de correr, estés ahí. Protegiéndome como lo hiciste aquel día y tu compañía me guie en ese desconocido camino a casa al abrigo de ese paraguas rojo.

viernes, 17 de enero de 2025

ESTE AÑO.

Gracias a todos los que coinciden conmigo en mi muro de mis redes sociales y me dibujan sonrisas. Gracias por dejarme creer que a través de un relato corto o una reflexion la vida se puede contar, sentir, llorar...y pensar. Os agradezco que forméis parte de mi pequeño mundo, de mis quejas, de mis penas y de mis muchas alegrías. Gracias por ayudarme algunas veces a ver la araucaria torcida, por reconducirme con consejos, y maniobrar mi corazón de junta letras rebelde, entusiasta y fantasioso. 

Gracias por hacerme volar sin ser etéreo, todavía ando en ello. Gracias por tanto, por adjetivar muchísimas veces mis días. Gracias a mis amigos cercanos por ser el eco de mis palabras, por ser los médicos que sanan con la mano abierta y el abrazo apretado. Gracias por corregirme sin desmenuzarme ni tan siquiera agrietarme. Gracias a los buenos días y noches, a los no tan buenos, a los adioses que no fueron un final.

Gracias por empatizar muchas veces con el trozo de mi vida que os regalo a diario. Gracias a todos por formar parte del agua que riega mi jardín. Gracias por florecer a mi lado, por ser la melodía de un día cualquiera. Que mi muro que es el vuestro siga siendo un paraje en el que seguir construyendo sueños, de los que no se derriban, de los que se cumplen si tienes fe, de los que seguirán haciéndonos querer vivir con al menos una sonrisa. ¡Gracias a todos!

lunes, 13 de enero de 2025

DAR LIBERTAD.

Arturo tomó consciencia en ese momento en el que termina todo, en el que ella se alejaba sin mirar atrás y contemplaba como su figura se iba haciendo cada vez más y más pequeña desdibujándose hacia el horizonte, y fue en ese instante cuando surgió en su mente mil palabras y no acertaba a decir ninguna, buscando quizás inconscientemente e inútilmente argumentos ante una decisión inapelable.

La impronta de su partida dejó patas arriba su mundo. En ese definitivo instante, en el que la puerta se cerraba ya para siempre, los recuerdos de los momentos vividos caían sobre el como una losa, el aire se llenaba de incerteza creciente, se le hacia difícil respirar y el ánimo decaía, herido de muerte por la indiferencia y una cierta negligencia de los últimos días.

Repuesto del impacto inicial, le surgió la resignada aceptación, y acatar la decisión de ella y fue hasta capaz de conjurar y balbucear un buen deseo para esa nueva vida que se le abría a ella. Pero su mente le decía que esa era una forma de heroísmo estúpido, de ese que tanto apreciaba, en el que se inmolaba por nada, al que nadie valora ni conoce, y que no tiene sentido excepto para sentir que hacia algo bueno por la persona a quien amaba, aunque esta ya nunca lo vaya a saber.

Pero, quizás sí que sirva. En el medio del remolino, cuando no hay timón ni esperanza, cuando ves que el viento te arranca las velas y desarbola tu vida, ese pensamiento positivo, desinteresado y sincero puede ser un pequeño rayo de luz entre las negras sombras que te rodean, efímero pero intenso, algo a lo que asirse en el naufragio de lo que fue una hermosa nave, que conoció islas y saludó faros, que se meció en las calmas y navegó en las tormentas, que tuvo rumbo muchos años, por más que ahora solo sea una olvidada ruina en el fondo del mar.

Y llegó a entenderla porque en algún momento estas consciente de lo que realmente quieres, sientes, dices y haces, pero luego, justo un segundo después te das cuenta que donde estas no es donde quieres, lo que sientes, no es real, lo que dices, no lo entiendes y lo que haces, no te gusta, no te gusta saber que las cosas no son como quieres  y tampoco te gusta mentirle, mentirte a ti, dándote cuenta que todo incluso para ti es una farsa, no sabes hacer algo que no sea hallarte defectos, hallarte problemas, y tu principal problema es ese, tratar de demostrarte, aun que sea solo a ti, que todo esta mal en tu vida, tratando de convencerte de que como te sientes no es correcto, que todas las felicidades del día fueron falsas.

Pero eso no es así; muy en el fondo alguna parte de ti sabe, que eres feliz, que disfrutas de lo que dices, haces y piensas, que disfrutas de tu forma de ser, y después de pelearte contigo mismo, crees que tu felicidad es solo una mascara que en realidad es toda tu felicidad, solo otro rostro de ti, que amas, y disfrutas plenamente, eres feliz acéptalo y vive con eso, porque de otra forma, solo creerás que es una mascara, lo cual jamas fue verdad, por que en realidad esa "mascara" la disfrutaste mejor que nunca, cada vez que la usas eres la persona perfecta la persona que quieres ser y en que en realidad eres.

viernes, 10 de enero de 2025

VIVIR, VIVAMOS...

"Una vez que hayas probado el sabor del cielo, siempre mirarás hacia arriba"

-Leonardo Da Vinci.

Vivir es caminar para que cada día cuente, que lo andado sume, en recuerdos, en vida, en el comienzo de nuevas cosas por cumplir. No le neguemos la razón a este viejo poeta y sabio filósofo llamado Emerson que decía que "No hemos de contar los años de un hombre hasta que no tenga otra cosa que contar"...

Porque vivir es asumir riesgos. Vivir es tener que elegir, es acertar por el contrario equivocarse. Vivir es lanzarse al vacío con los pies en el suelo. Vivir es mirar donde miran todos y ver lo que nadie ve. Vivir es crear, es sentir, es llorar y reír. Vivir es ser generoso a la par que ambicioso. Vivir es distinguir entre lo sincero y lo falso. Es abrazar con el alma y no con la razón. Vivir es pisar fuerte y hacer retumbar el suelo. Vivir es moverse para no dejar de vivir. 

Pero tenemos que recordar que no todo el que respira vive, no todo el que camina o te rodea vive. Y por supuesto vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Ahora; afrontamos con viento de popa y la mirada puesta en la proa un año que comienza, con esperanzas, anhelos y promesas por cumplir, unas se escribirán en la piel de nuestra memoria y otras se quedarán en el tintero, quien sabe, esperando su momento. Como dicen nuestros hermanos Cubanos. "Lo que sucede, conviene." Dejamos hace días atrás un año, de idas y venidas, amores y desamores, risas y llantos, amigos y decepciones, lecturas y escrituras, triunfos y fracasos, lecciones aprendidas...en definitiva, vida.

Yo pienso comenzar esta nueva andadura, y lo haré firmemente, con una sonrisa, por muchos motivos. Por lo vivido, lo aprendido, el polvo que siempre he tenido que  sacudirme para seguir, los nuevos y viejos amigos, las decepciones y tropiezos de los que sacar buenas lecciones, las reuniones, abrazos. Las perdidas que nos miran ahora desde algún lugar, de las lecturas que nos han hecho felices, de las miradas que no necesitan palabras, de vivir. Así lo pienso tomar yo.

Y por eso: Por todo ello, os doy las gracias a cada uno de los que me leéis, de los que me habéis echado en brazo sobre el hombro cuando lo necesité, por las sonrisas y las tertulias  interminables donde todo está bien. Por los buenos y malos momentos compartidos porque son el mejor pegamento donde se afianza ese otro puro amor que es el de los amigos y amigas.

📷 La playa Tottori, Japón, conocida como la "Playa de los Diamantes" debido a la apariencia brillante de los granos de arena mezclados con la nieve, que crea un efecto similar a los diamantes esparcidos por la costa.

sábado, 4 de enero de 2025

OS CUENTO ESTO.

Los días de invierno son maravillosos cuando uno se sumerge en la calidez del hogar. Con un café, ese elixir oscuro y aromático, que nos envuelve en un abrazo reconfortante. Es necesario encontrar momentos en los que no tengamos que salir de casa, momentos que se vuelven extraordinarios. Revolver en los cajones, descubrir objetos olvidados, recuerdos guardados y pequeños tesoros que alguna vez fueron especiales y que pueden volver a serlo.

No me refiero solo a objetos, sino también a la mente. Recordemos que somos sin exigirnos demasiado, sintamos que somos seres vivos y, lo más importante, que tenemos nuestro lugar en el mundo. ¿Os acordáis de aquella película "Los mejores años de nuestra vida"? Pues yo tampoco. Pero me ha venido a la cabeza al pensar que, para mí, precisamente el 2024 no ha sido uno de esos años, precisamente. Tampoco es que haya sido de los más  malos; pero lo que empezó con bastante equilibrio, mucha ilusión y buenas vibraciones, en algún momento del año se perdió, se truncó y solo al final se ha podido apañar un poco.

Os cuento esto (que a vosotros seguramente os la trae al pairo) porque estamos a 31 de diciembre y a los humanos en esa fecha siempre nos da por hacer balance del año que acaba; es como si a las 12 de la noche fuéramos a entrar en bucle temporal, una dimensión distinta y desconocida y fuera imprescindible entrar purificado y con las cuentas vitales saldadas. Que digo yo, de paso, que después de 500 años de calendario gregoriano se podría hacer un pequeño cambio y que el fin de año cayera el 31 de julio en vez del 31 de diciembre, así los del hemisferio sur sabrían lo que es despedir el año en una fría plaza llena de gente expeliendo vaho y virus y mocos  y saltando y bailando para no morir de hipotermia y yo vería cumplido mi sueño de celebrar el fin de año a la orilla del mar en bañador  y  con 12 cerezas en vez de las uvas. ( Aunque aquí en Motril poco nos falta para llegar a eso )

Mientras esto se estudia y se toma en consideración, volvamos al balance y a ese imaginario punto de inflexión del cambio de año. Mañana, ya lo sabemos, será un día como hoy. Yo seguiré siendo el mismo estúpido sentimental e iluso que seguirá tropezando con la misma piedra y los mismos gilipollas y en Gaza seguirán muriendo asesinados niños inocentes. Pero lo importante de estos días es la catarsis, la renovación de las ilusiones y las esperanzas. Y para eso tengo y espero seguir teniendo un nutrido grupo de buenos amigos que me ampara y protege. Para ellos deseo lo mejor, para los que están y para los que faltan, para los que son y para los que han sido, para los reales y para los virtuales... para la buena gente, en general.  Por eso mi lista de propósitos es muy breve: querer y cuidar  a esos amigos y mantenerme con las fuerzas necesarias  para defenderlos de la tristeza y de la adversidad, conservar el coraje imprescindible para gritar fuerte contra las injusticias y atesorar la sensibilidad suficiente para disfrutar las presencias, recordar con cariño las ausencias y admirar las esencias.

viernes, 3 de enero de 2025

POR MUCHO QUE DUELA.

Hay lugares que te marcan, hay pueblos que se quedan con algo de ti, personas que no olvidaras y objetos que querrás guardar siempre.Estoy de nuevo en la ventana, observando como los astros son felices a lo lejos, mientras que aquí el viento sigue intentando secar las goteras que yo no puedo tapar.
Por mucho que me duela o que me parta el corazón, sé que las personas a las que traicione o mentí alguna vez jamás me perdonaran, por mucho que este de rodillas a diario mientras busco su perdón, sé que jamás volverán a verme a la cara, así que solo llenare esta bañera vacía con las goteras que sale de mí, ¿seré yo el que este vacío ahora?, no lo sé, sin embargo tal vez pueda ahogar mis gritos cuando esté realmente lleno.
Quizá he sido producto tan sólo la corriente de las altas expectativas de los demás que he seguido sin rechistar, sin pensar que eran inalcanzables.
Y a pesar de todo, no es éste un discurso de bandera blanca ondeando por la resignación de la derrota.
Sólo escribo palabras en voz alta porque, en este momento, me es necesario hacerlo. Y luego las dejó marchar.
Al parecer descubrí bastante tarde el costo por vivir, ese precio que debemos pagar por todas las risas, los buenos momentos, los detalles que se quedan grabados en la capa más profunda del corazón.

martes, 31 de diciembre de 2024

2025.

Hola 2025, deberíamos empezar a presentarnos. Somos esas personas que te esperan, que te han dejado hueco en la cama para que las sorprendas cada noche.
Sí miramos atrás y Reflexionamos todo lo ocurrido, es del todo necesario hacer un recuento de momentos gratos y otros, no tanto; pero todos sin lugar a dudas cargados de vivencias y por ende de aprendizajes .
Este año hemos dicho adiós a quienes tal vez no pensamos que se nos adelantarían, seres que los extrañaremos y añoraremos abrazados a la convicción y esperanza de que nos volveremos a encontrar. Mientras eso ocurre (si es qué pasa), solo nos queda disfrutar de la vida y los que nos quedan con todos nuestros sentidos.
Este año que se va hemos vivimos conflictos, retos, situaciones adversas, críticas en las que nos vimos obligados a sacar la casta y constancia para poder hacer frente a ellos. En otros momentos puntuales no hemos tenido la fuerza o las herramientas, pero las desarrollamos, las creamos y eso nos ha hecho trascender y progresar.
Unas metas no se cumplieron a pesar de haber puesto nuestro mejor esfuerzo y empeño , pero eso es algo que ya no está bajo nuestro control. Otras metas si se cumplieron y nos dio la satisfacción de sentirnos completos y plenos. Y las no cumplidas nos dejaron aprendizaje.
Relaciones que se terminaron porque quizá no estabas preparado o preparada para ver una verdad o entender una realidad. Aunque doloroso o sorprendente, siempre será mejor vivir con los pies sobre la tierra y no en la nube de la fantasía. Se cerraron puertas, pero se abrieron otras.
Verás, te voy a ser sincero. Este año hemos vivido mucho, hemos vivido de verdad, nos hemos dejado la piel con los que han merecido la pena y hemos dicho adiós a aquellas que se marcharon. Nos hemos desgastado el corazón, y el estómago de tanto reír y llorar.
Los miedos a veces nos visitaron de madrugada pero hemos aprendido a encerrarlos. Hemos viajado, hemos conocido lugares que enamoran, hemos fallado, la hemos cagado 2024 veces por decir un número, porque ya hemos perdido la cuenta.
Hemos aprendido, o eso creemos, y si no lo hemos hecho ya lo haremos en el futuro.
Y yo a título personal querido 2025 quería pedirte algo. Sé que aún no has comenzado, sé que no me conoces, sé que llegarás entre sonrisas, música, campanadas y copas.
Sé que serás testigo de los primeros bailes y las palabras a medianoche.
Presenciaras la primera resaca, los regalos, los te quiero y las ganas. Por ello, quería pedirte que nos trates bien, que sí, que venga lo que tenga que venir, que pase lo que tenga que pasar, pero que seas bueno, que las lágrimas no superen a la risa, que nos veas luchar y triunfar y que nos regales la vida.
Quiero que este año sea un cuento con final feliz, con obstáculos, batallas a capa y espada, versos, amor, amistad, salud…lo que se pide siempre.
Pero además por pedir te pido que cuides de los míos, que improvises, que si tengo que gritar lo hare, que si he de dejarme la piel seré la primera en hacerlo….
Querido 2024 ¿Sabes qué? No estaba deseando tu llegada, no por nada, sino porque cuando vienes significa que el tiempo pasa y que se cierra una nueva etapa aunque no lo parezca. Ya sabes el miedo que dan los cambios y más cuando no sabes lo que te deparará.
El futuro está en tus manos, y en las mías, así que prométeme que serás bueno, que serás profesor, salvavidas, hogar, medicina y droga, que quiero que cuando llegue tu último segundo mi yo más sincero suplique que te quedes…
Pero ya sabemos que no todo es para siempre, así que por favor, querido 2025, haz que dure, haz que nos sintamos bien, haz que vivamos sin prisas….Sorpréndenos, y no nos falles, que tenemos 2025 razones para ser felices.
Y ya a título personal; Que tengáis todos y todas una buenísima entrada de año y que al menos se cumpla algún deseo de los muchos que soñamos...

lunes, 30 de diciembre de 2024

LA RUTINA.

Parecía mentira como después de tanto tiempo no se habían dado cuenta de su presencia. Obviaban que andaba sobrevolando sobre ellos.

Les venía siguiendo, desde el día en que estalló aquella esperada y previsible según sus allegados "tormenta de amor."

Colgada a sus espaldas, les iba agotando poco a poco las ganas de seguir. El cansancio se iba apoderando de ambos cada año que pasaba. Sus voces cada vez mas sordas ya no eran escuchadas. Un gélido frío les invadía cada vez que sus cuerpos trataban de juntarse. Sus miradas opuestas empezaban a explorar nuevos caminos para escapar de la rutina. Su vida empezaba a parecerse a escalar dunas de arena sin haber conseguido objetivo alguno. La dejadez había empezado a esculpir aquellos rostros envejecidos, tristes y sin ilusión. Eran como mariposas muertas en sus estómagos al dejar de oír su canción. Lágrimas guardadas en tarros y risas perdidas en algún rincón.

Colgada a sus espaldas, les iba empujando hacia un precipicio, donde seguir de frente suponía lanzarse al vacío, hacia lo inesperado y mirar atrás, era ver el tiempo robado. Colgada a  sus espaldas, aquella pareja advirtió la presencia de la rutina, quién con ayuda de un amor roto, consiguió romper los lazos que les mantenían juntos pero a la vez infelices.

¡Que el día a día tenga algún beso, algún abrazo, algún pequeño detalle, por nimio que sea...! es el primer paso para luchar contra el monstruo de la rutina y que ésta no mate al amor.

domingo, 29 de diciembre de 2024

TANTOS OJALÁ...

Un ojalá tardío es un lamento a la vida cuando ésta viene a saldar las cuentas. Un despertar a la realidad cuando te golpea con fuerza y no deja que te levantes de nuevo. Es un recordatorio de resignación ante un cúmulo de «por si acasos».
Una liberación de los miedos que te atormentaron tiempo atrás y que te permite ver las cosas con claridad desde el lado equivocado del camino.
Ese ojalá te permite llegar a lo más profundo de tu alma, donde residen tus mayores deseos, aquello que más anhelas. Una epifanía mental en un momento que crees perdido, que ya no hay solución. Ese torbellino de claridad y arrepentimiento puede afectarte más de la cuenta si te dejas llevar por los sentimientos opuestos entre sí. Piensa, por un momento, que nada está perdido hasta que se acaba el juego. Vive tu vida pensando en lo que va a ser, en ese momento en que te llegaría un ojalá tardío, e intenta adelantarte a sus efectos encaminándote hacia lo que realmente quieres.
Ojalá la vida nos hubiera sorprendido en otro momento, en otro lugar, con otros sentimientos. Ojalá ambos nos hubiéramos animado a volver a empezar o simplemente mirarnos con otros ojos. Ojalá no hubiéramos sido tan mezquinos de amor. Ojalá hubiéramos tenido otras voluntades. Ojalá los rotundos adioses hubieran sino un simple hasta luego. Ojalá no hubiéramos formado una alianza tan imbatible con la soledad. Ojalá hubiéramos podido darnos cuenta que éramos dos locos desesperados buscando una excusa para salir de la tristeza donde quedamos enjaulados, ojalá nos hubiéramos dado cuenta que éramos la más hermosa excusa.
Pero aun con todos esos ojalas cumplidos, nuestro destino no era terminar juntos. Ojalá seamos capaces de burlar al destino para vernos otra vez.
Me encantaría retrotraerme en el tiempo y ver esa versión mía del pasado e implorarle con el alma que no te deje ir. Qué si bien el amor puede parecer complicado y estúpido a veces, valía la pena tomar el riesgo.
Ojalá aquella versión mía hubiera abierto más su mente en vez de cerrarse al miedo. Si yo pudiera hablar conmigo mismo en aquel entonces, le diría que el amor es universal, qué es bueno dejarse llevar por él y que eso de vivir esperando sólo es comparable a una muerte lenta.
Quiero regresar el tiempo sólo para escucharte hablar una vez más y disfrutar de cada expresión o ademán tuyo cuando te pones eufórica; quiero que tus ojos me miren de nuevo cuando hablo sin sentido y que me hagas sentir como si fuera alguien muy elocuente o inteligente. Quiero vivir nuevamente aquella mañana, cuando “ En el parque” de Miguel Ríos sonó en la radio y ambos cantamos, nuestras miradas delataban lo sorprendidos que estábamos por amar. Sólo necesito regresar a aquel momento en que tanto vacilamos para unir nuestros labios, revivir aquella emoción que me recorrió cuando tomaste mi rostro para besarme. Tus labios no los olvido, trato de pensar en ellos tanto como puedo para que la sensación de tenerlos sobre los míos nunca se vaya…
Si es que existen más realidades, ojalá yo haya apostado por ti y estemos siendo endemoniadamente felices. Ojalá no hubiera demostrado tanta inseguridad, ojalá te hubiera hecho saber que nadie me había hecho sentir tan valioso… ojalá te hubiera hecho sentir como lo más especial de mi vida.